La llegada del cronógrafo rattrapante a la colección Carrera era, en realidad, cuestión de tiempo. Tras ver este sofisticado desarrollo técnico debutar en la línea Monaco, la integración de esta complicación en el universo más purista y ligado al automovilismo de TAG Heuer marca un paso lógico… pero también ambicioso. El resultado es un reloj que no sólo eleva el nivel técnico de la colección, sino que redefine su estética con un enfoque claramente contemporáneo.
Este nuevo Carrera Split-Seconds se posiciona en la cúspide de la gama, combinando alta relojería, materiales avanzados y una ejecución visual que no deja indiferente.
Una caja de titanio con carácter deportivo
La caja mantiene las proporciones modernas de la colección, con un diámetro de 42 mm y un grosor de 15,17 mm que evidencian la complejidad mecánica que alberga en su interior. Está fabricada íntegramente en titanio grado 5, un material que no sólo reduce el peso en muñeca, sino que aporta una resistencia excepcional y un acabado técnico muy acorde con el espíritu de competición de la pieza.
En mano, el contraste entre superficies satinadas y pulidas está muy bien resuelto: los planos cepillados dominan, aportando un aire instrumental, mientras que los cantos pulidos añaden ese punto de refinamiento que se espera en un reloj de este nivel.
Las asas, angulosas y bien definidas, refuerzan esa estética afilada y contemporánea. Pero si hay un elemento que realmente marca la diferencia es el cristal de zafiro tipo “Glassbox”, abombado y con tratamiento antirreflectante, que se integra de forma fluida con la carrura. Esta solución no sólo mejora la legibilidad desde distintos ángulos, sino que aporta una continuidad visual muy atractiva.
La disposición de los pulsadores también merece mención: los clásicos del cronógrafo a las 2 y 4 horas tienen un diseño rectangular y contundente, mientras que el pulsador adicional a las 9 horas, encargado de accionar la función rattrapante, se integra de forma más discreta pero perfectamente accesible. La corona, también en titanio, presenta un buen tamaño y un agarre firme.
El conjunto se completa con un fondo de caja de zafiro que permite contemplar el movimiento, y una estanqueidad de 30 metros, adecuada para un reloj de estas características.
Una esfera técnica, tridimensional y muy bien ejecutada
La esfera es, sin duda, uno de los grandes protagonistas de este Carrera. Se construye sobre una base de zafiro translúcido que deja entrever parte del movimiento sin caer en una esqueletización excesiva. Esto es clave: mantiene la identidad clásica del Carrera, pero añade profundidad y complejidad visual.
Las tres subesferas —minutos del cronógrafo a las 3, horas a las 9 y pequeño segundero a las 6— también están realizadas en zafiro y se sitúan en un mismo plano, creando una composición equilibrada. Los detalles en rojo en sus agujas y escalas aportan contraste y refuerzan el carácter deportivo.
El realce antracita incorpora una escala taquimétrica que sigue la curvatura del cristal, una solución inteligente que mejora la lectura y elimina prácticamente el error de paralaje. Es un detalle técnico que demuestra el nivel de atención puesto en la funcionalidad.
Los índices aplicados, rodiados, destacan sobre el fondo y se combinan con agujas de horas y minutos caladas, tratadas con Super-LumiNova blanca. La legibilidad, pese a la complejidad visual, está muy bien resuelta.
Especial protagonismo tienen las agujas centrales: la del cronógrafo, en blanco, y la del rattrapante, lacada en rojo. Cuando ambas funcionan conjuntamente, el efecto visual es espectacular y muy didáctico desde el punto de vista técnico.
En conjunto, la esfera logra algo complicado: ser moderna, técnica y visualmente rica sin perder coherencia ni funcionalidad.
El calibre TH81-01: alta frecuencia y sofisticación
En el interior late el calibre TH81-01, un movimiento automático de cronógrafo con función rattrapante desarrollado en colaboración con Vaucher Manufacture Fleurier. Se trata de una evolución directa del TH81-00, adaptada a esta nueva arquitectura.
Funciona a una frecuencia de 36.000 alternancias por hora (5 Hz), lo que permite una medición del tiempo extremadamente precisa. La reserva de marcha alcanza las 65 horas en uso estándar, reduciéndose a unas 55 horas con el cronógrafo activado.
El movimiento está compuesto por más de 350 componentes y utiliza puentes de titanio, una elección poco habitual que contribuye a reducir el peso total. Incorpora rueda de pilares y embrague vertical, dos elementos clave para garantizar un accionamiento suave y preciso de las funciones del cronógrafo.
Pero más allá de la técnica, el acabado está claramente por encima de lo habitual en TAG Heuer: bordes biselados a mano, tornillos con pulido negro y decoraciones grabadas, incluyendo el motivo de bandera a cuadros en las platinas. El rotor, con forma de escudo, presenta un acabado cepillado con un degradado en rojo que añade un toque distintivo cuando se observa a través del fondo de zafiro.
Correa y ergonomía
El reloj se entrega con una correa de caucho negro que imita un tejido técnico mediante un relieve muy bien conseguido. Los pespuntes en rojo refuerzan la coherencia cromática con la esfera.
En muñeca, la combinación de titanio y caucho resulta muy equilibrada: pese a su tamaño y grosor, el reloj no se siente excesivamente pesado. El cierre desplegable de titanio con doble pulsador de seguridad aporta solidez y facilidad de uso.
