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Hoy repasamos el reloj de pulsera de números romanos, aunque también te ofreceremos enlaces de compra de relojes de pared o de bolsillo de este tipo. Puede encontrarse este tipo de indicaciones en relojes elegantes, tanto de esferas sencillas como más recargadas, como en el caso de algunos relojes rectangulares o cuadrados, aunque también hay relojes deportivos con números romanos, como son los Marine Torpilleur de Ulysse Nardin.

Relojes con numeración romana

Es común encontrar esferas en números romanos sólo con la numeración en la posición de las 12 y las 6, con índices en el resto de posiciones horarias, aunque lo más habitual es la numeración completa. Tanto para hombre como para mujer, pueden ser una gran elección para añadir un toque singular y diferente, aunque siempre dependerá de la preferencia visual de cada uno.

También son muy distinguidas las esferas con lo que se denomina «chapter ring», un anillo exterior ancho en el que se sitúan los números, estableciendo un contraste con el centro del dial, que suele ir texturizado de alguna manera o calado, dejando ver el movimiento, aportando más estilo al conjunto.

Si eres aficionado a las colecciones de relojes, además de la exclusividad de un reloj con números romanos, con sus líneas delicadas, el diseño y aspecto atemporal hace que estos relojes sean idóneos para completar una selección de modelos que no pasen de moda. El aspecto pulcro y limpio de estas esferas es siempre tendencia y un acierto desde los inicios históricos del reloj de pulsera.

Comprar relojes con números romanos

El 4 en números romanos

El número 4 se indica como «IV» en números romanos. Como curiosidad, en la mayoría de los relojes de este estilo el 4 se muestra como «IIII». La pregunta habitual es por qué sucede esto, circunstancia que se sale de lo común y que mucha gente no sabe responder. Lo cierto es que no hay una solución concreta a este enigma, sino varias conjeturas al respecto.

Por qué el 4 aparece como IIII en algunos relojes en lugar de como IV

La respuesta más probable a esta inquietud resultaría ser la utilización del IIII por una cuestión de simetría, mera estética, por el carácter numérico de la posición opuesta en la esfera, además de por legibilidad, y es que la numeración romana en un reloj va dispuesta radialmente, por lo que sería más sencillo de leer el IIII que el IV.

Otra posible razón, en este caso histórica, se basa en el origen de esta escritura y la superstición. La escritura etrusca, de la que evoluciona la romana, indicaba el 1,2,3 y 4 como I, II, III y IIII, y aunque los romanos cambiaron el sistema, continuaron utilizando IIII, y es que, en latín, IV son las dos primeras letras del dios Júpiter (IVPITER), el más importante de la mitología romana, pudiendo resultar blasfemo utilizar IV.

La tercera, aunque menos probable razón, tiene también motivos históricos, relacionados con la realeza, y es que el relojero Henry de Vick, bajo encargo del rey Carlos V de Francia, construyó el reloj que se situaría en la torre del Palacio Real de Francia, La Conciergerie. El reloj incorporó en principio el IV, lo que se suponía correcto, pero el monarca le recriminó que no utilizara el IIII con la frase «El rey nunca se equivoca». El reloj continúa con el IIII desde entonces, lo que pudo derivar en el uso, prácticamente en todos los casos, de esta numeración hasta nuestros días. También se cree que puede ser debido a una imposición de otro rey, Luis XIV, también de Francia, quien prefería IIII sobre IV, y quiso que los relojes de elaborasen así.