Jaeger-LeCoultre abre la casa de Antoine

Jaeger-LeCoultre abre la casa de Antoine

Para conmemorar su 180 aniversario, Jaeger-LeCoultre abre un espacio único dedicado al encuentro y al hecho de poder compartir el conocimiento relojero

Bautizada como la Casa de Antoine, en homenaje a Antoine LeCoultre, quien en 1833 creó su primer taller en una habitación de la granja familiar; este nuevo espacio, concebido y acondicionado con el espíritu de antaño, está destinado a recibir a los amigos de la Manufactura: coleccionistas, apasionados de relojes de excepción y “alumnos” de los cursos de iniciación a la relojería.

Para un coleccionista que viene a admirar el reloj gran complicación que un maestro relojero Jaeger-LeCoultre ensambla día tras día para él, para un apasionado que ha tenido la posibilidad de beneficiarse de un curso de iniciación impartido por un relojero de la Manufactura, qué puede ser más emocionante e inspirador que encontrarse en el corazón mismo de la historia de Jaeger-LeCoultre, en el Valle de Joux, exactamente en el lugar en el que todo empezó, allí donde hace 180 año fueron ideados, concebidos y producidos unos 1200 calibres distintos.

Este lugar exclusivo, situado bajo los techos e inundado por la claridad de la luz del Valle de Joux, tan preciosa para los relojeros, ha sido replanteado para convertirse en un lugar privilegiado de encuentro que destaca el apego de la Manufactura Jaeger-LeCoultre a las relaciones con los amantes de bella relojería.

Este lugar está colmado de historia y refleja la filosofía de la Manufactura, dedicada al conocimiento relojero, a la transmisión de los savoir-faire y al enriquecimiento de las técnicas y de los oficios más exclusivos e inauditos.

Todo empezó cuando Elie LeCoultre, el hijo de Antoine LeCoultre, decide reunir bajo un mismo techo los múltiples conocimientos relacionados con el reloj, mientras la relojería suiza aún estaba estructurada en pequeños talleres caseros. LeCoultre & Cie se convierte así en la primera Manufactura del Valle de Joux. Hoy, ella alberga más de 180 savoir-faire fundamentales para la concepción y producción integral de los guardatiempos más prestigiosos. En su continua búsqueda de la excelencia, apoyada por un espíritu de inventiva único, Jaeger-LeCoultre perpetúa así la tradición de las grandes complicaciones creadas en la Manufactura por una sucesión de creaciones extraordinarias e inventos únicos.

En una superficie de unos 200 m2, se tratará de técnica relojera. Los relojes con grandes complicaciones, obra maestra de complejidad a imagen del Master Grande Tradition Gyrotourbillon 3 Jubilee, encontrará allí los más hermosos estuches para ser desvelados ante las miradas de los coleccionistas más exigentes.

Doce bancos de trabajo están reservados para los cursos de iniciación y de formación relojera impartidos por un experto presto a responder todas las preguntas de los apasionados de la relojería.

Pero esencialmente, todo será cuestión de pasión, al igual que los fundadores, cuyos retratos presiden la entrada del salón, como cuidando de los visitantes con una mirada indulgente. Pues aquí, nos encontramos en la casa de Antoine LeCoultre. Al igual que en un chalet típico de la región, la madera procede de los bosques de abetos del Valle de Joux. No sólo los colores son suaves y elegantes, y los materiales son nobles y tradicionales, también presenta, como debe ser, una amplia chimenea… ya que se ha dado prioridad a la calidez y apacibilidad del ambiente. Esta no es ni más ni menos que la visión del lujo y el refinamiento según Jaeger-LeCoultre, expresada en la casa de Antoine.

Para la inauguración, el actor británico Clive Owen será uno de los primeros en impregnarse del ambiente único de este espacio relojero sin igual. Sin lugar a dudas el artista volverá un día para participar en las master classes que ofrece la Manufactura.

Al instalar la Casa de Antoine en el corazón mismo de la Manufactura, un lugar exclusivo e inaudito que ofrece un ambiente íntimo y refinado, Jaeger-LeCoultre ha añadido una nueva página a su historia.

Volcado en la inventiva, hoy más que nunca palpita el corazón vivo de la pasión en el seno de un universo de Alta Relojería. Un día como hoy en 1833, hace 180 años, Antoine inició una de las más hermosas sagas relojeras.

Manufactura Jaeger-LeCoultre. Los Inventores del Valle de Joux

Principal protagonista de la historia de la relojería desde 1833, Jaeger-LeCoultre celebra sus 180 años de fundación. Mientras la relojería suiza aún funcionaba en pequeñas estructuras o talleres domésticos, Antoine LeCoultre y su hijo Elie decidieron reunir bajo un mismo techo los múltiples conocimientos necesarios para la completa creación de un reloj. Así fue como Le Coultre & Cie se convirtió en la primera Manufactura del Valle de Joux. Hoy, Jaeger-LeCoultre integra más de 180 conocimientos especializados necesarios para la concepción y a la producción integral de los más prestigiosos guardatiempos. En la continua búsqueda de la excelencia y apoyada por un espíritu de inventiva único, Jaeger-LeCoultre perpetúa la tradición de las grandes complicaciones creadas en la Manufactura por una sucesión de creaciones extraordinarias: Atmos Mystérieuse (2003), Gyrotourbillon I (2004), Reverso grande complication à triptyque (2006), Master Compressor Extreme Lab (2007), Reverso Gyrotourbillon 2 (2008), Duomètre à Grande Sonnerie (2009), Master Grande Tradition Grande Complication (2010), Reverso Répétition Minutes à Rideau (2011), Duomètre Sphérotourbillon (2012), Master Grand Tradition Gyrotourbillon 3 Jubilee (2013).

