Oris recupera uno de los relojes más significativos de su historia con el nuevo Oris Star Edition, una reinterpretación muy fiel del modelo presentado en 1966. Más que una reedición estética, este lanzamiento conmemora un momento decisivo para la manufactura de Hölstein: la llegada de su primer reloj equipado con un movimiento de escape de áncora después de años de restricciones legales a la innovación.
Sesenta años después, el Star regresa conservando su compacta caja tonneau, la esfera plateada con retícula central, el cristal de plexiglás abombado y una singular ventana de fecha trapezoidal. Oris no ha intentado modernizarlo mediante unas dimensiones mayores ni transformar su personalidad. Su planteamiento consiste precisamente en mantener la esencia de 1966 y adaptar únicamente la mecánica y ciertos aspectos de construcción a los estándares actuales.
El resultado es un reloj muy diferente de los habituales modelos de inspiración histórica. Su caja de 35 mm, su estética espacial y el carácter gráfico de la esfera lo sitúan lejos del típico reloj redondo de vestir, aunque conserva la elegancia y sencillez necesarias para utilizarlo diariamente.
Un modelo clave en la historia de Oris
Para entender la importancia del Oris Star es necesario recordar la situación de la relojería suiza durante buena parte del siglo XX. Una legislación aprobada en 1934 restringía la capacidad de determinadas firmas para introducir nuevas tecnologías y limitaba a Oris a fabricar movimientos con escape de clavijas, más sencillos y económicos que los mecanismos con escape de áncora utilizados por otras compañías.
Oris combatió durante años estas restricciones con la ayuda del abogado Rolf Portmann. La marca logró finalmente modificar el marco legal en 1965, recuperando la libertad necesaria para desarrollar relojes con movimientos de mayor calidad. Un año después presentó el Star, su primer modelo equipado con un escape de áncora y una pieza que simbolizaba el comienzo de una nueva etapa para la compañía.
El diseño también representaba una ruptura con los relojes redondos y dorados que habían dominado la relojería clásica. Su caja alargada de forma tonneau, sus asas integradas y la geometría casi futurista reflejaban el optimismo tecnológico y la estética espacial de la década de 1960.
El nuevo Oris Star Edition celebra el 60.º aniversario de aquel reloj y conserva deliberadamente muchos de sus elementos más reconocibles. La propia marca lo presenta como un homenaje a la pieza con la que inició su etapa moderna como fabricante de relojes con escape de áncora.
Una caja tonneau compacta y llena de personalidad
La caja de acero inoxidable mide 35 mm de diámetro, 11 mm de grosor y 41,5 mm de longitud total. Sobre el papel puede parecer pequeña frente a los estándares contemporáneos, pero su forma tonneau ocupa más superficie visual que una caja redonda convencional del mismo diámetro.
La anchura máxima se concentra en la zona central, mientras que la caja se estrecha progresivamente hacia las asas. Esta silueta crea una presencia peculiar sobre la muñeca: compacta, pero con suficiente carácter para no parecer delicada. Los 41,5 mm de longitud evitan que sobresalga incluso en muñecas pequeñas, mientras que la curvatura del perfil ayuda a que se adapte con naturalidad.
Uno de los aspectos más atractivos es la forma en que las asas nacen directamente de la caja. No parecen componentes añadidos, sino prolongaciones naturales de la estructura principal. Las líneas fluyen desde los laterales hacia la correa y generan una silueta continua que recuerda claramente a los diseños futuristas de finales de los años sesenta.
Oris ha trabajado la superficie superior con un pronunciado cepillado vertical. Esta dirección refuerza visualmente la longitud de la caja y acentúa su geometría. En contraste, los amplios biseles laterales están pulidos, creando reflejos muy marcados que delimitan la forma tonneau.
La alternancia entre cepillado y pulido está especialmente bien resuelta. El reloj no necesita superficies complejas ni un exceso de decoración para transmitir calidad; son las propias aristas y los cambios de acabado los que aportan profundidad. Desde una vista frontal resulta sobrio, mientras que al inclinarlo aparecen numerosos reflejos en los laterales, el bisel y las facetas de las asas.
Un bisel redondo dentro de una estructura angular
El contraste entre el bisel circular y la caja tonneau constituye uno de los rasgos más característicos del Star. La esfera redonda queda enmarcada por un bisel pulido relativamente estrecho, colocado sobre una base mucho más ancha y angular.
Este recurso evita que el reloj resulte excesivamente geométrico. La caja aporta fuerza y originalidad, mientras que el bisel y la esfera conservan una distribución horaria convencional y fácil de leer. La combinación recuerda a varios relojes espaciales de los años sesenta y setenta, pero mantiene una elegancia que permite utilizarlo en contextos formales.
