Oris es conocida principalmente por sus relojes deportivos, especialmente por las diferentes interpretaciones del Aquis, el Divers Sixty-Five y el Big Crown Pointer Date. Sin embargo, la firma de Hölstein también mantiene una vertiente más clásica representada por la colección Artelier, una familia creada para combinar elegancia, mecánica tradicional y cierta libertad creativa.
Los nuevos Oris Artelier Complication recuperan una de las propuestas más completas de esta línea, pero lo hacen mediante un diseño profundamente revisado. La anterior disposición de cuatro indicadores ha dado paso a una esfera mucho más limpia, articulada alrededor de una fase lunar situada a las doce y un segundo huso horario de 24 horas colocado a las seis.
Esta simplificación no reduce el interés mecánico del reloj. Al contrario, permite comprender sus funciones con mayor facilidad y concede más espacio a los colores, las texturas y los índices aplicados. El resultado es un reloj elegante, pero menos convencional que el típico tres agujas de vestir; complejo, aunque visualmente ordenado; y clásico por concepto, pero con una ejecución claramente contemporánea.
Una nueva etapa para la colección Artelier
La colección Artelier apareció a comienzos de la década de 2000 como la alternativa elegante dentro del catálogo de Oris. Su planteamiento siempre ha estado alejado de la robustez de los relojes de buceo y de la estética aeronáutica del Big Crown. En su lugar, los Artelier han recurrido a cajas refinadas, esferas decoradas y complicaciones tradicionales.
El anterior Artelier Complication utilizaba cuatro subesferas para mostrar el día de la semana, la fecha, las fases de la Luna y un segundo huso horario. Era una propuesta funcionalmente completa, pero su esfera podía resultar demasiado ocupada para un reloj concebido alrededor de la elegancia.
En esta nueva generación, Oris ha confiado el rediseño a la ingeniera de producto Lena Huwiler. Su intervención no se ha limitado a cambiar los colores o las agujas. La esfera ha sido reorganizada por completo, se han eliminado las indicaciones del día y de la fecha y se ha adoptado una composición vertical mucho más serena.
La fase lunar y el segundo huso horario permanecen porque son las dos funciones que mejor definen la personalidad del modelo. Una aporta un componente poético y visual; la otra ofrece una utilidad real para quienes viajan o necesitan seguir una hora diferente. Ambas quedan integradas en una esfera que se percibe moderna sin abandonar la tradición relojera.
Una caja de 39,5 mm bien proporcionada
La caja de acero inoxidable mide 39,5 mm de diámetro, 11,8 mm de grosor y 45,5 mm de longitud entre asas. Son unas dimensiones especialmente equilibradas para un reloj de vestir contemporáneo, ya que permiten mostrar las complicaciones con claridad sin recurrir a una caja excesivamente grande.
El diámetro resulta suficientemente contenido para muñecas pequeñas y medianas, mientras que los 45,5 mm de longitud evitan que las asas sobresalgan. El grosor está condicionado tanto por el movimiento automático como por el cristal abombado y la construcción de la esfera, aunque el perfil sigue siendo razonable para utilizarlo bajo el puño de una camisa.
La forma general es clásica, pero Oris ha evitado una caja completamente redondeada y anónima. Las asas son finas, largas y ligeramente curvadas, con unas superficies pulidas que prolongan visualmente la carrura. Sus extremos descienden hacia la muñeca y permiten que la correa o el brazalete adopten una caída natural.
El bisel es extremadamente estrecho y está pulido, de manera que la esfera ocupa prácticamente todo el frontal. Esta decisión refuerza la sensación de amplitud y convierte el dial en el verdadero protagonista. También hace que el reloj parezca algo mayor de lo que indican sus 39,5 mm, aunque sin adquirir una presencia desproporcionada.
La combinación de las superficies pulidas de la carrura, el bisel y las asas aporta un aspecto más elegante que deportivo. No hay protectores de corona ni elementos innecesariamente robustos. Todo está orientado a conseguir una silueta limpia, luminosa y apropiada para el carácter urbano que Oris busca transmitir.
El cristal abombado refuerza la profundidad
La esfera está protegida por un cristal de zafiro abombado por ambas caras y con tratamiento antirreflejante en el interior. Su curvatura aporta una profundidad evidente y contribuye a suavizar la transición entre el bisel y el perímetro inclinado del dial.