La Manufactura Jaeger-LeCoultre celebra sus 180 años

La Manufactura Jaeger-LeCoultre celebra sus 180 años

Jaeger-LeCoultre, protagonista de la historia de la relojería desde el siglo XIX, celebra 180 años de incesante desarrollo en el mismo taller que creó su fundador. Jaeger-LeCoultre conmemorará este aniversario con la creación de guardatiempos excepcionales, exposiciones y eventos exclusivos alrededor del mundo.

La aventura empieza en 1833 cuando el relojero autodidacta Antoine LeCoultre se establece de forma independiente tras inventar una máquina para tallar piñones de relojería. Después de crear una decena de inventos, registra cientos de patentes que hacen resplandecer con una fuerza inaudita a la relojería suiza. El pequeño taller crece tan rápido que muy pronto se le empieza a llamar La Grande Maison del Valle de Joux. En 1888 la Manufactura emplea cerca de 500 relojeros, técnicos y artistas.

En 180 años, Jaeger-LeCoultre ha creado y fabricado en sus talleres más de 1200 calibres distintos y ha registrado más de 400 patentes. La Grande Maison cuenta en su activo con primicias mundiales, superlativos y relojes legendarios como el Reverso, el Duoplan, el Memovox, el Polaris, los Gyrotourbillon I y 2, la línea Duomètre y el péndulo perpetuo Atmos. Hoy, más de 1000 personas trabajan en el seno de la Manufactura y dominan todas las especialidades relojeras de la marca con mayor inventiva en el mundo de la relojería.

Origen del pueblo de Le Sentier, cuna de Jaeger-LeCoultre

Nada parecía presagiar que el Valle del Joux se convertiría en la capital mundial de las grandes complicaciones relojeras. Encaramado a 1000 metros de altura, lejos de cualquier itinerario comercial, abierto al mundo únicamente por unos pasos de montaña frecuentemente cerrados durante interminables inviernos, el Valle del Joux vive bajo los caprichos de un clima considerado como uno de los más inhóspitos del arco del Jura. Estas condiciones extremas influyeron en el destino de la región. En cierta forma, estimularon la inventiva de las mujeres y de los hombres que se instalaron allí. Les impusieron la polivalencia, el tesón, la paciencia y el espíritu empresarial. Les enseñaron a inventar para sobrevivir.

Las raíces de Jaeger-LeCoultre están profundamente arraigadas a la historia del Valle del Joux. Desde el siglo XVI, la familia LeCoultre actúa como pionera. Como refugiado hugonote fugado de las persecuciones religiosas en Francia, el instruido Pierre LeCoultre (hacia 1530 – 1600) obtiene el codiciado estatus de “habitante” de la ciudad de Ginebra en 1558. Animado por su gusto por la aventura y los retos, al año siguiente deja la ciudad de Calvino y adquiere su primer terreno en el Valle del Joux: una parcela cubierta de bosques, territorio de osos y lobos. El contrato que firma en esta ocasión va a ser determinante para la historia de la región. Pierre LeCoultre se dedica a desbrozar el bosque, a construir casas, cultivar cereales y criar animales.

Pese a los numerosos obstáculos y peripecias, la pequeña comunidad echa raíces y se fortalece. El hijo de Pierre LeCoultre la emancipa definitivamente al erigir un templo en 1612, con lo que marca el nacimiento del pueblo de Le Sentier.

Antoine LeCoultre, inventor de gran talento y fundador de Jaeger LeCoultre

Décima generación desde el primer LeCoultre del Valle de Joux, el fundador de la Manufactura Jaeger-LeCoultre se distingue desde temprana edad por su carácter industrioso y visionario. En la pequeña forja familiar, en Le Sentier, Antoine LeCoultre (1803-1881) se inicia en los misterios de la metalurgia. Con su padre inventa nuevas aleaciones, perfecciona las láminas de vibración de las cajas de música y establece las bases de la industria de las cuchillas de afeitar. Su sed de progreso y su voluntad de confrontar los conocimientos empíricos contra el saber científico lo llevan muy pronto a incursionar en la más noble de las artes mecánicas: la relojería.

En 1833, tras inventar una máquina para tallar piñones de relojería, Antoine LeCoultre funda en el Valle de Joux su primer taller, el que en unos años se convertirá en la Manufactura Jaeger- LeCoultre. Uno a uno, adquiere los principales “savoir-faires” relojeros necesarios para la fabricación de un movimiento relojero completo, acercándose poco a poco a lo que denomina su “plan primitivo”. Inventa numerosas máquinas que se acercan a pasos agigantados al campo de la precisión. Crea el Micrómetro (1844), primer instrumento de la historia de la técnica capaz de medir una micra. En 1847, su “remontaje de báscula” es el primer sistema seguro para darle cuerda al reloj y ponerlo en hora sin emplear una llave.

Del pequeño taller a la Grande Maison En 1866, el pequeño taller se convierte en la primera Manufactura del Valle del Joux. En una época en que los conocimientos relojeros estaban dispersos en varios cientos de pequeñas estructuras de producción a domicilio, Antoine LeCoultre y su hijo Elie (1842-1917) actúan como pioneros. Reunidos bajo un mismo techo, por primera vez hombres y mujeres pueden compartir sus secretos de fabricación y enriquecer sus conocimientos respectivos. En una palabra: conjugar sus talentos. Desarrollan en particular los primeros procesos parcialmente mecanizados de fabricación de los movimientos complicados.

En 1988, la Manufactura LeCoultre ya emplea cerca de 500 personas. En aquella época ya se le conoce como La Grande Maison del Valle de Joux. La creatividad de los movimientos es sencillamente prodigiosa. ¡Entre 1860 y 1900 la Manufactura crea más de 350 calibres distintos! La mitad incorpora complicaciones: 99 repeticiones diferentes, de las cuales hay 66 repeticiones de minutos y 128 cronógrafos, 33 calibres que reunían en un mismo guardatiempos el cronógrafo y la repetición. Y a partir de los años 1890 la Manufactura fabrica las primeras Grandes Complicaciones, es decir relojes con tres complicaciones relojeras mayores: calendario perpetuo, cronógrafo y repetición de minutos.