El bisel pulido genera además una transición luminosa entre la superficie satinada de la caja y el cristal. Su perfil elevado enmarca con claridad la esfera y hace que el reloj parezca más profundo de lo que sugieren sus dimensiones.
El plexiglás como elección estética
Oris ha optado por un cristal de plexiglás abombado en lugar de utilizar zafiro. No es una decisión motivada por el ahorro, sino un elemento esencial para reproducir la apariencia del modelo original.
El plexiglás crea unas distorsiones muy características al observar la esfera desde ángulos pronunciados. Los índices situados cerca del borde parecen deformarse ligeramente, mientras que la ventana de fecha llega a reflejarse en la curvatura del cristal. Este efecto aporta una profundidad y una calidez visual difíciles de reproducir mediante un zafiro convencional.
También contribuye a suavizar el aspecto general del reloj. Frente a las líneas tensas y los acabados metálicos de la caja, el cristal redondeado introduce una superficie más orgánica. El resultado parece realmente inspirado en una pieza histórica y no simplemente en un reloj moderno al que se han añadido algunos detalles retro.
Naturalmente, el plexiglás es más sensible a los arañazos que el zafiro. A cambio, los pequeños desperfectos superficiales pueden pulirse con relativa facilidad y forman parte de la experiencia de uso de un reloj de inspiración vintage.
Una esfera plateada fiel al espíritu de 1966
La esfera aparece descrita oficialmente como gris, aunque visualmente se aproxima más a un tono plateado cálido. Su superficie presenta un delicado cepillado vertical que dialoga con el acabado de la caja y cambia de intensidad según la incidencia de la luz.
No es una esfera blanca ni completamente brillante. Dependiendo del ángulo, puede adquirir matices champán muy suaves, zonas grisáceas o reflejos casi metálicos. Esta variación evita que el conjunto resulte plano y aporta suficiente riqueza visual sin apartarse de la sobriedad del diseño original.
En el centro aparece una fina retícula formada por dos líneas perpendiculares. La línea horizontal atraviesa la esfera entre las nueve y las tres, mientras que la vertical conecta las doce y las seis. Este detalle, muy propio de la relojería de mediados del siglo XX, organiza visualmente el dial y aporta un sutil carácter técnico.
La distribución de los textos es equilibrada. Bajo las doce aparecen el nombre Oris y la denominación Star, mientras que sobre las seis se leen las inscripciones «Automatic» y «26 Jewels». El conjunto mantiene la estética del modelo histórico, aunque informa también de la naturaleza automática y del número de rubíes del movimiento contemporáneo.
Índices facetados y una simetría muy cuidada
Los índices aplicados son uno de los elementos más trabajados del reloj. Alternan marcadores sencillos y dobles, todos ellos con superficies pulidas y profundos contrastes oscuros en sus zonas centrales.
Las doce, las seis y las nueve utilizan índices más anchos que proporcionan una orientación inmediata. El resto de las horas se marcan mediante bastones dobles o sencillos, creando un ritmo visual irregular pero perfectamente equilibrado.
Las superficies facetadas reflejan la luz de manera muy intensa. En algunos ángulos parecen completamente negras; en otros se convierten en pequeños espejos plateados. Esta alternancia mejora la legibilidad sobre la esfera clara y aporta una sensación de calidad superior a la de unos índices planos.
Junto al perímetro aparecen pequeños puntos de material luminiscente. Su tamaño es discreto y no altera el carácter elegante del reloj, aunque permite identificar las posiciones horarias en condiciones de poca luz. No estamos ante una luminiscencia deportiva, sino ante una ayuda funcional coherente con el planteamiento histórico de la pieza.
Unas agujas contundentes y muy particulares
Las agujas de horas y minutos se apartan de las formas dauphine o bastón utilizadas habitualmente en los relojes clásicos. Son rectas, anchas y terminan en un perfil prácticamente cuadrado, reproduciendo la estética geométrica del Star original.
Ambas presentan un canal central con material luminiscente y amplios bordes pulidos. La aguja horaria es corta y robusta, mientras que la minutera se extiende hasta la escala periférica. Sus proporciones proporcionan una lectura inmediata y mantienen la coherencia con los índices facetados.
La aguja central de los segundos es extremadamente fina y casi alcanza el borde de la esfera. Su diseño ligero contrasta con la presencia de las agujas principales y aporta una sensación de precisión cuando avanza a ocho pasos por segundo.
La construcción del conjunto central también merece atención. Las agujas se superponen en varios niveles sobre un pequeño eje pulido, creando una pieza de aspecto casi arquitectónico. Es uno de esos detalles que pasan desapercibidos a distancia, pero revelan la calidad visual del reloj al observarlo de cerca.