A diferencia de un cristal completamente plano, el zafiro abombado genera pequeños cambios de perspectiva al observar el reloj desde un lateral. Los índices y el anillo exterior parecen acercarse al cristal, mientras que la zona central queda visualmente más hundida. Este efecto resulta especialmente atractivo en las versiones azul y castaña, donde los diferentes tonos reaccionan con mayor intensidad a la luz.
La elección del zafiro garantiza además una buena resistencia frente a los arañazos, algo importante en un reloj concebido para un uso frecuente. El tratamiento antirreflejante ayuda a mantener la legibilidad, aunque las amplias superficies pulidas de la caja y los índices siguen generando reflejos deliberados que forman parte de su estética.
Una esfera organizada en dos niveles
El nuevo Artelier Complication destaca por una esfera construida mediante diferentes alturas y acabados. La zona central adopta una textura granulada de aspecto ligeramente orgánico, mientras que el perímetro inclinado presenta una superficie más lisa y satinada.
Esta separación cumple una doble función. Por una parte, añade profundidad sin necesidad de recurrir a decoraciones excesivas. Por otra, permite que los índices aplicados nazcan en el anillo exterior y proyecten sus extremos sobre la zona central, reforzando la sensación tridimensional.
La textura granulada del centro aporta carácter y evita que las amplias superficies de color se perciban planas. En la esfera azul recuerda al acabado de un papel fino o una superficie mineral, mientras que en las variantes castaña y marfil introduce matices más cálidos. El perímetro, más suave y luminoso, actúa como un marco natural para las indicaciones horarias.
Oris ha aprovechado el espacio liberado por la desaparición de las antiguas subesferas laterales para distribuir las inscripciones de una forma poco convencional. La palabra «Artelier» aparece a las nueve y el logotipo Oris se coloca a las tres. Esta distribución horizontal equilibra visualmente las dos complicaciones situadas en el eje vertical.
Puede resultar extraño encontrar el nombre de la marca desplazado hacia el lado derecho, pero la decisión funciona. El logotipo no compite con la fase lunar ni rompe la simetría central, y su tipografía sencilla encaja con el planteamiento contemporáneo del reloj.
Una fase lunar diferente a la habitual
La fase lunar ocupa una subesfera circular situada a las doce. En lugar de utilizar la habitual abertura semicircular en la que la Luna aparece y desaparece parcialmente, Oris muestra el ciclo dentro de un disco completamente redondo.
El fondo representa un cielo nocturno salpicado de estrellas, sobre el que aparece una Luna clara y detallada. La ventana circular permite observar de manera más completa el avance de las fases, desde la luna nueva hasta la luna llena y su posterior disminución.
La indicación queda integrada en el mismo color general de cada esfera. En la versión azul, el cielo nocturno se funde de manera especialmente natural con el dial, mientras que en las variantes marfil y castaña crea un contraste algo más evidente. Oris evita utilizar un azul genérico para todas las versiones y adapta el conjunto para mantener una estética homogénea.
La posición a las doce proporciona un punto focal inmediato. El índice superior queda dividido visualmente alrededor de la subesfera, guiando la mirada hacia la Luna. A pesar de su contenido decorativo, la indicación no parece excesivamente romántica ni recargada; se integra en un diseño bastante sobrio y geométrico.
La fase lunar es, sin duda, la función con mayor atractivo emocional del reloj. No resulta imprescindible en términos prácticos, pero transforma por completo la esfera y aporta una conexión con una de las complicaciones más tradicionales de la relojería mecánica.
Un segundo huso horario de 24 horas
A las seis aparece una segunda subesfera ligeramente mayor, destinada a mostrar otro huso horario mediante una escala completa de 24 horas. La aguja realiza una vuelta al día, permitiendo distinguir de manera inmediata si en el lugar de referencia es de día o de noche.
Los numerales pares se distribuyen alrededor del contador y se alternan con pequeños puntos. La escala comienza con las 24 horas en la parte superior y avanza en sentido horario, manteniendo una lectura intuitiva una vez comprendido su funcionamiento.
