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Iconos de esta marca de relojes se exhibirán en Bogotá

patek-philippe-geneveLa tradicional firma, con más de 170 años de historia, ha desarrollado varias novedades.

El trabajo se puede tomar 6 u 8 años, sin afanes, con dedicación, mucho pulso y buena vista. Durante ese tiempo, se combinan las últimas tecnologías para lograr cortes perfectos, con la delicadeza de un trabajo manual que se encarga de infinidad de detalles, que, sin embargo, no se ven a simple vista.

Pero en esa minucia radica la perfección de la maquinaria de un reloj que lleva la marca Patek Philippe.

Por eso se han convertido en un objeto de culto, para hombres y mujeres, que los aprecian y hasta coleccionan.

“Cuando es una empresa independiente, de carácter familiar, todavía se puede dar el lujo de tener gente investigando complicaciones durante años para luego sacar algo muy especial. La combinación de tecnología, tradición y talento humano es un sello”.

Así explica Laura Ferrari, responsable de ventas para Candá, Latinoamérica y el Caribe –desde Ginebra, en Suiza– lo que representa un reloj de esta marca de lujo.

Ella estará en Bogotá la próxima semana para darle la ‘bendición’ a la exposición de alta relojería titulada ‘Íconos de Patek Philippe’, que se podrá ver en la joyería Bauer del Centro 93, en Bogotá, la cual cuenta con el aval del Ministerio de Cultura, por ser de interés cultural.

¿Y qué tienen que ver los relojes con la cultura?, se preguntarán muchos.

“El lujo es un arte de la paciencia, del buen gusto por el detalle. Es recibir algo más de lo básico y esencial y eso requiere de un trabajo delicado”, explica Ricardo Kling, de la Joyería Bauer, quien convenció a los directivos de Patek Philippe para que mostraran su colección itinerante (tienen un museo en Suiza), que visita cada año un país. Ya ha estado en Brasil, Suráfrica y Alemania.

Creada en 1839 por Antoine Norber de Patek, un polaco que emigró a Suiza y montó una pequeña empresa con seis empleados para fabricar relojes de bolsillo, como correspondía a la época, comenzó a ganar reconocimiento por la calidad de sus productos. Pero luego, en 1844, se asoció con Jean–Adrien Philippe, un joven ingeniero bastante creativo y comenzaron la carrera que ha llevado a la marca a distinguirse por las novedades que ha introducido en la industria: tienen más de 80 patentes registradas y varios hitos marcados. Crearon la repetición a minutos (que suena), el calendario anual y el perpetuo, el primer reloj complicado para mujer, el primer cronógrafo ratrapante, e incluso tienen el Calibre 89, el reloj con más complicaciones: 33.

Una relación comercial que lleva 75 años

patek-philippeQue la colección itinerante de relojes de Patek Phillippe llegue al país también es la forma de celebrar los 75 años de presencia de la marca en Colombia.

En 1932, la empresa fue vendida a los hermanos Charles y Jean Stern, cuyos descendientes aún son los dueños de la manufactura.

Cuatro años después, Reinhard Kling, quien tenía la Joería Bauer, conoció a los Stern y establecieron relaciones comerciales.

“La primera factura enviada a la Joyería Bauer data de 1938”, comenta Ricardo Kling, bisnieto de Christian Bauer, quien llegó a Colombia y abrió el negocio en 1893.

Leído en: portafolio.co