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El Tissot Visodate vuelve profundamente renovado, pero sin renunciar a los rasgos que han definido históricamente a este modelo. La firma suiza recupera uno de sus nombres más representativos para crear un reloj automático clásico, elegante y fácil de llevar, aunque ahora acompañado por una caja más trabajada, una esfera con mayor profundidad y unas proporciones mucho mejor equilibradas.

La nueva colección está formada inicialmente por tres versiones: una especialmente elegante con esfera plateada, detalles dorados y correa de piel marrón, y dos variantes más versátiles con esferas azul y negra, ambas acompañadas por un brazalete de acero de estilo grano de arroz.

Más que una reedición literal, el nuevo Visodate es una reinterpretación contemporánea de un reloj histórico. Tissot conserva la fecha como elemento central de su identidad, pero revisa prácticamente todos los demás componentes para situarlo a la altura de sus modelos mecánicos más recientes.

El origen de un nombre histórico

El nombre Visodate está estrechamente relacionado con el desarrollo de los primeros relojes automáticos con fecha de Tissot. La marca presentó en 1953 el modelo Centenary, creado para conmemorar su centenario y equipado con una indicación de fecha que cambiaba automáticamente alrededor de la medianoche. Un año después apareció el primer Visodate.

A partir de entonces, esta denominación se utilizó en diferentes familias, entre ellas los Visodate Camping, Seastar Automatic y Seastar Seven. Décadas después, Tissot recuperó el nombre para una colección de relojes mecánicos de inspiración retro y precio relativamente accesible.

La anterior generación cumplía bien como reloj clásico, pero su diseño comenzaba a resultar demasiado conservador frente a la evolución experimentada por colecciones como PRX, PR 516, Chemin des Tourelles o Le Locle. El nuevo modelo corrige precisamente esa falta de personalidad mediante una construcción más dinámica, sin convertirlo en un reloj excesivamente moderno ni alejarlo de sus raíces.

Una caja más compacta y expresiva

La caja de acero inoxidable 316L mide 39 mm de diámetro y 10,45 mm de grosor. Estas dimensiones representan uno de los mayores aciertos de la nueva generación: permiten que el reloj conserve una presencia suficiente sobre la muñeca, pero evitan el aspecto sobredimensionado que perjudica a algunos relojes clásicos actuales.

La reducción del grosor también mejora notablemente sus proporciones. Con poco más de diez milímetros, el Visodate ofrece un perfil contenido, se desliza con facilidad bajo el puño de una camisa y resulta apropiado tanto para vestir como para un uso diario más informal. Su ancho entre asas de 20 mm mantiene además una relación visual muy natural con el diámetro de la caja.

Tissot ha abandonado las formas más redondeadas y suaves del modelo anterior para introducir unas asas rectas y tensas, con superficies superiores cepilladas y biseles pulidos en sus laterales. Esta alternancia de acabados hace que la caja parezca más elaborada y genera reflejos bien definidos sin resultar ostentosa.

El bisel es fino, plano y pulido, una decisión acertada porque deja un espacio generoso para la esfera y refuerza la impresión de amplitud. A la vez, las asas tienen suficiente volumen para proporcionar estructura al conjunto. El resultado se sitúa en un punto intermedio muy interesante entre el reloj clásico de mediados del siglo XX y una pieza contemporánea con líneas más precisas.

La corona cónica y estriada prolonga esa inspiración histórica. Tiene un tamaño discreto, pero su forma facilita el agarre al dar cuerda manualmente o ajustar la hora y la fecha. No está protegida por guardas, algo coherente con el carácter elegante del reloj y con la limpieza de sus líneas laterales.

La resistencia al agua es de 5 bares, equivalentes a 50 metros. Es una cifra suficiente para salpicaduras y para las situaciones habituales de un reloj de vestir, aunque se queda por debajo de lo deseable para quien busque una pieza destinada también a un uso acuático frecuente. El Visodate es versátil por estética y comodidad, no pretende comportarse como un reloj deportivo.

Un cristal de zafiro con auténtico sabor retro

Sobre la caja aparece uno de los detalles más importantes del nuevo modelo: un cristal de zafiro abombado con tratamiento antirreflejante en su cara interior. Su perfil recuerda a los antiguos cristales acrílicos de tipo caja, pero ofrece una resistencia a los arañazos mucho mayor.

Este cristal no es únicamente un recurso nostálgico. La curvatura suaviza visualmente la transición entre el bisel y la esfera, crea ligeras distorsiones al observar el reloj desde ciertos ángulos y aporta una sensación de profundidad que un cristal plano no habría conseguido.

La combinación de las líneas rectas de la caja con la superficie curva del cristal está especialmente bien resuelta. La caja aporta tensión y precisión; el zafiro introduce una nota más cálida y orgánica. Ese contraste explica buena parte del atractivo del nuevo Visodate.