Esta indicación resulta especialmente útil para viajeros, profesionales que trabajan con otros países o usuarios que quieren seguir la hora de un familiar en el extranjero. Frente a una aguja GMT central, la subesfera mantiene la complicación claramente separada de la hora principal y evita añadir una cuarta aguja al centro del reloj.
El segundo huso se ajusta mediante un pequeño pulsador integrado en la caja aproximadamente a las cuatro y media. Su presencia es muy discreta y apenas altera el perfil del reloj. Esta solución permite modificar la indicación secundaria sin interferir con la hora principal.
La disposición vertical crea una relación visual muy equilibrada entre ambas funciones. La fase lunar aporta imagen y poesía en la parte superior; el contador de 24 horas introduce información y estructura en la zona inferior. El espacio que queda entre ambos permite que las agujas centrales se muevan sin obstaculizar excesivamente la lectura.
Índices facetados con un diseño más moderno
Los nuevos índices aplicados abandonan el perfil convencional de los marcadores rectangulares. Tienen forma de cuña, son más anchos en el perímetro y se estrechan progresivamente hacia el centro de la esfera.
Sus superficies facetadas producen reflejos muy intensos y cambian de aspecto según la posición del reloj. En algunos ángulos parecen casi negros; en otros adquieren un brillo plateado muy definido. Esta variación mejora la legibilidad y aporta una sensación de mayor calidad.
Los índices quedan apoyados sobre el anillo exterior, pero sus puntas avanzan hacia la zona granulada. Esta construcción acentúa la separación entre los dos niveles de la esfera y hace que los marcadores parezcan suspendidos sobre el dial.
El índice de las doce es considerablemente más ancho, ayudando a orientar la esfera y enmarcando la indicación lunar. El resto mantiene unas proporciones similares, aunque todos están adaptados al espacio ocupado por las dos subesferas.
Oris no ha aplicado material luminiscente a los índices. La decisión mantiene su aspecto metálico y refinado, aunque limita la lectura nocturna. El reloj depende principalmente de los reflejos de las superficies pulidas y de la luminiscencia presente en las agujas principales.
Agujas de extremos rectos y luminiscencia contenida
Las agujas de horas y minutos reproducen la geometría de los índices. Son largas, rectas y terminan en un extremo plano, alejándose de las formas dauphine o de hoja que suelen utilizarse en los relojes de vestir.
Ambas presentan un canal central con Super-LumiNova. La cantidad de material luminiscente es reducida, pero permite identificar la hora en condiciones de poca luz sin alterar la estética limpia del conjunto.
La minutera se extiende hasta el anillo exterior y la aguja horaria mantiene una longitud suficiente para diferenciarse claramente. Sus bordes pulidos reflejan la luz y generan un buen contraste sobre cualquiera de las tres esferas.
La aguja central de los segundos es mucho más delgada y carece de luminiscencia. Su extremo alcanza el perímetro y permite seguir con precisión el avance del movimiento a ocho pasos por segundo. Las pequeñas agujas de la segunda zona horaria comparten el mismo lenguaje de formas rectas y terminaciones cuadradas.
El conjunto es contemporáneo, pero no excesivamente técnico. Las agujas conservan la elegancia necesaria para un Artelier, aunque su diseño más ancho y geométrico aporta una presencia superior a la de las tradicionales agujas finas de reloj de vestir.
Tres colores con personalidades diferentes
La colección se ofrece con esferas marfil, azul medianoche y castaña. Cada color puede combinarse tanto con una correa de piel como con un brazalete de acero, dando lugar a seis referencias.
La esfera marfil es la opción más clásica y luminosa. Su tono no es un blanco puro, sino un gris cálido muy claro que permite apreciar con facilidad los diferentes niveles del dial. Los índices y agujas plateados mantienen una estética monocromática, mientras que la fase lunar introduce un pequeño contraste.
Con correa de piel marrón oscuro, la versión marfil adopta un carácter decididamente elegante y tradicional. Al combinarla con el brazalete de acero, se vuelve más fría y contemporánea, aunque conserva una gran versatilidad.
La esfera azul medianoche es probablemente la más equilibrada y atractiva. La zona central granulada adquiere un azul profundo, mientras que el perímetro satinado puede mostrar reflejos más claros, cercanos al azul lavanda. La fase lunar se integra con naturalidad y parece formar parte del mismo cielo representado por el dial.