Valoración personal
Este Carrera Split-Seconds me parece uno de los lanzamientos más interesantes de TAG Heuer en los últimos años. No sólo por la incorporación de la complicación rattrapante —que ya de por sí es un hito dentro de la colección—, sino por cómo se ha integrado en el lenguaje estético del Carrera.
El equilibrio entre modernidad y legado está muy bien conseguido. La esfera translúcida aporta espectáculo sin sacrificar legibilidad, y el uso del rojo como acento cromático está perfectamente medido: suficiente para dar carácter, pero sin resultar excesivo.
La caja de titanio, con su mezcla de acabados y su arquitectura robusta, transmite calidad y deportividad. Y el movimiento, tanto por su rendimiento como por su nivel de acabado, sitúa a esta pieza en una liga claramente superior dentro de la marca.
Si tuviera que señalar un aspecto, diría que no es un reloj discreto: su presencia es notable, tanto por tamaño como por complejidad visual. Pero precisamente ahí reside gran parte de su atractivo.
Referencia y precio
Este modelo corresponde a la referencia CDD2180.FT8120 y estará disponible a partir de junio de 2026. Su precio es bajo petición, aunque se sitúa aproximadamente en torno a los 110.000 euros, posicionándolo como una de las propuestas más exclusivas y avanzadas dentro del catálogo actual de TAG Heuer.
Nueva interpretación del Carrera cronógrafo de 41 mm
La colección Carrera es, probablemente, la expresión más pura de lo que significa un cronógrafo deportivo elegante dentro de TAG Heuer. Desde su nacimiento en 1963 bajo la visión de Jack Heuer, el modelo ha mantenido una filosofía clara: máxima legibilidad, proporciones equilibradas y una estética limpia enfocada en la medición del tiempo. Esta nueva generación de cronógrafos de 41 mm continúa esa tradición, pero la lleva a un terreno más contemporáneo tanto en presencia como en refinamiento técnico.
Proporciones más actuales sin perder la esencia
El salto a los 41 mm de diámetro aporta una presencia más rotunda en muñeca, pero lo realmente interesante es cómo se ha resuelto el conjunto. La caja, fabricada en acero inoxidable con alternancia de superficies cepilladas y pulidas, mantiene una longitud entre asas de 47,48 mm y un grosor de 14,17 mm. Sobre el papel podría parecer contundente, pero en mano se percibe sorprendentemente equilibrado.
Uno de los elementos clave sigue siendo el cristal de zafiro abombado tipo “glassbox”, con doble tratamiento antirreflejos. Este cristal no sólo protege la esfera, sino que se funde visualmente con ella al curvarse hacia el borde, eliminando prácticamente la sensación de bisel. El resultado es una esfera que parece más grande, más abierta, casi flotante, y que además mejora la legibilidad desde distintos ángulos.
La ausencia de bisel fijo es una decisión estética muy inteligente: deja todo el protagonismo a la esfera y refuerza ese carácter funcional que siempre ha definido al Carrera. A nivel práctico, la hermeticidad de 100 metros permite un uso diario sin preocupaciones, algo que siempre valoro en un cronógrafo de este tipo.
Una esfera que juega con la luz
Aquí es donde, en mi opinión, este modelo realmente brilla.
Las tres variantes comparten una base técnica común, pero ofrecen personalidades muy distintas:
La versión azul (ref. CBS2113.BA0053) apuesta por un cepillado circular que genera reflejos muy elegantes, acompañado de subesferas con acabado azurage tono sobre tono. Es probablemente la más versátil, capaz de funcionar tanto en contextos formales como en un uso más relajado.
La verde turquesa (ref. CBS2115.BA0053) es la más atrevida. El tono cambia con la luz de una forma muy dinámica, aportando una sensación de profundidad muy atractiva. Es un color poco habitual en cronógrafos clásicos y, sin embargo, aquí está muy bien ejecutado.
La negra (ref. CBS2114.BA0053) introduce un contraste más deportivo, con un anillo exterior rojo y agujas del cronógrafo lacadas en ese mismo color. Es la opción más agresiva visualmente y la que más recuerda al mundo del automovilismo.
El diseño tricompax clásico se mantiene: contador de 30 minutos a las 3, pequeño segundero a las 6 y contador de 12 horas a las 9. La ausencia de ventana de fecha es, en mi opinión, todo un acierto, ya que preserva la simetría y la limpieza visual.
Los índices aplicados y las agujas centrales rodiadas, recubiertos con Super-LumiNova blanca, garantizan una legibilidad excelente. El logotipo HEUER plateado se integra de forma discreta, sin romper el equilibrio general. Además, el realce curvado incorpora tanto la escala de minutos como el taquímetro, aportando profundidad sin sobrecargar el diseño.
Detalles de uso: corona, pulsadores y ergonomía
La corona firmada situada a las 3 horas tiene un tamaño muy bien resuelto: suficientemente grande para manipularla con comodidad, pero sin resultar intrusiva. Los pulsadores redondos ubicados a las 2 y 4 horas controlan las funciones del cronógrafo con una respuesta firme y precisa, lo que transmite una sensación clara de calidad mecánica.
En muñeca, el reloj se siente sólido, pero no excesivamente pesado. La ergonomía está muy bien trabajada gracias a la curvatura de las asas y a la forma en la que la caja se adapta al contorno de la muñeca.