Cuando LeCoultre se encuentra con Jaeger

En 1903, un rumor corre en el mundo de la relojería helvética: el relojero parisino de la Marina, Edmond Jaeger (1858-1922), reta a los relojeros suizos a fabricar los calibres ultraplanos de su propia invención. En ese momento, Jacques-David LeCoultre (1875-1948), nieto del fundador de la Manufactura, era el encargado de producción de LeCoultre y Compañía. Él acepta el reto. De su colaboración y de la amistad que surge entre estos dos hombres nace una de las

colecciones más extraordinarias de relojes ultraplanos, entre las que se encuentra el reloj más plano del mundo, equipado con el Calibre LeCoultre 145 (1,38 mm de grosor). Continúan con obras pioneras en el campo de los relojes de pulsera, y finalmente: la marca Jaeger-LeCoultre.

Hoy en día olvidamos que al principio el reloj de pulsera suscita numerosas reticencias. A principios del siglo XX, los hombres los rechazaban, alegando que eran un accesorio exclusivamente femenino. Muchos relojeros se echaron para atrás ante las obligaciones que imponía: miniaturización extrema, resistencia a los golpes, hermeticidad… Tantos retos que LeCoultre y Jaeger enfrentaron para darle a este nuevo tipo de guardatiempos sus verdaderos títulos de nobleza. Se solicitó la colaboración de los mejores relojeros para crear calibres mecánicos de una pequeñez extraordinaria. Llevándose a cabo simultáneamente, las investigaciones estéticas y técnicas dieron como resultado la creación de calibres ultraplanos y complicados destinados a adoptar la forma de las minúsculas cajas, concebidas con la mayor elegancia.

Los primeros íconos

Impregnados con los valores del Art Deco, los años comprendidos entre 1920 y 1930 son testigo del nacimiento de los primeros íconos de Jaeger-LeCoultre. En un puñado de años nacen sucesivamente: el reloj Duoplan (1925) que da origen a los actuales Joaillerie 101; el péndulo perpetuo Atmos (1928) y finalmente el famosísimo reloj Reverso (1931). Estas creaciones no sólo marcan la historia de la relojería, sino que también han atravesado muchas décadas hasta nuestros días, colocándose en el nivel de los grandes clásicos de la Alta Relojería de prestigio. Sus geniales conceptos han avivado el espíritu inventor de los relojeros de la Manufactura, quienes no han desperdiciado la oportunidad de reinterpretarlos, perfeccionarlos y renovarlos para mantenerlos siempre vivos.

Nacida en 1925, la primera de estas creaciones legendarias lleva el nombre de Duoplan, debido a la estructura de su movimiento. En aquella época, la moda dictaba el uso de relojes de pulsera muy pequeños. Sin embargo, la miniaturización extrema daba como resultado una cierta pérdida de fiabilidad. El Duoplan ofreció una solución tan simple como ingeniosa para reconciliar la excelencia técnica con la elegancia. Su movimiento se construye en dos pisos, o dos planos, lo que permite conservar un volante de gran tamaño y de óptima precisión. Y para no hacer las cosas a medias… el Duoplan era uno de los primeros relojes de acero engastados. Asegurado por la empresa Lloyd’s de Londres, éste gozaba de un servicio post-venta único. El movimiento dañado se remplazaba en pocos minutos. A tal punto que el concesionario londinense Tyme anunciaba en su vitrina: “no tendrá tiempo para terminar de fumarse un cigarrillo durante la reparación de su reloj”.

En 1929, el calibre más pequeño de la familia de los Duoplan, el Calibre 101, pulveriza el récord del movimiento mecánico más pequeño del mundo. Para comprender la importancia de este acontecimiento hay que recordar que desde el nacimiento de la relojería en la Edad Media, los relojeros han multiplicado sus esfuerzos para inventar mecanismos cada vez más pequeños. Sin embargo, desde 1929, la búsqueda de la miniaturización parece haber llegado a su fin. Con 14 mm de largo, 4,8 mm de ancho y 3,4 mm de grosor, el Calibre 101 sigue conservando el título del movimiento mecánico más pequeño que jamás se haya elaborado en el mundo. Fabricado sin interrupción desde 1929. Las 74 piezas que lo componían inicialmente (hoy en día cuenta con 98), son ensambladas y elaboradas a mano, y pesan apenas 1 gramo.

Presentado en 1928 por el inventor de Neuchâtel Jean-Léon Reutter, el primer prototipo del péndulo Atmos es recibido con bombos y platillos. La prensa del mundo entero habla de este invento que acaricia el antiguo sueño del movimiento perpetuo. Se requiere todo el saber hacer de los relojeros de Jaeger-LeCoultre para pasar del estatus de prototipo al de péndulo de Alta Relojería. El Atmos obtiene su energía de los más ínfimos cambios de temperatura. Una fluctuación de un grado lo hace funcionar durante dos días. ¡Consume 60 millones de veces menos energía que una bombilla de 15 vatios! Regalo oficial de la Confederación Helvética desde hace más de medio siglo, el Atmos es el péndulo de grandes hombres y grandes damas. ¡Y como si fuese poco, en 2012 celebra sus ochentaicinco años de creación!