Es también la versión en la que las indicaciones plateadas ofrecen un contraste más limpio. Los índices, las agujas y las inscripciones destacan con claridad sin resultar excesivamente brillantes. Con correa marrón oscura adquiere una combinación clásica pero poco convencional; con brazalete ofrece una estética más urbana.
La variante castaña es la más cálida y original. Su color se mueve entre el marrón rojizo, el cobre y ciertos matices rosados según la iluminación. No pretende imitar un tono vintage envejecido, sino aportar una alternativa contemporánea a los habituales azules, negros y plateados.
Sobre esta esfera, los elementos metálicos generan un contraste elegante, mientras que el cielo de la fase lunar mantiene la misma familia cromática. La correa marrón crea una combinación armoniosa y formal; el brazalete, en cambio, introduce un contraste más acusado y refuerza la personalidad del color.
Correa de piel o brazalete de acero
Las tres variantes de esfera pueden adquirirse con una correa de piel marrón oscura o con un brazalete de acero inoxidable. Ambos sistemas utilizan una anchura de 20 mm entre asas y están equipados con cierre desplegable de mariposa.
La correa presenta una superficie lisa con un ligero brillo, pespuntes del mismo color y un discreto acolchado central. Su tono marrón oscuro resulta suficientemente neutro para combinar con cualquiera de las esferas y aporta una apariencia más clásica al reloj.
La integración con las asas es convencional, por lo que visualmente deja espacio para apreciar la forma de la caja. La correa se estrecha hacia el cierre, mejorando la comodidad y manteniendo unas proporciones adecuadas para un reloj de vestir.
El brazalete de acero ofrece una interpretación muy diferente. Sus eslabones son anchos y combinan superficies satinadas con secciones centrales pulidas. La construcción parece sólida y aporta mayor presencia, acercando el Artelier a un reloj urbano de uso diario.
Las pequeñas piezas pulidas situadas en el centro de los eslabones captan la luz y reproducen el acabado brillante del bisel y los índices. El resultado es más llamativo que el de la correa, pero mantiene una coherencia clara con el diseño de la caja.
La elección dependerá del uso previsto. La piel favorece la elegancia, reduce visualmente el tamaño del reloj y proporciona una sensación más tradicional. El acero incrementa su versatilidad, resiste mejor el uso intensivo y aporta una estética menos formal.
Una corona clásica y un discreto pulsador lateral
La corona se sitúa a las tres y presenta un tamaño relativamente generoso para un reloj de vestir. Sus estrías profundas facilitan el agarre y permiten dar cuerda o ajustar la hora sin dificultad.
En la superficie exterior aparece grabado el nombre Oris. La corona no está protegida por guardas, lo que mantiene limpia la silueta de la caja y permite que las asas y el bisel concentren la atención.
El pulsador para ajustar la segunda zona horaria se encuentra a las cuatro y media. Está prácticamente enrasado con la carrura y requiere una herramienta fina para accionarlo, evitando cambios accidentales durante el uso.
Este elemento podría haber interrumpido la elegancia del perfil, pero su pequeño tamaño y su integración resultan muy discretos. Al observar el reloj de frente apenas es visible, y desde el lateral aparece como un pequeño punto funcional entre la corona y el asa inferior.
Fondo visto y resistencia al agua limitada
El fondo está atornillado y equipado con un cristal mineral transparente que permite contemplar el movimiento automático. A través de él puede verse el característico rotor rojo de Oris, un elemento que identifica inmediatamente la mecánica de la marca.
La utilización de cristal mineral en la trasera resulta razonable, ya que esta superficie está menos expuesta a golpes y arañazos que el cristal frontal. El fondo visto añade interés a un reloj de orientación clásica y permite observar el funcionamiento del sistema de carga automática.
La resistencia al agua se limita a 3 bares o 30 metros. Es suficiente frente a salpicaduras accidentales, pero obliga a mantener el reloj alejado de la piscina, la ducha y cualquier actividad acuática.
Esta hermeticidad es probablemente uno de los aspectos más mejorables del nuevo Artelier Complication. Una resistencia de 50 metros habría ofrecido algo más de tranquilidad y 100 metros lo habrían convertido en un reloj realmente versátil. No obstante, su construcción, su correa de piel y su planteamiento elegante dejan claro que no está concebido para un uso deportivo.