El calibre TH20-01: técnica a la altura del diseño
A través del fondo de caja de zafiro se puede admirar el calibre de manufactura TH20-01, un cronógrafo automático integrado que representa un salto cualitativo dentro de la marca.
Este movimiento incorpora rueda de pilares y embrague vertical, lo que se traduce en un accionamiento del cronógrafo suave, preciso y sin saltos en la aguja central. Funciona a 28.800 alternancias por hora y cuenta con cuerda automática bidireccional, además de ofrecer una notable reserva de marcha de 80 horas.
El conjunto indica horas, minutos, pequeño segundero y las funciones de cronógrafo de minutos y horas, manteniendo la pureza del diseño al prescindir de fecha. El rotor calado con la forma del escudo de TAG Heuer añade un detalle visual atractivo, visible en todo momento gracias al fondo transparente.
Brazalete: reinterpretación con carácter vintage
El brazalete de acero inoxidable de siete hileras es otro de los grandes aciertos. Inspirado en los clásicos “perlas de arroz”, combina eslabones cepillados y pulidos, logrando un equilibrio muy atractivo entre deportividad y elegancia.
El cierre desplegable de mariposa con doble pulsador de seguridad resulta discreto, cómodo y bien integrado. En uso diario, el brazalete se adapta con facilidad a la muñeca y transmite una sensación de calidad elevada, acorde al nivel del conjunto.
Valoración personal
Este Carrera de 41 mm me parece una evolución muy bien planteada. No se trata simplemente de aumentar el tamaño, sino de reinterpretar un icono con criterios contemporáneos sin perder su esencia.
Destacaría especialmente la integración del cristal “glassbox”, que aporta personalidad propia, la limpieza de la esfera gracias a la ausencia de fecha, y el equilibrio entre elegancia y deportividad. La versión azul es probablemente la más equilibrada, la verde turquesa la más original y la negra con detalles rojos la más deportiva.
Como posible inconveniente, el grosor de 14,17 mm puede no ser ideal para quienes buscan un reloj especialmente fino, aunque es algo lógico en un cronógrafo automático de estas características.
Referencias, disponibilidad y precio
Los modelos forman parte de la colección permanente desde enero de 2026, con las siguientes referencias:
CBS2113.BA0053 (azul) CBS2115.BA0053 (verde turquesa) CBS2114.BA0053 (negro con detalles rojos)
El precio de cada uno de ellos es de 7.950 euros.
En conjunto, una propuesta muy sólida dentro del segmento de cronógrafos deportivos de lujo, que combina herencia, técnica y una ejecución estética realmente cuidada.
TAG Heuer vuelve a dar un golpe sobre la mesa en la alta relojería con la llegada del TH-Carbonspring, un oscilador que marca el inicio de una nueva era en investigación aplicada a los espirales. No hablamos sólo de una innovación técnica: el paso que da la marca suiza con este desarrollo propio supone independizarse de las limitaciones de materiales como el silicio y de las patentes de terceros, consolidando así un terreno propio donde precisión, resistencia y fiabilidad se convierten en pilares fundamentales.
La revolución del TH-Carbonspring
Desde que Huygens unió volante y espiral en 1675, la historia de la relojería se ha visto condicionada por el material de esa diminuta pieza. El acero dominó durante siglos, pero sufrió siempre la debilidad ante el magnetismo y la temperatura. El siglo XX trajo aleaciones como Elinvar o Nivarox, más estables, mientras que el silicio en los años 90 abrió nuevas posibilidades gracias a su ligereza y propiedades antimagnéticas, aunque con la contrapartida de su fragilidad y la dependencia de proveedores externos.
El TH-Carbonspring resuelve estas limitaciones. Creado íntegramente en las instalaciones de TAG Heuer mediante un complejo proceso de deposición química en fase de vapor (CVD), consiste en un crecimiento controlado de nanotubos de carbono infiltrados con carbono amorfo, dando lugar a una estructura homogénea, ultraligera y extremadamente resistente. Una de las genialidades de este desarrollo es que la pinza —la pieza que une el espiral al eje del volante— nace directamente durante el proceso de crecimiento, evitando ensamblajes frágiles. Todo ello protegido por cuatro patentes y validado tras años de pruebas, desde el Carrera Heuer 02T Nanograph en 2019 hasta el Carbon Monaco Only Watch en 2021.
El resultado es un espiral amagnetico, resistente a impactos de hasta 5000 g y más ligero incluso que el silicio, lo que mejora el isocronismo y la estabilidad en distintas posiciones. En definitiva, una pieza clave para lograr una precisión cronométrica robusta y duradera, ahora aplicada en serie a dos relojes icónicos: el Monaco Flyback Chronograph y el Carrera Chronograph Tourbillon Extreme Sport.
TAG Heuer Monaco Flyback Chronograph TH-Carbonspring
El Monaco es un icono desde 1969 y, en esta nueva versión, se presenta en clave futurista. La caja de 39 mm mantiene la geometría cuadrada que lo convirtió en leyenda, pero ahora realizada en carbono forjado, con un grosor contenido de 14,1 mm que equilibra presencia y comodidad. El material aporta una estética mineral, con vetas oscuras que cambian según la luz, y a la vez aligera el conjunto. La corona anillada en carbono a las 3 h y los pulsadores rectangulares completan una silueta marcada por la agresividad deportiva.
