Longines se enorgullece de haber descubierto, gracias a uno de sus fieles coleccionistas, un verdadero tesoro de su pasado, el Longines 183. Este número de serie indica que este reloj de bolsillo fue fabricado en 1867, convirtiéndose así en el Longines más antiguo localizado hasta la fecha. Con una larga y rica historia, la marca siempre se ha preocupado por cuidar su historia y darla a conocer.

A través de su museo, la conservación de sus archivos y el saber-hacer de sus relojeros, o mediante el crecimiento de sus históricas colecciones, Longines otorga gran importancia a honrar su rico pasado, fuente de inspiración hoy en día. Es en su espíritu de tradición y conversación de su patrimonio donde la compañía del reloj de arena alado busca apasionadamente encontrar rastros de sus piezas más antiguas.

Por todo esto, es un honor para la marca relojera suiza haber descubierto recientemente, gracias a la investigación de uno de sus coleccionistas, el Longines más antiguo conocido hasta el momento. Su propietario, un coleccionista americano de ascendencia japonesa, acudió a la sede de la marca para autentificar su pieza. Gracias a su número de serie –183– y a las indicaciones inscritas en los registros de los archivos, conservados con mimo, los historiadores y relojeros de la marca pueden atestiguar que este reloj de bolsillo fue fabricado en 1867, año en el que se fundó la fábrica de Longines que reemplazó a la original fundada en1832.

Albergando un movimiento de cuerda mecánico, este reloj de bolsillo plateado tipo “savonette” es característico de las piezas creadas por Longines en aquella época. Emblema de la marca desde sus inicios, un reloj de arena alado está grabado en su movimiento y dentro de la tapa. Otro grabado de dos blasones blancos y un motivo floral adornan la tapa. Esta pieza, con unas condiciones y un funcionamiento óptimo que impresiona a los especialistas, es un gran descubrimiento para la marca relojera suiza.