El nuevo calibre Oris 782
El reloj está impulsado por el calibre automático Oris 782, desarrollado sobre una base Sellita SW200-1 y modificado para integrar la fase lunar y la segunda zona horaria de 24 horas.
El movimiento funciona a una frecuencia de 28.800 alternancias por hora, equivalentes a 4 Hz, y ofrece una reserva de marcha aproximada de 41 horas. Cuenta con carga automática, posibilidad de remonte manual y parada del segundero para ajustar la hora con precisión.
El calibre comparte la arquitectura básica del anterior Oris 781, pero prescinde de los engranajes necesarios para las indicaciones del día y de la fecha que equipaba la generación precedente. Esta simplificación permite mantener únicamente las dos complicaciones principales y responde al planteamiento más limpio de la esfera.
La fase lunar se sitúa a las doce y la segunda zona horaria a las seis, ambas accionadas por módulos desarrollados para adaptarse a la base automática. El pequeño pulsador lateral facilita el ajuste independiente del segundo huso horario.
La reserva de 41 horas resulta modesta frente a movimientos actuales que ofrecen tres o cinco días de autonomía. Sin embargo, la arquitectura del SW200-1 es conocida, fiable y ampliamente reparable, cualidades importantes en un reloj mecánico destinado a un uso prolongado.
El movimiento cuenta además con el rotor rojo característico de Oris, visible a través del fondo. Su decoración es de orientación industrial, pero aporta una identidad propia y diferencia el calibre de una base Sellita completamente estándar.
Cómo se siente el nuevo Artelier Complication
El Oris Artelier Complication encuentra un equilibrio interesante entre reloj de vestir y pieza mecánica con personalidad. Su diámetro de 39,5 mm proporciona suficiente presencia sin llegar a resultar grande, y la esfera abierta por el bisel fino hace que todas las indicaciones respiren.
La distribución vertical funciona mucho mejor que la estructura de cuatro subesferas del modelo anterior. La información puede entenderse de un vistazo y el reloj mantiene amplias superficies libres, necesarias para apreciar la textura y el color del dial.
También resulta acertado que Oris haya eliminado la fecha y el día de la semana. Aunque se pierden dos funciones prácticas, el diseño gana claridad, simetría y una identidad más definida. La fase lunar y el segundo huso horario forman una combinación menos habitual y más interesante que un calendario convencional.
La esfera azul parece la opción más completa. Su color integra con naturalidad la fase lunar, ofrece un excelente contraste y mantiene la elegancia necesaria para un Artelier. La castaña es la más original y expresiva, mientras que la marfil será probablemente la elección preferida por quienes busquen una pieza discreta y clásica.
En cuanto a los sistemas de sujeción, la correa de piel parece más coherente con la delgadez visual de la caja y el carácter del modelo. El brazalete de acero aumenta el peso y la presencia, pero también convierte el reloj en una opción más práctica para el uso diario.
Una complicación poética con utilidad real
La fase lunar suele asociarse a relojes puramente decorativos, mientras que el segundo huso horario se vincula con piezas de viaje más funcionales. El Artelier combina ambas ideas sin que ninguna domine completamente la esfera.
Esta dualidad constituye uno de sus mayores atractivos. La Luna proporciona un elemento visual que cambia lentamente a lo largo del mes, mientras que la indicación de 24 horas puede utilizarse diariamente. El reloj ofrece así una complicación emocional y otra práctica.
La ausencia de calendario puede resultar discutible en un reloj orientado al uso urbano. Sin embargo, añadir una ventana de fecha habría roto la simetría y habría introducido un tercer foco de atención. El nuevo planteamiento parece más coherente y distingue claramente al Artelier Complication de otros modelos automáticos de la marca.
La lectura del segundo huso no es tan inmediata como la de una aguja GMT central, especialmente por el reducido tamaño de la subesfera. A cambio, la indicación conserva el equilibrio visual y permite diferenciar claramente las horas diurnas y nocturnas mediante la escala de 24 horas.
Aspectos destacables y puntos mejorables
El principal acierto de esta nueva generación es la simplificación. Oris no ha intentado añadir más funciones, sino eliminar las que comprometían la limpieza del diseño. El reloj parece más actual, más refinado y mucho más fácil de interpretar.