La esfera es, sin duda, uno de los grandes atractivos: fabricada también en carbono forjado, luce un grabado en espiral concéntrica que remite directamente al corazón del reloj, el nuevo TH-Carbonspring. En ella se distribuyen tres subesferas: a las 3 h, un contador de 30 minutos; a las 9 h, el de 12 horas; y a las 6 h, un discreto segundero pequeño con aguja negra casi invisible, un detalle de diseño minimalista que potencia el protagonismo de la función cronográfica. Los índices de carbono aplicados y las agujas están tratados con Super-LumiNova blanca, logrando una legibilidad impecable incluso en condiciones de poca luz. El segundero central lacado en blanco añade dinamismo al conjunto.
El motor es el Calibre TH20-60, un cronógrafo flyback automático certificado por el COSC, que late a 28.800 alternancias por hora y ofrece 80 horas de reserva de marcha, una cifra excelente para un reloj de este tipo. Todo puede admirarse a través del fondo cuadrado de zafiro, que deja ver la masa oscilante esqueletizada y los acabados técnicos de un calibre de última generación. El reloj se completa con una correa de caucho negra con relieve textil y un cierre desplegable de titanio DLC, que refuerza la personalidad contemporánea del modelo.
Mi impresión es que este Monaco es una auténtica declaración estética y técnica. La combinación de tradición —en su silueta cuadrada— con la textura moderna del carbono y el minimalismo de la esfera lo hacen irresistible para quien busca un cronógrafo distinto. Es un reloj atrevido, pero no recargado; sofisticado en su mecánica, pero fácil de leer y disfrutar en la muñeca.
Se trata de una edición limitada a 50 piezas, con referencia CBL5190.FT6313 y un precio de 17.700 euros. Su lanzamiento está previsto para diciembre de 2025.
TAG Heuer Carrera Chronograph Tourbillon Extreme Sport TH-Carbonspring
Si el Monaco apela a la iconografía histórica, el nuevo Carrera va un paso más allá y se adentra en la relojería de alto voltaje. Con una caja de 44 mm en carbono forjado y un imponente bisel taquimétrico del mismo material, este reloj transmite fuerza y deportividad extrema. Los 15,4 mm de grosor se compensan con el dinamismo de las asas y la ligereza del carbono, haciendo que, pese a su tamaño, resulte cómodo en la muñeca.
La esfera vuelve a jugar con el grabado en espiral, una firma estética de esta nueva generación, aunque aquí convive con elementos más complejos: dos subesferas opalinas negras a las 3 y 9 h, y un tourbillon volante a las 6 h enmarcado en un anillo de oro negro, que se deja ver en toda su gloria mecánica. Los índices rodiados aplicados y las agujas facetadas, también tratadas con Super-LumiNova, ofrecen un contraste perfecto contra el fondo de carbono. El cristal de zafiro abombado completa la experiencia visual, sin distorsiones.
El calibre es el TH20-61, cronógrafo de rueda de pilares certificado por el COSC, con el oscilador TH-Carbonspring integrado en el tourbillon. Su reserva de marcha alcanza las 65 horas, una cifra notable teniendo en cuenta la energía que demanda esta complicación. El fondo de titanio DLC con ventana de zafiro muestra una arquitectura cuidada y moderna, con el rotor personalizado de TAG Heuer y decoraciones técnicas.
La correa de caucho negra aporta deportividad, mientras que el cierre desplegable de titanio DLC asegura resistencia y ergonomía. A nivel estético, el conjunto es poderoso: el contraste entre el material de vanguardia, el tourbillon abierto y los detalles técnicos convierten a este Carrera en un reloj que no pasa desapercibido. Es un modelo que inspira respeto, pensado para quien quiere un cronógrafo de alto rendimiento con una complicación majestuosa como el tourbillon, pero en clave decididamente deportiva.
Se trata de otra edición limitada a 50 piezas, con referencia CBU5091.FT6305 y un precio de 41.500 euros, disponible a principios de 2026 en boutiques seleccionadas.
Conclusión
TAG Heuer ha conseguido con el TH-Carbonspring no sólo un avance técnico notable, sino también un argumento diferenciador frente a otras manufacturas. El Monaco Flyback Chronograph ofrece un equilibrio perfecto entre icono histórico y modernidad técnica, mientras que el Carrera Chronograph Tourbillon Extreme Sport eleva la apuesta con un diseño radical y un tourbillon en clave deportiva. Ambos relojes, en ediciones limitadas de 50 piezas cada uno, confirman que la firma de La Chaux-de-Fonds sigue siendo capaz de innovar y emocionar al mismo tiempo.
En mi opinión, estamos ante una colección destinada a convertirse en referencia para coleccionistas y amantes de la relojería contemporánea.
TAG Heuer redefine los límites de su icónica colección Carrera con el lanzamiento del Carrera Astronomer, una pieza que rompe con las normas establecidas y abre un nuevo capítulo en la historia de la marca. Inspirado en los orígenes del Carrera de 1963, diseñado por Jack Heuer para ofrecer la máxima legibilidad en la pista, este modelo introduce un enfoque más poético y astronómico, vinculando la precisión relojera con la observación del cielo. En lugar de medir tiempos de vuelta, ahora mide el tiempo cósmico.
Un diseño que equilibra tradición y modernidad
La caja de acero inoxidable de 39 mm, con un grosor de 12,16 mm y 45,2 mm entre asas, mantiene el ADN inconfundible del Carrera, pero lo lleva a un nuevo nivel de sofisticación. El acabado combina superficies pulidas y cepilladas con una transición impecable entre asas y carrura, generando un juego de luces que resalta los volúmenes y aporta sensación de solidez sin perder elegancia.