1931 es una fecha clave en la historia de Jaeger-LeCoultre puesto que marca el nacimiento del reloj Reverso. Con motivo de un viaje de negocios a la India, César de Trey, distribuidor de los guardatiempos Jaeger-LeCoultre, se encuentra con viejos amigos, unos oficiales británicos. Estos grandes aficionados al polo retan al suizo para crear un reloj capaz de soportar los golpes de su deporte favorito. De regreso a Suiza, de Trey le cuenta su proyecto a Jacques-David LeCoultre. De esta forma nace el Reverso cuyo nombre se inspira en el latín “me doy vuelta”. Un simple gesto permite hacer girar la caja sobre su base para proteger el cristal del reloj. El Reverso se puede personalizar a voluntad. Al unir la elegancia y el deporte, el Reverso se convierte en un gran clásico del Art Deco, un movimiento cultural que reúne todos los valores: refinamiento, artesanía, claridad estética y gusto por la diversión.

Un guardatiempos al servicio del hombre activo de los Gloriosos Treinta

Tras el cataclismo de la Segunda Guerra Mundial, el Occidente presenta durante tres décadas un desarrollo económico, demográfico y urbano sin precedentes, presididos por los valores de eficacia, resistencia y liberación del hombre a través de la técnica. Jaeger-LeCoultre contribuye a este movimiento creando relojes para el “hombre activo”: aquél que debe reconstruir y repensar el mundo. La inventiva está orientada hacia los campos de resistencia a los golpes y al magnetismo, hermeticidad, precisión cronométrica y funciones útiles tales como la alarma, calendario o cuerda automática.

En 1946, Jaeger-LeCoultre presenta su primer calibre automático: el Calibre Jaeger-LeCoultre 476. Desde esa fecha, la Manufactura no ha detenido su innovación en este campo: masas con topes, masas de rotor, masas de oro, cuerda unidireccional y después bidireccional, alta frecuencia, esferas de cerámica, etc.

Más que un reloj automático, el Memovox (literalmente “la voz de la memoria”) encarna el tiempo organizado y eficaz de los Gloriosos Años Treinta. Su timbre rima con los plazos de la vida cotidiana: despertador, citas, horarios de trenes o parquímetros. En 1956, la línea Memovox se enriquece con una primicia mundial, el Calibre Jaeger-LeCoultre 815, el que asocia la función de despertador con la carga automática. Tres años después, este calibre equipa el Memovox Deep Sea: el primer reloj de buceo automático con alarma. Rápidamente le sigue el Memovox Polaris que se convierte en el espíritu conquistador de los años 60, y que ha servido de importante fuente de inspiración para el diseño de las actuales líneas Compressor y AMVOX.

El 3 de agosto de 1958, el primer submarino nuclear americano llega al Polo Norte en un periplo que une al Océano Atlántico con el Pacífico por la vía más directa y rápida. Algunos meses después, Ginebra regala el Cronómetro Geophysic de Jaeger–LeCoultre a William R. Anderson, comandante del submarino, en homenaje a su descubrimiento técnico y humano.

De las funciones cotidianas a los refinamientos mecánicos exclusivos

Dotadas de funciones de uso cotidiano (despertador, cuerda automática, husos horarios…) las creaciones de los Gloriosos Treinta, tales como el Memovox, el Futurematic o el Geophysic han legado su filosofía a la línea actual Master Control. Creada en 1992, marca una etapa fundamental en la conquista de la precisión, ya que para merecer su título de “Master”, cada reloj terminado debe salir victorioso de una serie de seis severas pruebas efectuadas durante 1000 horas, más o menos seis semanas. Para crear esta nueva referencia, la Manufactura se ampara en su experiencia más que secular. Se apoya especialmente en los trabajos relativos a los calibres de alta frecuencia que fueron lanzados en 1970 y en los progresos de los sistemas de carga automática por rotor, lanzados en 1959. Expresión del clasicismo relojero absoluto, la línea Master Control se enriquece muy pronto con creaciones dotadas de complicaciones relojeras clásicas como el calendario perpetuo, el tourbillon y la repetición de minutos.

En 1991, el Reverso recibe sus primeras complicaciones. La saga de las series limitadas Reverso de oro rosa y después de platino puede comenzar: tourbillon, repetición de minutos, calendario perpetuo, cronógrafo retrógrado… En 1994, el Reverso Duoface propone por primera vez dos esferas que se dan la espalda, ofreciendo así dos husos horarios. En 1997 aparece la versión femenina, el Reverso Duetto para señora: por un lado indica la hora del día mientras por el otro, engastado, se visualizan las horas de la noche. En 2006, el Reverso grande complication à triptyque reúne en la legendaria caja reversible el tiempo civil, el tiempo sideral y el tiempo perpetuo sobre 3 rostros.

El siglo XXI, o la creatividad sin límite

Marcados por el signo de la invención, los primeros años del siglo XXI se cuentan entre los más fecundos de toda la historia de Jaeger-LeCoultre: ¡Desde el año 2000, la Manufactura ha creado más de 75 nuevos calibres! Entre los cuales se cuentan grandes complicaciones, tourbillons, repeticiones de minutos, cronógrafos, calendarios perpetuos, 15 días de reserva de marcha, el primer calibre que no necesita lubricante, etc. Al mismo tiempo, se registran más de 80 patentes para proteger los inventos tanto en el campo de los movimientos como en el de las cajas.

Con relojes ultracomplicados con creaciones de alta joyería, pasando por los Atmos complicados, los AMVOX, Master Compressor Diving, los Reverso Squadra, o los Duomètre, Jaeger-LeCoultre se impone como la referencia de la Gran Relojería de prestigio. El siglo XXI marca otra etapa importante en la historia de Jaeger-LeCoultre: la creación de los primeros relojes de pulsera con grandes complicaciones (por lo menos tres complicaciones importantes dentro de un reloj). En el 2004, los relojes de la Manufactura crean el Gyrotourbillon I. Este reloj superlativo está dotado con un tourbillon que gravita sobre dos ejes, un calendario perpetuo con dos indicadores retrógrados y una ecuación del tiempo activa. Para coronar este conjunto, también ofrece una autonomía de ocho días. El Calibre Jaeger-LeCoultre 177 cuenta con nada más y nada menos que 679 componentes. Nótese que los cerca de 100 componentes del tourbillon esférico sólo pesan un tercio de gramo.

