Desde que fue nombrado reloj oficial de la Fórmula 1 en marzo de 2010, Hublot ha lanzado una gama de relojes que encarnan el espíritu de la F1. Para Hublot, la máxima categoría en carreras de motor es y ha sido siempre una gran fuente de inspiración. Representa la tecnología más avanzada, la alta competición, y lo último en precisión y control – todo lo cual encaja perfectamente con la tradición de Hublot en la calidad, el lujo, la excelencia y la investigación tecnológica avanzada.

Como resultado de la intensa colaboración entre los gestores ejecutivos de la Fórmula 1 y los diseñadores de relojes Hublot, una impresionante serie de ediciones limitadas ha sido concebida en menos de 12 meses. El F1 King Power de zirconio, oro y cerámica, El F1 King Power Monza, el India y el ultra-exclusivo F1 King Power Tourbillon, de zirconio y oro, con un montón de sorpresas aún por llegar. Detalles como el bisel cerámico inspirado en un freno de disco, la correa de NOMEX y el distintivo botón “Start” ponen claramente de relieve el efecto que la F1 ha tenido en la prestigiosa marca suiza. Asimismo, han mostrado también las impresionantes capacidades de fabricación de Hublot.

Con la reciente inauguración de su planta de producción completa, en la que todos los elementos son de producción propia, las puertas se han abierto para Hublot hacia un nuevo mundo de posibilidades. Las instalaciones de la nueva fábrica ya han tenido varias primicias mundiales e incluso han permitido a la marca producir sus propias aleaciones ligeras. La búsqueda de la integración vertical permite a Hublot expresar su creatividad al máximo, como se ve en el F1 King Power, una edición especial altamente codiciada.

La fabricación del F1 King Power está dividida en varios departamentos, basada una las diferentes fases de producción en la manufactura de un reloj. La primera fase, conocida internamente como “T-0″, es donde la mayoría de los componentes del reloj (El movimiento del F1 King Power solo tiene 252) son hechos y terminados, utilizando una gran variedad de máquinas y técnicas, tales como máquinas de CNC (Control numérico computerizado), sierras de cinta, tornos, máquinas de erosión por alambre, hornos, micro-pistolas, máquinas de desbarbar, pulidoras, lavadoras, secadoras, grabadores y afiladores.

Los talleres de fresado y torneado de Hublot les permiten producir incluso los componentes más pequeños que monta un reloj, la transformación de bronce en bruto o barras de acero o de cobre en piezas con una precisión de micras, como el eje del barrilete, percutores, piñones centrales y los vástagos del sistema de carga. Hublot también adapta y vuelve a calibrar la maquinaria para que pueda funcionar con materiales de alta tecnología, mientras que su departamento de galvanoplastia puede suministrar componentes con capas de metales preciosos. Una de las áreas del departamento se dedica a la manipulación de grandes cantidades de oro, rodio y níquel, mientras que otra es responsable de la investigación en nuevos colores y desarrollo especializado.

Después de la fabricación, ciertos componentes pasan al taller de decoración, donde los técnicos reciben las piezas en estado original, antes de aplicar el acabado absolutamente perfecto exigido por Hublot, la Fórmula 1 y sus clientes. Las técnicas de patrones decorativos, tales como Côtes de Genève, perlage, satinado, cepillado y biselado permiten infinitas posibilidades para personalizar cada diseño de estas piezas de relojería.

Pasando a la fase de ‘T-1” del proceso de producción, la tradición se encuentra con la innovación. En esta etapa, el área de relojería recibe las partes sueltas, donde se ensamblan para formar el movimiento del reloj terminado, que es entonces fijado a la caja del reloj por otro relojero especialista. De hecho, T-1 funciona como cualquier línea de producción moderna – aunque a una escala mucho más exclusiva. Todos los relojeros en la fábrica tienen una habilidad específica y son responsables de cada paso en el proceso de fabricación. Por ejemplo, un relojero es encargada de fijar el movimiento a la caja, otro se encarga de poner las manecillas en la esfera, y así sucesivamente. Al final de ‘T-1’ Hublot tiene la caja del reloj en pleno funcionamiento, con el movimiento y las agujas intactas, listo para entrar en la fase de pruebas.

La última fase producción, “T-2”, es donde se realiza el montaje final y se llevan a cabo las pruebas. Los relojes pasan por diferentes pruebas para garantizar un rendimiento óptimo. Éstas incluyen la resistencia al agua (estanqueidad), prueba de presión, sensibilidad a la humedad del aire y pruebas de choque térmico (calor extremo, seguido de frío extremo). Después de pasar estas pruebas, el reloj se evalúa por su capacidad de cronometraje en diferentes posiciones. Una vez que pasa ese examen, el reloj se pule, se limpia y se termina meticulosamente. Por último, la correa y la hebilla se ajustan y el reloj se coloca en una bolsa cerrada herméticamente llena de gas argón, para protegerlo contra cualquier tipo de corrosión u oxidación.

Ése es el ya de por sí complejo proceso de producción y mano de obra del F1 King ‘estándar’. Para las ediciones especiales, que incluyen mecanismos más complejos – o “complicaciones” como se les conoce en la industria de la relojería – Hublot ha ido un paso más allá y ha creado un departamento aislado dentro de la fábrica. El King Power F1 Tourbillón, por ejemplo, fue concebido y producido en este departamento, donde un relojero trabaja en un solo reloj de principio a fin, en la aplicación de los conocimientos tradicionales y técnicas modernas, realizando lo que sólo puede ser descrito como mini- obras maestras de la ingeniería relojera.

Leído en: formula1.com