El cristal de zafiro abombado, con doble tratamiento antirreflejos, enmarca la esfera y potencia su legibilidad desde cualquier ángulo. Esta elección es clave para un reloj con una complicación astronómica tan precisa, ya que permite apreciar todos los detalles incluso bajo condiciones de luz intensa.
En la parte trasera, el fondo de caja de acero está grabado con un espectacular motivo de observatorio astronómico y la Corona de la Victoria de TAG Heuer, un guiño a la historia de la marca, a medio camino entre sus raíces deportivas y su mirada al cosmos. A pesar de su complejidad técnica, la hermeticidad de 100 metros confirma que sigue siendo un reloj preparado para el uso diario.
La esfera: un homenaje a la precisión astronómica
Si hay algo que define al Carrera Astronomer, es su esfera con disco lunar giratorio, situada a las 6 horas, que representa siete fases lunares completas en un ciclo de 29,5 días. A diferencia de los relojes tradicionales que muestran una pequeña ventanilla, aquí la complicación se exhibe en todo su esplendor, aportando profundidad, textura y un atractivo visual único. Cada día, exactamente a la 1:00 a.m., el disco avanza de forma automática, sincronizado con el ritmo natural de la Luna.
Los acabados son soberbios: el fondo plateado con efecto rayos de sol crea un juego de reflejos que cambia según la incidencia de la luz, mientras que el realce interior, dependiendo del modelo, puede ser negro, gris o chapado en oro rosa, reforzando el contraste y la legibilidad. Los índices aplicados y las agujas facetadas —en rodio o oro rosa 18 quilates 5N, según la versión— están recubiertos de Super-LumiNova, asegurando una lectura nítida incluso en condiciones de baja iluminación.
En mi opinión, este es uno de los aspectos más logrados del reloj: TAG Heuer ha logrado un diseño que es técnico y visualmente cautivador, sin caer en la sobrecarga de información. La disposición es clara, equilibrada y extremadamente funcional.
Tres ediciones, tres personalidades
El Carrera Astronomer debuta en tres versiones muy diferenciadas que se adaptan a distintos estilos y preferencias:
TAG Heuer Carrera Astronomer WBX2110.BA0044
Esfera plateada con realce negro y un look monocromático sobrio y elegante.
Monta un brazalete de acero inoxidable de siete filas con cierre desplegable y pulsadores de seguridad.
Perfecto para quienes buscan un diseño clásico y atemporal, donde la funcionalidad se fusiona con la estética minimalista.
TAG Heuer Carrera Astronomer WBX2112.FC6615(Edición limitada a 500 piezas)
Esta versión apuesta por un diseño más vanguardista, con detalles de Super-LumiNova turquesa sobre esfera plateada y realce gris.
Se combina con una correa de piel gris flexible, de gran comodidad, con cierre desplegable doble.
El contraste entre el plateado, el gris y el verde azulado aporta un aire futurista sin perder la elegancia característica del Carrera.
TAG Heuer Carrera Astronomer WBX2111.BD0002(Edición limitada a 500 piezas)
La propuesta más lujosa de la gama, con índices, agujas y realce chapados en oro rosa.
Se completa con un brazalete bicolor de acero y oro rosa que refuerza la sensación de exclusividad y sofisticación.
Esta versión es perfecta para quienes buscan un reloj que combine la innovación técnica con un toque de refinamiento clásico.
Movimiento: precisión suiza al servicio de la astronomía
En su interior, el Carrera Astronomer monta el Calibre 7 Automático, basado en el Sellita SW385-1, un movimiento fiable y robusto, especialmente modificado para integrar la complicación lunar. Con 25 rubíes, frecuencia de 28.800 alternancias por hora y reserva de marcha de 56 horas, ofrece un rendimiento sobresaliente. Además de la fase lunar, controla las funciones de horas, minutos y segundos con absoluta precisión.
El ajuste es suave y preciso gracias a la corona, que mantiene el diseño clásico del Carrera pero con un perfil ligeramente más estilizado y mejor ergonomía.
Brazaletes y correas: personalización y confort
El Carrera Astronomer está disponible con distintas configuraciones que aportan versatilidad:
Brazalete de acero inoxidable de siete filas, sólido, muy bien integrado en la caja y con un ajuste impecable.
Brazalete bicolor acero-oro rosa, exclusivo de la versión WBX2111.BD0002.
Correa de piel gris flexible, incluida en la versión WBX2112.FC6615, que aporta ligereza y un carácter más contemporáneo.
Todos los cierres son desplegables dobles con pulsadores de seguridad, lo que garantiza comodidad y fiabilidad.
Mi veredicto
El TAG Heuer Carrera Astronomer representa un giro audaz dentro de la colección Carrera. Me parece un reloj que mantiene el espíritu deportivo y minimalista de la línea, pero añade un componente emocional y poético, conectando con el paso del tiempo desde una perspectiva cósmica. La complicación de fase lunar está resuelta con maestría: técnica, estética y legibilidad conviven en perfecto equilibrio.
En cuanto a diseño, TAG Heuer ha logrado un acabado impecable. La integración entre caja, bisel, cristal y brazalete es sobresaliente, y el nivel de detalle en la esfera lo sitúa en un segmento superior al que tradicionalmente ocupaba la marca en esta gama. Es, sin duda, uno de los Carrera más interesantes de los últimos años.