El primer reloj de la historia de la relojería dotado de tres esferas animadas por un solo movimiento, el Reverso grande complication à triptyque, interpreta tres dimensiones temporales. Por el lado anverso, la hora civil se acompasa al ritmo de un tourbillon isómetro de elipse. Por el lado reverso ofrece una ecuación del tiempo y el calendario zodiacal. La tercera esfera está integrada en la base de la caja: un calendario perpetuo instantáneo se activa cada 24 horas, exactamente a media noche.

En el 2008, Jaeger-LeCoultre rinde homenaje al espíritu pionero de sus fundadores con cuatro series limitadas de oro rosa, cada una provista de complicaciones emblemáticas de la historia de la marca: repetición de minutos, calendario perpetuo, tourbillon y el calibre ultraplano. El Memovox Tribute to Polaris, la réplica de los Memovox Polaris de 1965 y 1968, recuerda las grandes horas de la historia de Jaeger-LeCoultre en el campo de los relojes de buceo. Una colección prodigiosa de Atmos abre nuevos horizontes para el célebre péndulo perpetuo que celebra sus 85 años. En cuanto al Reverso Gyrotourbillon 2, ofrece por primera vez al célebre reloj reversible un tourbillon esférico. Al juego de la vuelta de su caja, añade la sabia rotación del tourbillon sobre dos ejes, acompasada por las palpitaciones de una espiral cilíndrica. Esta extraordinaria innovación crea una nueva etapa dentro de la precisión relojera de los relojes mecánicos, lo que hoy se expresa en fracciones de segundo por día.

En 2013, 180 años de inventos al servicio de la Alta Relojería

Desde hace 180 años, década tras década, a medida que se integran nuevos conocimientos a La Grande Maison del Valle del Joux, las edificaciones continúan prolongando el taller original de Antoine LeCoultre, en el corazón del pueblo de Le Sentier, a tiro de piedra del lugar donde Pierre LeCoultre adquirió su primer terreno en 1559.

Los techos de la Manufactura se han multiplicado para formar un conjunto arquitectónico complejo que, más que un santuario de la Bella Relojería, constituye hoy en día un prodigioso espacio de creación.

Bajo los techos de La Grande Maison, cada día, 180 pericias relojeras y más de 20 tecnologías se inventan, conciben, fabrican, ensamblan, regulan, engastan, graban o esmaltan relojes únicos que hacen brillar y renuevan permanentemente la gran tradición relojera suiza.

1559 Llegada de Pierre LeCoultre al Valle del Joux

1612 Fundación del pueblo de Le Sentier por Pierre II LeCoultre

1730 Fundación de la forja de los LeCoultre

1833 Fundación de la Manufactura por Antoine LeCoultre

1844 Invención del Micrómetro

1847 Invención del remontoir de báscula

1851 Medalla de Oro en la Feria Universal de Londres

1858 Elie LeCoultre secunda a su padre Antoine

1866 Nuevo edificio: LeCoultre se convierte en la primera Manufactura del Valle del Joux

1870 Primeros calibres complicados

1874 Nuevo edificio

1880 Fundación de Jaeger en París

1888 Nuevo edificio

1890 La Manufactura fabrica 156 calibres

1890 Primeras Grandes Complicaciones

1900 Jacques-David LeCoultre dirige la producción

1903 Jacques-David LeCoultre conoce a Edmond Jaeger

1907 Calibre Jaeger-LeCoultre 145, el movimiento más plano del mundo

1912 Extensión de la Manufactura

1915 Aeronáutica y automóviles

1925 Invención del reloj Duoplan

1927 Nuevo edificio

1928 Invento del péndulo Atmos

1929 Calibre Jaeger-LeCoultre 101, el movimiento más pequeño del mundo

1930 Chronoflight

1931 Reloj de pulsera 8 días, doble barrilete

1931 Nacimiento del reloj Reverso

1932 Pendulette baguette

1933 Nuevo edificio

1937 Nacimiento oficial de la marca Jaeger-LeCoultre

1938 Cámara fotográfica en miniatura Compass

1946 Calibre Jaeger-LeCoultre 170 tourbillon

1946 Primer reloj automático Jaeger-LeCoultre

1950 Nacimiento del Memovox

1953 Futurematic

1953 Calibre Jaeger-LeCoultre 803, 1,64 mm de grosor

1956 Primer reloj de pulsera automático con despertador

1958 Cronómetro Geophysic

1959 Memovox Deep Sea. Primer reloj de buceo dotado de alarma

1965 Memovox Polaris

1967 Participación al Calibre Beta 21

1972 Nuevo edificio

1976 Calibre Jaeger-LeCoultre 900 automático, plano, de alta frecuencia

1982 Calibre Jaeger-LeCoultre 601 de cuarzo, el más plano del mundo

1983 Calibre Jaeger-LeCoultre 889

1987 Calibre Jaeger-LeCoultre 630 meca-cuarzo

1989 Grand Réveil

1990 Géographique

1991 Reverso 60ème

1992 Master Control 1000 Hours

1994 Reverso Duoface

1997 Reverso Duetto

1997 Nuevo edificio

1999 Atmos du Millénaire

2000 Jaeger-LeCoultre entra al grupo Richemont

2002 Master Compressor Memovox

2003 Reverso Platinum Number Two

2003 Atmos Mystérieuse

2004 Gyrotourbillon I

2005 Master Minute Repeater Antoine LeCoultre

2006 Reverso grande complication à triptyque

2007 Duomètre 2007 Master Compressor Extreme Lab

2007 Apertura de la Galería del Patrimonio

2008 4 series limitadas de oro rosa marcan los 175 años de la Manufactura

2008 Reverso Gyrotourbillon 2

2008 Nuevo edificio de 9.000 m2

2009 Duomètre à Grande Sonnerie

2012 Master Grande Tradition Grande Complication

2011 Reverso Rététition Minutes à Rideau

2012 Duomètre Sphérotourbillon

2013 Jaeger-LeCoultre celebra sus 180 años

Jaeger-LeCoultre El nuevo Duomètre à Sphérotourbillon

Jaeger-LeCoultre El nuevo Duomètre à Sphérotourbillon

jaeger-lecoultre-duometre-a-spherotourbillonDual-Wing, el movimiento mecánico que revoluciona la relojería