Una esfera mucho más elaborada

La esfera es probablemente el apartado en el que más ha evolucionado el reloj. En lugar de recurrir a una superficie plana y sencilla, Tissot ha creado una composición escalonada en la que intervienen diferentes alturas, curvaturas y direcciones de cepillado.

La zona central presenta un cepillado vertical que da protagonismo al logotipo de Tissot y a la inscripción Visodate. Alrededor aparece un sector con acabado circular que reacciona de forma diferente a la luz, delimitando visualmente las horas sin necesidad de introducir separaciones demasiado evidentes.

En el perímetro se encuentra un realce inclinado con la escala de minutos y segundos. Las divisiones están acompañadas por numerales arábigos cada cinco minutos, una solución funcional que aporta un toque técnico y evita que la esfera resulte excesivamente formal.

El diseño mantiene una gran limpieza, pero no cae en el minimalismo vacío. Hay suficientes detalles para entretener la mirada: los distintos cepillados, el escalonamiento del dial, los puntos luminiscentes, las facetas de los índices y el marco irregular de la fecha. Ninguno domina por completo el conjunto, y precisamente ese equilibrio es una de sus mayores virtudes.

Agujas dauphine e índices aplicados

Las agujas dauphine encajan perfectamente con la estética del Visodate. Son largas, estilizadas y facetadas, de manera que una mitad puede reflejar la luz mientras la otra permanece más oscura. Este recurso mejora la lectura y subraya el carácter elegante del reloj.

Tissot ha incorporado Super-LumiNova en las agujas, algo que no siempre está presente en relojes de vestir. La superficie luminiscente es relativamente discreta y no rompe el diseño, pero permite consultar la hora en condiciones de poca iluminación.

Los índices tipo bastón son aplicados, pulidos y facetados. El marcador doble de las doce facilita la orientación de la esfera, mientras que unos pequeños puntos de material luminiscente situados junto a los índices mejoran la visibilidad nocturna. No ofrecen la intensidad de un reloj de buceo, pero cumplen correctamente dentro del planteamiento del modelo.

La fecha como elemento protagonista

En un reloj llamado Visodate, la ventana de fecha no podía ser un elemento secundario. Se sitúa a las tres y adopta una forma trapezoidal ligeramente irregular, rodeada por un marco que destaca claramente sobre el fondo de la esfera.

Esta solución puede resultar más llamativa que una abertura rectangular convencional, pero aporta personalidad y conecta el reloj con su razón de ser histórica. La fecha es grande, legible y mantiene un disco bien contrastado en las tres versiones.

El marco parece ensancharse hacia el exterior, siguiendo la perspectiva del realce inclinado. Gracias a ello, la ventana no se percibe como un componente añadido posteriormente, sino como una parte integrada en la arquitectura de la esfera.

Tres versiones con estilos bien diferenciados

La referencia T157.407.16.031.00 es la interpretación más clásica. Su esfera plateada combina un cepillado vertical central con áreas circulares que cambian de tono según la incidencia de la luz. Los índices, las agujas y el emblema situado a las doce presentan un acabado dorado que aporta calidez sin recurrir a una caja bicolor.

La correa de piel de vacuno marrón, grabada con un motivo de cocodrilo y acompañada por pespuntes en un tono más claro, refuerza su carácter elegante. Es la variante que mejor funciona con traje o camisa, aunque su caja contemporánea evita que parezca un reloj excesivamente solemne. Incorpora una hebilla convencional y un sistema de liberación rápida para cambiar la correa sin herramientas.

La referencia T157.407.11.041.00 utiliza una esfera azul oscuro con agujas e índices plateados. Dependiendo de la iluminación, el centro puede adquirir un azul más vivo mientras el anillo exterior se aproxima al azul marino o casi al negro. Es probablemente la versión más versátil: conserva la elegancia del diseño, pero el color y el brazalete permiten combinarla fácilmente con ropa informal.

La referencia T157.407.11.051.00, con esfera negra, es la más sobria y gráfica. El contraste con las indicaciones blancas del realce y con los índices metálicos mejora la legibilidad, mientras que los diferentes cepillados evitan que el negro se perciba plano. Tiene una estética más seria que la versión azul y puede funcionar prácticamente en cualquier contexto.

El brazalete de grano de arroz marca la diferencia

Las versiones azul y negra se entregan con un brazalete de acero inoxidable de estilo grano de arroz. Su construcción combina eslabones exteriores anchos y cepillados con varias filas centrales pequeñas y pulidas, creando un contraste que recuerda claramente a los brazaletes de mediados del siglo XX.

Además de reforzar la estética retro, los numerosos eslabones centrales deberían permitir una buena articulación sobre la muñeca. Visualmente resulta más ligero y elegante que un brazalete convencional de tres eslabones, y encaja mucho mejor con la personalidad del Visodate.

El brazalete incorpora un cierre de mariposa con pulsadores y un sistema de liberación rápida. Esta última característica facilita alternarlo con correas de piel o textiles de 20 mm, ampliando las posibilidades estéticas del reloj.