Disponibilidad, referencias y precios
TAG Heuer Carrera Astronomer WBX2110.BA0044 (acero, brazalete): 4.500 €
TAG Heuer Carrera Astronomer WBX2112.FC6615 (acero, correa piel gris, detalles turquesa, edición limitada 500 piezas): 4.700 €
TAG Heuer Carrera Astronomer WBX2111.BD0002 (bicolor acero-oro rosa, edición limitada 500 piezas): 7.150 €
El TAG Heuer Carrera Chronograph Tourbillon x Porsche Panamericana CBS5012.FC6571 es una verdadera obra maestra que rinde homenaje al legado de las carreras y a la histórica conexión entre TAG Heuer, Porsche y la icónica Carrera Panamericana. Este lanzamiento no solo marca un hito en el mundo de los relojes de lujo, sino que también celebra el 70 aniversario de la victoria del Porsche 550 Spyder en la carrera Panamericana de 1954. En su esencia, este reloj encapsula la adrenalina de las carreras y la precisión técnica, manteniendo la elegancia clásica por la que la línea Carrera es conocida.
El diseño de este Carrera Chronograph Tourbillon toma como base el modelo del año pasado, introducido para conmemorar el 60 aniversario del cronógrafo Carrera. Sin embargo, esta nueva edición del 2024 eleva ese diseño con una dosis de dinamismo deportivo inspirado directamente en el Porsche 550 Spyder, legendario tanto por su historia en las carreras como por su diseño aerodinámico. Desde el momento en que se posa la mirada en este reloj, se siente esa conexión con la velocidad y el automovilismo de alto nivel.
La caja de acero inoxidable de 42 mm de diámetro y 15,1 mm de grosor presenta acabados pulidos y cepillados que aportan un equilibrio entre robustez y refinamiento. La resistencia al agua de 100 metros asegura que, aunque está diseñado para las pistas, también puede soportar los rigores de la vida cotidiana. El cristal de zafiro abovedado Glassbox, con tratamiento antirreflejos, permite una visualización sin obstrucciones, mientras que el fondo de caja transparente revela el calibre TH20-09, una verdadera obra de arte técnica. Este fondo de caja, decorado con grabados especiales que conmemoran el aniversario de la victoria de Porsche, también destaca por su rotor esqueletizado que imita un volante, un toque sublime que une aún más el mundo de los relojes con el de los autos deportivos.
La esfera es, sin duda, una de las características más cautivadoras de este reloj. Esqueleto en tonos plateados, con subesferas negras brillantes en los contadores del cronógrafo a las 3 (minutos) y a las 9 (horas), su diseño recuerda a las ruedas del Porsche 550 Spyder, un guiño claro a su herencia automovilística. Los índices rodiados y facetados se aplican de manera precisa, mientras que el anillo negro que enmarca la esfera alberga la escala de segundos y minutos, resaltada por el logotipo de Porsche, sutilmente ubicado entre los marcadores 0 y 10. La combinación de estos elementos crea un diseño impactante, limpio y al mismo tiempo lleno de detalles que los entusiastas de los relojes y los autos sabrán apreciar.
A las 6 en punto, el tourbillon de un minuto, uno de los grandes protagonistas de este modelo, es una ventana a la alta relojería. El tourbillon, además de su función técnica de mejorar la precisión al compensar los efectos de la gravedad, está diseñado para evocar un volante de tres radios, reforzando esa conexión constante con el mundo de los deportes de motor. Su presencia es poderosa y complementa a la perfección las agujas lacadas en amarillo del cronógrafo, que añaden un toque vibrante y deportivo. Las agujas de las horas y los minutos están rodiadas y tratadas con Super-LumiNova blanca, garantizando una legibilidad impecable incluso en condiciones de poca luz, con puntos de Super-LumiNova amarillos en los índices para una lectura rápida y eficaz.
El corazón de este reloj es el calibre TH20-09, una evolución del movimiento Heuer 02. Este cronógrafo automático de rueda de pilares con tourbillon es un testimonio de la capacidad técnica de TAG Heuer. Funciona a una frecuencia de 28.800 alternancias por hora, y su reserva de marcha de 65 horas asegura que el reloj mantenga su precisión incluso cuando no se utiliza durante días. La certificación COSC añade una capa de fiabilidad que los coleccionistas valoran profundamente, y la garantía de cinco años refleja la confianza de TAG Heuer en la durabilidad y precisión de su creación.
En cuanto a la comodidad, el Carrera Chronograph Tourbillon x Porsche Panamericana se lleva con una correa de piel de becerro perforada en negro, que añade un toque deportivo sin perder elegancia. El forro interior en amarillo crea un contraste atractivo y vibrante, que conecta con los detalles de las agujas del cronógrafo. El cierre desplegable de acero, con pulsadores de doble seguridad, asegura que el reloj permanezca firmemente en su lugar, ofreciendo una experiencia de uso tan fiable como atractiva.
Este reloj es una edición limitada a solo 225 piezas, lo que lo convierte en una joya codiciada tanto por coleccionistas como por aficionados a la relojería y al automovilismo. La referencia CBS5012.FC6571 ya está disponible y tiene un precio de 35.250 euros, reflejando no solo su exclusividad, sino también la impresionante combinación de innovación, diseño y legado que representa.