“¿Una evolución? No, una revolución”

Por Jérôme Lambert, CEO de Jaeger-LeCoultre

“Al idear su mecanismo inédito Dual-Wing, la Manufactura Jaeger-LeCoultre no sólo concibió el elemento fundador de una nueva colección bautizada como Duomètre, sino también escribió un capítulo completo de la historia de la relojería”.

Ayer aún, confiar a un movimiento relojero tradicional la misión de asegurar una complicación adicional, además de indicar las horas, era correr un riesgo en cuanto a su precisión de marcha. El valioso talento de los mejores relojeros no podía contrarrestar las leyes de la física ni los límites de la micromecánica. Indudablemente, los movimientos que lograban realizar, aportaban una gran satisfacción si se privilegiaban las elevadas prestaciones técnicas, la precisión o la estética. Pero sólo se podía elegir uno de estos tres parámetros…

Poseer un reloj con complicaciones que reuniera estos tres ingredientes ya era una utopía. Y un buen día, en los talleres de la Manufactura Jaeger-LeCoultre, en el corazón del Valle de Joux, en Suiza, nació una idea: ¿y si se empezara en una página en blanco? ¿Y si en lugar de mejorar lo existente, se volviera a empezar de cero? ¿Y si en lugar de hacer evoluciones se eligiera hacer una revolución? Así nació el concept Dual-Wing, dos mecanismos distintos y autónomos reunidos en una misma caja: uno asumiría la indicación de las horas y el otro la animación de una función adicional.

¿Dos mecanismos distintos y autónomos reunidos en una misma caja? Si sólo se tratara de eso, los relojeros de Jaeger-LeCoultre sólo hubieran realizado una obra maestra de miniaturización. Pero hicieron mucho más al asociar los dos mecanismos a un solo órgano regulador, prueba de un funcionamiento cuya precisión es digna de un cronómetro.

Entonces sí, el concepto Dual-Wing, punto de partida de la colección Duomètre, es efectivamente una revolución, ya que permite ofrecer un reloj que reconcilia precisión y complicación inédita.

Su principio hacía soñar a los apasionados de la relojería, sólo quedaba transformar la teoría en realidad. El primer desafío del concept Dual-Wing fue animar un cronógrafo. Y el nacimiento del nuevo Duomètre à Chronographe constituyó uno de los principales eventos del año relojero 2007.

Luego llegó el turno del calendario. Esta codiciada complicación se benefició del concepto Dual- Wing: en 2010 nació el Duomètre à Quantième Lunaire.

Y en 2012 salió a la luz el Duomètre à Sphérotourbillon. Una nueva revolución en el arte de la precisión relojera…”

El YEARBOOK SIX, en lo más alto

El YEARBOOK SIX, en lo más alto

La Manufactura Jaeger-LeCoultre está publicando la sexta edición del Yearbook, un libro de colección a gran formato que está inspirado en las últimas novedades de la Grande Maison del Valle de Joux. Con él, podrá adentrarse en un viaje en el que descubrirá nuevos territorios artísticos y culturales. Iniciado este ciclo en el año 2007, conduce este año…al círculo.

Si la realidad geométrica, como es resaltado en la carta de Franco Coligni, convierte al círculo “ una simple figura plana delimitada por una línea, llamada circunferencia, en la cual todos los puntos son situados a la misma distancia del punto central”, el símbolo es, a su vez, mucho más amplio y profundo.

Ciclos y círculos confundidos, la vida, la naturaleza y el tiempo se convierten en una sucesión de estaciones y una sucesión de horas sobre una tierra esférica girando en círculos al rededor del sol, en circunvalaciones sin fin. El infinito, mismamente, esta representado por un símbolo de doble círculo.

De hecho, la forma redonda domina en la relojería- cajas, biseles, esferas, coronas, ruedas-, Jaeger-LeCoultre ha decidido confiar a su Yearbook la misión de explorar todas las facetas del círculo en el mundo del arte y, sobretodo, en el mundo que nos rodea.

Una invitación a pasar las páginas para dar la vuelta al círculo…

Vuelta de esfera

El círculo es, ante todo, un conjunto dedicado a los relojes de bolsillo de antaño, todo él refinado en sus redondeces y de gran gusto para el tacto. A esas curvas relojeras responden otros círculos nacidos de fenómenos magnéticos, físicos y eléctricos, fotografiados por Berenice Abbot.

Vuelta de pista

El círculo, después, es considerado como una expresión artística y lúdica en un Universo donde esta forma geométrica tiene todo el sentido: el circo.

Vuelta de rueda

El círculo es la rueda que hace girar China y permite a la bicicleta poblar los mil millones de chinos, tanto en las ciudades como en el campo. Un tour de horizonte en blanco y negro, de día o de noche, entre luz y sombra a través el objetivo de Wand Wenlan.

Vuelta de Francia

El círculo es la mirada del fotógrafo Joachim Bonnemaison. Para alzar el retrato de mujeres de hombres y de pasiones, ha creado un aparato especial. Lejos de la foto tradicional, abre nuevas ventanas-redondas-, sobre fragmentos de la vida.