Una fecha trapezoidal con mucha personalidad
La ventana de fecha situada a las tres es probablemente el componente más reconocible de la esfera. En lugar de utilizar una abertura rectangular convencional, Oris recupera una forma trapezoidal ligeramente ensanchada hacia el exterior.
El marco metálico posee un contorno irregular y unas facetas pulidas que captan la luz. Su diseño se integra con los índices y con la geometría de la caja, evitando que el calendario parezca un elemento añadido sin relación con el resto.
El disco de fecha utiliza fondo blanco y numerales negros, una combinación lógica sobre una esfera plateada. El cambio de fecha es instantáneo y el calibre dispone de corrector independiente, por lo que puede ajustarse rápidamente desde la corona.
La curvatura del plexiglás magnifica y deforma ligeramente el calendario al mirar el reloj desde un lateral. Este efecto es especialmente atractivo porque refuerza su carácter vintage y convierte una función tan sencilla como la fecha en uno de los principales recursos estéticos del conjunto.
Corona roscada y una hermeticidad razonable
La corona aparece situada a las tres y adopta un perfil cilíndrico con estrías muy marcadas. Aunque sobresale lo suficiente para facilitar su uso, su diámetro está bien proporcionado y no interrumpe la silueta fluida de la caja.
Su superficie exterior está pulida y lleva el nombre Oris grabado. La corona es roscada, una característica poco habitual en relojes de inspiración tan clásica y que aporta una seguridad adicional frente a la humedad.
El fondo también está atornillado y presenta un grabado especial con el escudo histórico de Oris. La marca ha preferido mantenerlo cerrado en lugar de mostrar el movimiento, una decisión coherente con la fidelidad histórica del modelo y con la importancia simbólica de la decoración trasera.
La combinación de corona roscada y fondo atornillado permite ofrecer una resistencia al agua de 5 bares o 50 metros. Es suficiente para salpicaduras y para un uso cotidiano prudente, pero no convierte al Star en un reloj indicado para nadar de forma habitual.
Una correa sencilla que respeta el diseño
El reloj se entrega con una correa de piel negra de 17 mm de anchura entre asas. Su acabado ligeramente granulado y los pespuntes del mismo color mantienen toda la atención sobre la caja y la esfera.
La elección del negro resulta especialmente acertada. Una correa marrón habría acentuado todavía más el componente vintage, pero también habría aportado una calidez que podría competir con el tono plateado y la estética espacial del reloj. El negro refuerza su carácter gráfico y combina con las zonas oscuras de los índices y las agujas.
La correa se estrecha de manera progresiva hacia una hebilla de acero tipo ardillón. Es una solución sencilla y apropiada para una pieza de estas dimensiones, además de facilitar un ajuste preciso en muñecas pequeñas.
Los 17 mm constituyen una medida menos habitual que los 18 o 20 mm empleados actualmente, por lo que la oferta de correas alternativas puede ser más limitada. Sin embargo, esa anchura contribuye a conservar las proporciones exactas del diseño original y evita que la correa domine visualmente el conjunto.
El calibre automático Oris 733-1
En el interior trabaja el calibre Oris 733-1, un movimiento automático basado en la arquitectura del Sellita SW200-1. Tiene un diámetro de 25,6 mm, incorpora 26 rubíes y funciona a una frecuencia de 28.800 alternancias por hora, equivalentes a 4 Hz.
El movimiento ofrece indicación central de horas, minutos y segundos, fecha instantánea, corrector de calendario y parada del segundero. Esta última función permite detener la aguja de los segundos al extraer la corona para sincronizar el reloj con una referencia horaria.
Su reserva de marcha es de aproximadamente 41 horas. No alcanza las autonomías de tres o cinco días presentes en algunos movimientos contemporáneos de Oris, pero se trata de una mecánica conocida, robusta y ampliamente probada.
El calibre 733-1 también resulta relativamente sencillo de mantener, ya que deriva de una de las arquitecturas automáticas suizas más extendidas. En un reloj de carácter histórico, esta fiabilidad cotidiana puede resultar más importante que una reserva de marcha excepcional o una construcción excesivamente compleja.
Oris ofrece una garantía internacional de dos años, ampliable gratuitamente a tres mediante el registro del reloj en MyOris. La ficha oficial confirma también los 41 horas de autonomía, la frecuencia de 4 Hz y las funciones de fecha instantánea y parada del segundero.
Cómo se siente el Oris Star Edition
El nuevo Star es una pieza que desafía algunas de las convenciones actuales. Sus 35 mm pueden parecer demasiado contenidos para quienes están acostumbrados a relojes de 40 o 42 mm, pero la anchura de la caja tonneau y sus amplias superficies metálicas hacen que tenga mucha más presencia de la esperada.