La elección entre piel y acero no afecta únicamente a la comodidad. La correa marrón convierte el Visodate plateado en una pieza de inspiración claramente clásica, mientras que el brazalete de grano de arroz acerca las versiones azul y negra a un estilo cotidiano y ligeramente deportivo.

El conocido calibre Powermatic 80

El nuevo Visodate equipa un movimiento automático suizo Powermatic 80, visible a través del fondo transparente. Se trata de una evolución de la arquitectura del ETA 2824 adaptada para ofrecer una autonomía notablemente superior.

Su frecuencia es de 21.600 alternancias por hora, equivalentes a 3 Hz, y dispone de 23 rubíes. La reducción de la frecuencia, junto con las modificaciones introducidas en el tren de engranajes y el sistema de carga, permite alcanzar una reserva de marcha de hasta 80 horas.

En términos prácticos, el reloj puede dejarse durante todo el fin de semana y continuar funcionando al recuperarlo el lunes. Esta autonomía es uno de los argumentos más sólidos del Visodate frente a numerosos relojes automáticos de precio parecido que todavía ofrecen alrededor de 38 o 42 horas.

El movimiento incorpora además una espiral Nivachron, fabricada con una aleación basada en titanio y concebida para mejorar la resistencia frente a los campos magnéticos presentes en teléfonos, ordenadores, altavoces y otros objetos de uso cotidiano.

El fondo visto permite contemplar el movimiento, aunque su decoración es principalmente industrial. No pretende competir con mecanismos acabados artesanalmente, pero su presencia resulta coherente en un reloj de este precio y añade interés frente a un fondo completamente cerrado.

Sensaciones y valoración

El nuevo Tissot Visodate destaca porque no se limita a recuperar un nombre histórico. La marca ha revisado las proporciones, el perfil, la esfera y los elementos de sujeción para crear un reloj que se siente actual sin perder su conexión con los modelos clásicos de la casa.

La caja de 39 mm parece especialmente acertada. Es suficientemente grande para mostrar todos los detalles de la esfera, pero mantiene la discreción esperable en un reloj de este estilo. El grosor de 10,45 mm, el bisel fino y el cristal abombado ayudan a que el conjunto se perciba elegante y bien proporcionado.

También resulta convincente la manera en que Tissot ha trabajado la esfera. En lugar de depender de un color llamativo o de una textura muy evidente, crea profundidad mediante cambios de nivel y cepillados en distintas direcciones. Es un diseño que puede parecer sencillo desde lejos, pero revela nuevos matices al observarlo de cerca.

La ventana de fecha trapezoidal será probablemente el detalle más controvertido. Quienes prefieran esferas completamente simétricas podrían considerarla demasiado protagonista, pero en este modelo tiene pleno sentido histórico y aporta una identidad que muchos relojes clásicos de tres agujas no poseen.

Entre las tres variantes, la azul parece la opción más equilibrada para un único reloj de uso habitual. La negra es la más sobria y combina prácticamente con todo, mientras que la plateada con detalles dorados ofrece una imagen más distinguida y tradicional.

La resistencia al agua de 50 metros es el punto más mejorable. No supone un problema para el uso previsto, pero una hermeticidad de 100 metros habría reforzado su versatilidad y lo habría convertido en una opción todavía más completa para el día a día.

Referencias y precios en España

Los nuevos Tissot Visodate forman parte de la colección permanente y se ofrecen con los siguientes precios:

  • Tissot Visodate T157.407.16.031.00, con esfera plateada, detalles dorados y correa de piel marrón: 795 euros.
  • Tissot Visodate T157.407.11.041.00, con esfera azul y brazalete de acero de grano de arroz: 875 euros.
  • Tissot Visodate T157.407.11.051.00, con esfera negra y brazalete de acero de grano de arroz: 875 euros.

Conclusión

El nuevo Tissot Visodate es una de las renovaciones más acertadas de la gama clásica de la firma suiza. Mantiene la sencillez y la funcionalidad que siempre han definido al modelo, pero añade una caja más expresiva, una esfera considerablemente más elaborada y unas proporciones adaptadas a las preferencias actuales.

El cristal de zafiro abombado, las agujas dauphine, la fecha trapezoidal y el brazalete de grano de arroz construyen una estética retro con personalidad propia. A ello se suman la reserva de marcha de 80 horas, la espiral antimagnética Nivachron y unos precios que, aun siendo superiores a los de la generación anterior, siguen resultando competitivos dentro de la relojería mecánica suiza.

No es un reloj que trate de llamar la atención mediante dimensiones exageradas o colores estridentes. Su atractivo reside en las proporciones, en los pequeños cambios de acabado y en una reinterpretación muy cuidada del clasicismo. Para quien busque un automático suizo elegante, cómodo y con suficiente personalidad para no parecer genérico, el nuevo Visodate merece ocupar un lugar destacado entre las opciones situadas por debajo de los 1.000 euros.

Jaime Civantos Capella