Un tour de magia

El círculo, es el tiempo reinventado por Jaeger-LeCoultre y fotografiado de manera excepcional: efectuando una rotación tridimensional, el tourbillon del Duomètre Sphérotourbillon supera la fuerza de la gravedad para obtener la mayor precisión.

Un tour de manivela

El círculo, es igualmente una opción de estética puesta en escena desde los años 30 en Brodway y Hollywood a través de películas, comedias musicales, shows, espectáculos de baile al ritmo de corros encantados.

Contorno de ojos

El círculo es, evidentemente, una de sus expresiones más simbólicas: el ojo. Un gran enfoque sobre las miradas animales fascinantes, emocionantes, capaces de embrujar…

Un barrido de 360º

El círculo, es un gran viaje hasta Shangai y su Festival del Cine en el cual Jaeger-LeCoultre es patrocinador. Entre las luces de la ciudad y de la noche, el objetivo de la cámara nos confiere un “Rendez-Vous” con una mujer espléndida…y un nuevo reloj.

Un saber-hacer

El círculo, es finalmente la forma de toda clase de objetos que hacen girar el mundo y marcan el ritmo de las horas de nuestra vida cotidiana. Metáforas o trazos de humor, alquimia geométrica y el último punto de vista de una secuencia de fotos realizadas por Chema Madoz.

La publicación estará disponible próximamente en la e-library de Jaeger-LeCoultre así como en todas las Boutiques de Jaeger-LeCoultre en el mundo.

El reloj Duomètre Sphérotourbillon de Jaeger-LeCoultre fue premiado como el Mejor Reloj del año en el Munichtime y el Viennatime

El reloj Duomètre Sphérotourbillon de Jaeger-LeCoultre fue premiado como el Mejor Reloj del año en el Munichtime y el Viennatime

jaeger-lecoultre-duometre-spherotourbillonEl reloj Duomètre Sphérotourbillon de Jaeger- LeCoultre fue premiado como el Mejor Reloj del año en la categoría de “Relojes de Complicación” según el voto popular durante las exhibiciones de relojes en el Munichtime y Viennatime.

Durante la ceremonia de premios, el Consejero Delegado de Jaeger-LeCoultre, Jérôme Lambert, recibió el premio honrando el patrimonio de casi 180 años de experiencia en el campo de la alta relojería. Cerca de 10,000 amantes de la relojería acudieron a la 12a edición de Viennatime (Viena, Austria) donde realizaron sus votos en el certamen. La 5a edición del Munichtime, se celebró dos semanas antes del Viennatime y contó con 11,000 amantes de la relojería.

Durante la exhibición, un maestro relojero de la Manufactura Jaeger-LeCoultre demostró la extraordinaria experiencia relojera de la Maison, presentando complicaciones como los relojes de la línea Duomètre con el revolucionario concepto Dual-Wing, el nuevo reloj femenino Rendez-Vous, y también relojes históricos como los emblemáticos modelos del Memovox y el Futurmatic o el 101, el calibre más pequeño del mundo.

Jaeger-LeCoultre Duomètre Unique Travel Time. Una primicia relojera

Jaeger-LeCoultre Duomètre Unique Travel Time. Una primicia relojera

jaeger-lecoultre-duometre-unique-travel-timeLa Grande Maison del Valle de Joux le debe su increíble destino al espíritu de inventiva de su fundador, Antoine LeCoultre. Desde 1833, cada uno de los relojes firmados por Jaeger- LeCoultre ha sido realizado con la pasión que surte de su constante búsqueda de perfeccionamiento técnico. Cada obra maestra, legado de los 180 años de savoir-faire, se beneficia de las investigaciones más punteras.

El reloj Duomètre Unique Travel Time, la nueva interpretación del revolucionario movimiento Dual-Wing creado por Jaeger-LeCoultre, refleja los avances técnicos de la Manufactura en el ámbito de los relojes con husos horarios y ofrece soluciones inéditas a los viajeros apasionados por la bella relojería.

Primicia mundial para un reloj worldtime: éste reloj permite ajustar la hora del huso de destino con la precisión de un minuto. Gracias al worldtime, el viajero puede ajustar su huso horario en todos los continentes y países sea cual fuere el desfase horario.

Fiel al espíritu técnico y estético de las creaciones de la línea Duomètre firmadas por Jaeger- LeCoultre, el reloj Duomètre Unique Travel Time revela las distintas facetas de la excelencia relojera de la Manufactura del Valle de Joux. Se impone como un referente absoluto de la mecánica relojera y de la elegancia que desde 1833 va implícita en todas las creaciones firmadas por la Grande Maison. El pasado, el presente y el futuro se corresponden con una maravillosa complicidad en esta pieza excepcional, la que fue presentada en exclusiva durante la inauguración de la boutique Jaeger-LeCoultre de la Plaza Vendôme de París.

En este nuevo movimiento, el sistema Dual-wing se divide en dos mecanismos: mientras el primero está dedicado a la visualización de la hora local, el segundo permite la visualización del segundo huso horario. Los dos mecanismos comparten el mismo órgano regulador pero cada uno dispone de una fuente de energía propia e independiente, lo que evita las pérdidas generadas por las interacciones entre ambos mecanismos. El funcionamiento del segundo huso horario no tiene influencia alguna en el funcionamiento del reloj, lo que mejora considerablemente su precisión.

Cada mecanismo dispone de 50 horas de reserva de marcha. Además, para ofrecer una facilidad de uso absoluta, la misma corona permite armar los dos barriletes: mientras su giro anti-horario remonta el barrilete de las horas, la rotación horaria permite remontar el barrilete del huso de viaje.