En conclusión, el TAG Heuer Carrera Chronograph Tourbillon x Porsche Panamericana es mucho más que un reloj. Es una fusión de historia, técnica y pasión por las carreras, un homenaje a la legendaria carrera Panamericana y al inquebrantable vínculo entre TAG Heuer y Porsche. Esta pieza, con su tourbillon visualmente impresionante y su audaz diseño inspirado en el mundo del motor, ofrece una experiencia única tanto a la vista como en su rendimiento.
El primer modelo Skipper de Heuer apareció a fines de la década de 1960, basado en el cronógrafo Carrera. Diseñado para navegantes profesionales y aficionados, este distintivo cronógrafo se presentó en sucesivas variaciones hasta 1983, cuando se lanzó el modelo final de producción completa.
40 años después, TAG Heuer relanza el Carrera Skipper, una nueva generación del Skipper derivada del Carrera Glassbox introducido este mismo año, y ya parte de la colección principal. Este nuevo reloj también servirá como buque insignia de toda una serie de modelos marítimos adicionales que marcarán el regreso de TAG Heuer al mundo de los yates y la navegación a vela.
El nuevo Carrera Skipper trae de nuevo la distintiva esfera del modelo original que Heuer creó para celebrar la victoria del “Intrepid”, un yate estadounidense de 12 metros, en la Copa América de 1967.
La esfera principal, con un cepillado circular en el tono azul característico, presenta subesferas que contrastan marcadamente. En particular, la subesfera de 30 minutos, situada a las 3 horas, se ha adaptado a la cuenta regresiva propia de las regatas, de 15 minutos antes del inicio, en tres segmentos de cinco minutos. Cada uno de estos segmentos tiene un color diferente, en Regatta Orange para alertar a la tripulación del hecho de que sólo quedan cinco minutos para el final, en Lagoon Green para representar el color del aparejo del barco y en Intrepid Teal para replicar el color de la cubierta del yate.
Herencia del antiguo Heuer Skipper
Otras características extraídas del histórico reloj incluyen los marcadores prominentes en forma de triángulo colocados a intervalos de cinco minutos alrededor del reborde curvo exterior, el segundero central de color naranja brillante y la inclusión del nombre “Skipper” en la base del contador de 12 horas, que también presenta el color verde azulado característico del Intrepid.
Las manecillas de horas/minutos y los índices están tratados con Super-LumiNova blanca que brilla en verde en la oscuridad.
Las líneas dinámicas de la caja, de acero inoxidable y 39 mm de diámetro, destacan gracias a las combinación de superficies pulidas y satinadas. El cristal de zafiro recorre el borde de la esfera hasta la caja y se extiende por todo el diámetro. El grosor total del reloj es de 13,9 mm debido a la forma del cristal que, por sí solo, ronda los 3 mm de grosor.
La corona no va atornillada, pero la resistencia al agua está garantizada hasta una presión de 10 bar (100 metros / 330 pies).
El fondo de caja monta otro cristal de zafiro, mostrando una versión evolucionada del Calibre Heuer 02, el cronógrafo automático fabricado internamente por TAG Heuer. La frecuencia es de 28.800 alternancias por hora (4 Hz).
Denominado TH20-00, este movimiento de nueva generación ahora incorpora una masa oscilante que ofrece carga bidireccional, mientras que las versiones anteriores sólo cargaban el resorte real del movimiento si el rotor se movía en sentido antihorario. Ofrece una excelente reserva de marcha de 80 horas.
Dotación, referencia y precio
Equipado con una correa de tela azul asegurada a la muñeca por un cierre desplegable de acero inoxidable con pulsadores de seguridad dobles, el nuevo TAG Heuer Carrera Skipper, referencia CBS2213.FN6002, tiene un precio de 6.850 euros.
Con motivo de la LVMH Watch Week TAG Heuer ha revelado muchas novedades, de las que veremos en primer lugar este TAG Heuer Carrera Chronograph 60th Anniversary, un reloj edición limitada a 600 piezas que presenta una esfera “panda”, primera conmemoración del 60 aniversario del Carrera, el icónico modelo creado por Jack Heuer.
El Carrera se introdujo al mercado en 1963, en la feria de Basilea, llegando en poco tiempo a ser un éxito internacional, y es que es, probablemente, el más célebre de los relojes de TAG Heuer. Con un diseño destinado al automovilismo, gracias a su ergonomía y legibilidad, este mito de la relojería ha visto innumerables ediciones, todas ellas con algo importante que aportar a los aficionados.
Se prevé más de una edición de esta colección para este año tan señalado, pero este primero reproduce con fidelidad el aspecto de uno de los Carrera antiguos más coleccionables, la referencia 2447 SN de finales de la década de 1960, un reloj que montaba un calibre Valjoux de cuerda manual y una esfera plateada y negra, en varias configuraciones y, en ocasiones, con una escala periférica. La segunda serie mostraba tanto una esfera panda como una panda inversa.
Heuer Carrera 2447 SN
El 2447 SN tenía una esfera panda, plateada con subesferas negras, como se indica en su nomenclatura: ‘SN’ significaba ‘silver’ y ‘noir’, o plata y negro, una curiosa mezcla de inglés y francés. Para mejorar aún más la legibilidad de un vistazo, las manecillas de horas y minutos y los marcadores de hora incluyeron franjas negras en el centro, doble marcador a las 12 y manecillas y marcas blancas en los contadores negros para una visibilidad óptima.