No es un reloj diminuto, sino deliberadamente compacto. Se adapta especialmente bien a muñecas pequeñas y medianas, aunque también puede funcionar en muñecas mayores para quienes aprecien las proporciones históricas. Su longitud de 41,5 mm evita cualquier sobresalimiento y permite que la correa caiga directamente desde las asas.
El grosor de 11 mm no es extremadamente reducido, pero la curvatura del plexiglás representa una parte importante de esa medida. La carrura parece considerablemente más fina, y la forma biselada de los laterales disminuye visualmente su altura.
Su estética se encuentra entre el reloj de vestir y el diseño espacial de los años sesenta. La esfera plateada, los índices pulidos y la correa de piel permiten utilizarlo con ropa formal, mientras que la caja tonneau y las agujas geométricas evitan que resulte convencional.
También es una pieza con una personalidad muy específica. No busca la versatilidad absoluta de un reloj redondo de tres agujas ni pretende agradar a todo el mundo. Su valor reside precisamente en la fidelidad con la que recupera un diseño poco habitual y en la coherencia de todos sus elementos.
Una reedición fiel, con virtudes y concesiones
Uno de los mayores aciertos del Oris Star Edition es que la marca no ha sobredimensionado la caja. Muchas reediciones históricas conservan la apariencia del modelo original, pero aumentan su diámetro hasta alterar por completo sus proporciones. Oris ha preferido mantener los 35 mm y permitir que el diseño se exprese como fue concebido.
La elección del plexiglás sigue la misma filosofía. El zafiro habría resultado más resistente, pero también más frío y menos auténtico. En este caso, las distorsiones y reflejos del acrílico forman parte esencial de la experiencia visual.
La combinación de acabados es otro punto fuerte. Las amplias superficies satinadas evitan que la caja resulte demasiado brillante, mientras que los biseles pulidos subrayan su geometría. La esfera, aparentemente sencilla, muestra una notable riqueza gracias al cepillado, la retícula y los índices facetados.
Entre los aspectos menos destacados se encuentra la reserva de marcha de 41 horas, modesta frente a numerosos movimientos actuales. La hermeticidad de 50 metros también limita su uso acuático, y el plexiglás requerirá algo más de cuidado que un cristal de zafiro.
Su precio tampoco es bajo para un reloj equipado con un movimiento basado en el Sellita SW200-1. Sin embargo, el atractivo de esta edición no se encuentra únicamente en la mecánica. La caja específica, la fidelidad histórica, el trabajo de acabados y la singularidad del diseño son los argumentos que justifican su posicionamiento.
Referencia, disponibilidad y precio
El nuevo modelo se comercializa con la referencia completa Oris Star Edition 01 733 7813 4151-Set. Su lanzamiento conmemora el 60.º aniversario del Oris Star de 1966.
El precio oficial para España es de 1.800 euros, coincidente con el publicado por Oris en otros mercados de la zona euro. La ficha española de la marca muestra actualmente esta tarifa para la única configuración disponible, con esfera gris plateada y correa de piel negra.
Oris anunció inicialmente su disponibilidad para mayo de 2026. En el momento de redactar este artículo, el modelo ya aparece en la página oficial española con posibilidad de compra, por lo que forma parte efectiva del catálogo actual de la marca.
Conclusión
El Oris Star Edition es una reedición especialmente convincente porque comprende que el tamaño, el cristal y las proporciones no son detalles secundarios, sino partes esenciales del diseño original.
La caja tonneau de 35 mm conserva una presencia sorprendente gracias a sus amplias superficies y a sus asas integradas. El bisel redondo, el plexiglás abombado y la esfera plateada crean un conjunto coherente, mientras que los índices facetados, las agujas geométricas y la fecha trapezoidal aportan una personalidad que pocos relojes clásicos actuales pueden igualar.
Su calibre 733-1 no constituye la propuesta mecánica más avanzada de Oris y su reserva de marcha de 41 horas resulta convencional, pero ofrece una base fiable, fácilmente mantenible y adecuada para un reloj concebido principalmente alrededor de su diseño y su significado histórico.
También hay que aceptar ciertas concesiones. El plexiglás se rayará con mayor facilidad que el zafiro, la resistencia al agua de 50 metros exige prudencia y el precio de 1.800 euros puede parecer elevado al valorar únicamente el movimiento. Sin embargo, reducir el Star a una comparación de calibres supondría ignorar su caja específica, sus acabados y la fidelidad con la que recupera un capítulo fundamental de la historia de Oris.
Para quienes buscan un reloj contemporáneo de grandes dimensiones, reserva de marcha prolongada y estética deportiva, existen opciones más adecuadas dentro del catálogo de la marca. Para quien valore las proporciones históricas, los diseños espaciales de los años sesenta y las reediciones realizadas con verdadera coherencia, el Oris Star Edition tiene un atractivo difícil de replicar.
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