Segundo acto: en vista de la complejidad de las funciones, la esfera finamente granallada se revela con perfecta claridad. Dos magníficos contadores dispuestos simétricamente aportan un equilibrio perfecto al rostro de esta creación relojera –la primera ventanilla a la altura de las 2h pone en escena las horas y los minutos, y la segunda a las 10h acoge las horas y los minutos del worldtime (Tiempo universal). En la esfera, dos dígitos especialmente aplicados en rojo rinden homenaje a la dirección de la Boutique Jaeger-LeCoultre: los números 7 y 9.

Incitación al viaje. Como en un mapamundi, la indicación día/noche y el disco de las horas están dispuestos a las 6h, lo que facilita su lectura. La única corona se emplea tanto para el ajuste de las horas del huso de viaje en la posición 1 y la hora local en posición la 2; y como mencionamos anteriormente, para el armado de los muelles reales, en posición 0, basta con girar la corona en sentido horario para armar el barrilete de la indicación horaria o girarla en sentido contrario para remontar el del huso horario de viaje.

Tercer acto: dotado de un acabado de notable belleza, el calibre Jaeger-LeCoultre 383 se revela a través del fondo de cristal de zafiro del reloj. Sus puentes y rodajes destacan por su achaflanado hecho a mano y enarbolan molduras pulidas. Los móviles, que también están achaflanados a mano u ornamentados con molduras pulidas, están acaracolados o endulzados. Esta decoración se inspira en la gran tradición de los relojes de bolsillo de la Manufactura marcando nuevos hitos por sus logros excepcionales. Visibles también en el reverso, el nombre de las ciudades grabadas corresponde a los 24 husos horarios.

Producido en serie limitada a 100 ejemplares de oro blanco de 18 quilates, el reloj Duomètre Unique Travel Time fue realizado especialmente para la inauguración de la boutique Jaeger-LeCoultre de la Plaza Vendôme de París, donde estará disponible a partir del 20 de noviembre. Digna heredera de la línea Duomètre, esta pieza de excepción enaltece la Alta Relojería técnica y preciosa. Ilustra 180 años de historia al tiempo que anticipa la relojería del mañana.

Duomètre Unique Travel Time

Movimiento: Nuevo movimiento mecánico de cuerda manual, Calibre Jaeger-LeCoultre 383, fabricado, ensamblado y decorado a mano

50 horas de reserva de marcha para cada uno de sus dos barriletes

498 piezas

54 rubíes

7,25 mm de grosor

34,30 mm de diámetro

28,800 alternancias por hora

Esfera: Granallada plateada

Agujas: Hoja

Funciones: Horas, minutos (Home Time)

Hora saltante ; visualización digital del 2° huso horario, minutos y World map

Indicación de las dos reservas de marcha

Caja: Oro blanco

13,65 mm de altura

42 mm de diámetro

Asas pulidas y flanco de carrura satinado

Hermeticidad: 5 atm

Brazalete: Piel de aligátor, hebilla de hebijón de oro blanco

Referencia: 606 35 2J

Breguet, el relojero de los ricos y poderosos

Breguet, el relojero de los ricos y poderosos

A Sarkozy y Bonaparte les une algo más que el tacón cubano y la ambición por dirigir las riendas de Europa: el gusto por los relojes de la maison suiza Breguet

nicolas-sarkozy-breguet-le-reveil-du-tsarHistórico Nicolas Sarkozy usa el Breguet Le Réveil du Tsar, inspirado en una creación de la maison suiza para el Zar de Rusia. Está valorado en más de 30.000 euros

A Sarkozy y Bonaparte les une algo más que el tacón cubano —síndrome del hombre bajito— y la ambición por dirigir las riendas de Europa. El gusto por los relojes de la maison suiza Breguet es otra de las coincidencias entre ambos estadistas. Aunque el presidente francés ha preferido imitar la elegancia del Zar Alejandro I a la hora de elegir el suyo, un Breguet conocido como Le Réveil du Tsar (el despertador del zar). Valorado en más de 30.000 euros, cuenta con función despertador y con un movimiento compuesto por más de 400 piezas coronado por un guillochérealizado a mano por los artesanos del Valle de Joux.

Allí, a 50 kilómetros de Ginebra, Breguet lleva 237 años fabricando «grandes complicaciones» para los más poderosos. Luis XVI y María Antonieta de Francia, Jorge III y Victoria I de Inglaterra, el Rey Farouk de Egipto o Alfonso XIII son algunos de los personajes que adornan la lista de clientes de la firma fundada por el mecánico relojero Abraham-Louis Breguet. En esa lista también encontramos apellidos ilustres como Rothschild, Talleyrand-Périgord o Spencer-Churchill (Sir Winston no se separaba de su repetidor de minutos Breguet N. 765). E incluso a Grandes de España, como el Duque del Infantado y el Duque de Osuna.

Los clásicos nunca mueren. Y la firma suiza sigue ganando clientes VIP. El primer ministro Vladímir Putin es una cara conocida en la boutique Breguet de la histórica Plaza Roja de Moscú. Allí, el presidenciable ex agente de la KGB desembolsó casi 20.000 euros por un cronógrafo de la línea Marine, inspirado en los cronómetros creados por Abraham-Louis para la Marina francesa. En 2008, a los pocos días de haber enseñado su Breguet durante una gira por China, el modelo se agotó en las tiendas de lujo moscovitas. El oligarca suele regalar algunos relojes de su colección a obreros y campesinos, pero jamás se desprende de su Marine.

Y es que esta marca relojera es casi una cuestión de Estado en la ex URSS. El presidente Dmitri Medvédev también presume del suyo, un Fase Lunar de la línea Classique. Mientras que su mujer, Svetlana, ha posado con un Reine de Naples, un reloj-brazalete que imita una pieza creada en 1809 para Caroline Murat, Reina de Nápoles. El modelo más barato de esta línea cuesta 27.500 euros. Una extravagancia digna de zarinas de otros tiempos. O de primeras damas sin complejos.

Leído en: abc.es