TAG Heuer Carrera Cronógrafo 60 Aniversario
El nuevo TAG Heuer Carrera Chronograph 60th Anniversary reproduce el diseño de la esfera de la referencia 2447 SN, incluido el logotipo vintage de Heuer con el nombre Carrera encima y la palabra ‘Swiss’, que marca el estado Swiss Made del reloj, en el contador a las 6 en punto. Aquí no aparece la T que se puede ver en el original, relativa al tritio radiactivo utilizado antaño y ahora reemplazado por la Super-Luminova. Otra diferencia notable es la posición opuesta de los contadores de 60 minutos y 12 horas.
La esfera está enmarcada por una caja de acero inoxidable pulido de 39 mm de diámetro y protegida por un cristal de zafiro antirreflejos cuyo perfil de tipo caja en relieve contribuye, junto con los pulsadores vintage y el lumen beige, al aspecto retro de esta edición.
El fondo de caja incorpora un cristal de zafiro que exhibe el movimiento, el calibre cronógrafo automático Heuer 02, de fabricación propia, y su rotor especial Carrera 60th Anniversary.
Este movimiento, que oscila a una frecuencia de 4 Hz (28.800 alternancias por hora) y garantiza 80 horas de reserva de marcha almacenada en un solo barrilete, incorpora 168 componentes, incluida la rueda de pilares negra, un dispositivo que hace que la activación del cronógrafo sea más precisa y suave, y un embrague vertical.
El fondo de caja va atornillado y está grabado con el número individual del reloj, XXX/600, y con una nota de su resistencia al agua de 100 metros (330 pies).
Dotación y precio
Combinado con una correa de carreras de piel de becerro negra perforada con hebilla de acero, el nuevo TAG Heuer Carrera Chronograph 60th Anniversary ref. CBK221H.FC8317 tiene un precio de 7.100 euros.
El espíritu innovador de TAG Heuer se ha evidenciado con claridad en el nuevo Carrera Plasma Tourbillon presentado durante el Watches and Wonders 2022 en Ginebra.
Este modelo hace uso de la tecnología de deposición química de vapor (CVD), o ‘Diamant d’Avant-Garde’ como la llama TAG Heuer, para explorar la versatilidad del carbono en forma de diamantes cultivados en laboratorio que se utilizan en formas y texturas únicas.
Fabricado por una red de socios especializados en esta disruptiva tecnología, como Lusix, Capsoul y Diamaze, 48 diamantes cultivados en laboratorio (4,2 quilates en total) van engastados en la caja de 44 mm de diámetro del Carrera Plasma, hecha predominantemente de aluminio anodizado arenado, un complemento ideal de la ligereza y el color del diamante, y equipada con un bisel fijo de cerámica negra con escala taquimétrica.
La corona, situada a las 3 horas, está íntegramente fabricada en diamante. Hechos en acero, los dos pulsadores a cada lado de la corona han sido embellecidos con un revestimiento ADLC negro, que aporta al reloj un refinado toque mate que crea un bonito contraste con el brillo del diamante.
Protegida por un cristal de zafiro abombado, la esfera no es menos llamativa, con su base de latón rodiado cubierta con una placa de diamantes policristalinos (3,9 ct). Este efecto de diamante es una suma de cristales que crecen como una morfología de diamante. De esta manera, aun siendo una sola pieza, esta superficie crea unos reflejos espectaculares, como si fueran generados por muchos diamantes.
A las 3 en punto y a las 9 en punto, los contadores de minutos y horas del cronógrafo cuentan con una placa de diamante policristalino negro que hace que la aguja, pulida y rodiada, destaque.
Los 11 índices, en oro blanco, están engastados con un diamante cada uno, y lucen un índice doble a las 12 en punto. Las manecillas de horas y minutos, pulidas, rodiadas y lacadas en negro mate, están rematadas con Super-LumiNova blanca.
Calibre H02 Tourbillon Nanograph
El TAG Heuer Carrera Plasma funciona con el movimiento H02 Tourbillon Nanograph, que late a una frecuencia de 28.800 alternancias por hora (4 Hz) ofreciendo una reserva de marcha de 65 horas.
Este avanzado calibre, con certificación COSC, lleva el innovador espiral de carbono desarrollado internamente por el Instituto TAG Heuer para el Carrera Heuer 02T Tourbillon Nanograph, presentado en 2019, y cobra vida mediante el mismo método CVD utilizado para los diamantes cultivados en laboratorio.
Los principales beneficios de este espiral de alta tecnología son:
El espiral, liviano y de baja densidad, prácticamente no se ve afectado por la gravedad y los golpes
Las oscilaciones concéntricas perfectas son posibles gracias a la geometría del espiral, de compuesto de carbono, y mejoran la precisión del reloj
El espiral de compuesto de carbono se produce con la pinza ya colocada; normalmente, esta pequeña pieza, que une el espiral metálico al eje del volante, requiere un complicado montaje y genera más imprecisiones
El espiral de compuesto de carbono es completamente antimagnético
El comportamiento térmico y la aeroelasticidad óptimos se han logrado combinando el espiral de compuesto de carbono con un volante de aleación de aluminio
Esta edición especial ha sido acabada a mano en su mayor parte y presenta una masa oscilante en forma de escudo TAG Heuer.
El nuevo TAG Heuer Carrera Plasma Tourbillon Nanograph ref. XCBN5A90.FC8315 tiene un precio indicativo de alrededor de 340.000 euros.
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