La esfera también destaca por su construcción. Los dos niveles, la textura granulada, el perímetro liso, los índices en forma de cuña y las dos subesferas crean profundidad sin recurrir a una decoración excesiva.
Las proporciones de la caja son otro punto fuerte. Los 39,5 mm encajan con las preferencias actuales por relojes más contenidos, pero ofrecen espacio suficiente para que las complicaciones no parezcan comprimidas. La longitud de 45,5 mm debería permitir una buena adaptación a numerosas muñecas.
La variedad de colores y la posibilidad de elegir entre piel y acero amplían notablemente su atractivo. Las seis referencias no se limitan a pequeños cambios estéticos, ya que el sistema de sujeción transforma de manera importante la personalidad del reloj.
En el lado menos favorable aparecen la resistencia al agua de 30 metros y la reserva de marcha de 41 horas. Ambas cifras resultan conservadoras para un reloj presentado en 2026, especialmente dentro de una franja de precio superior a los 2.000 euros.
También debe tenerse en cuenta que el calibre se basa en una arquitectura Sellita conocida y no en uno de los movimientos propios de cinco días desarrollados por Oris. No obstante, la incorporación de la fase lunar, el segundo huso y el trabajo específico de la esfera ofrecen argumentos que van más allá de la base mecánica.
Referencias y precios en España
La colección está formada por seis referencias, correspondientes a las tres esferas y a las dos opciones de correa o brazalete:
- Oris Artelier Complication 01 782 7811 4051-07 6 20 17FC, esfera marfil y correa de piel marrón: 2.300 euros.
- Oris Artelier Complication 01 782 7811 4051-07 8 20 20, esfera marfil y brazalete de acero: 2.500 euros.
- Oris Artelier Complication 01 782 7811 4055-07 6 20 17FC, esfera azul medianoche y correa de piel marrón: 2.300 euros.
- Oris Artelier Complication 01 782 7811 4055-07 8 20 20, esfera azul medianoche y brazalete de acero: 2.500 euros.
- Oris Artelier Complication 01 782 7811 4056-07 6 20 17FC, esfera castaña y correa de piel marrón: 2.300 euros.
- Oris Artelier Complication 01 782 7811 4056-07 8 20 20, esfera castaña y brazalete de acero: 2.500 euros.
Las referencias con correa de piel ya figuran a la venta en la página española de Oris. Algunas configuraciones con brazalete aparecen todavía en reserva o con disponibilidad escalonada, aunque mantienen un precio oficial de 2.500 euros.
Conclusión
Los nuevos Oris Artelier Complication representan una evolución mucho más profunda de lo que puede sugerir su apariencia clásica. La marca ha eliminado dos indicaciones, reorganizado por completo la esfera y renovado índices, agujas, tipografías y acabados para conseguir un reloj más limpio y contemporáneo.
La combinación de una fase lunar circular y un segundo huso horario de 24 horas aporta una personalidad poco habitual. Una función está ligada a la tradición y a la contemplación del paso del tiempo; la otra responde a las necesidades de un usuario conectado con diferentes lugares del mundo.
Las esferas ofrecen un excelente nivel de detalle gracias a su zona central granulada, el perímetro inclinado y los índices facetados. La azul es posiblemente la más equilibrada, la marfil la más clásica y la castaña la más atrevida. La posibilidad de elegir entre piel y acero permite además adaptar el reloj a un uso más formal o más cotidiano.
El calibre 782 no destaca por una reserva de marcha especialmente extensa, pero ofrece una base automática probada y añade dos complicaciones que definen claramente el modelo. La hermeticidad de 30 metros es su limitación más evidente y obliga a tratarlo como lo que realmente es: un reloj elegante, no una pieza deportiva.
Con precios de 2.300 euros en piel y 2.500 euros con brazalete, el Artelier Complication se sitúa en un segmento competitivo. Su atractivo no reside únicamente en la cantidad de funciones, sino en la forma en que Oris ha conseguido integrarlas dentro de una esfera equilibrada, original y reconocible.
Para quien busque un reloj mecánico suizo diferente del habitual tres agujas, con una complicación visualmente atractiva y una función útil para seguir otro huso horario, el nuevo Artelier Complication es una propuesta con identidad propia y una de las renovaciones más interesantes de la faceta elegante de Oris.