El Carrera más técnico y radical de TAG Heuer
La llegada del cronógrafo rattrapante a la colección Carrera era, en realidad, cuestión de tiempo. Tras ver este sofisticado desarrollo técnico debutar en la línea Monaco, la integración de esta complicación en el universo más purista y ligado al automovilismo de TAG Heuer marca un paso lógico… pero también ambicioso. El resultado es un reloj que no sólo eleva el nivel técnico de la colección, sino que redefine su estética con un enfoque claramente contemporáneo.
Este nuevo Carrera Split-Seconds se posiciona en la cúspide de la gama, combinando alta relojería, materiales avanzados y una ejecución visual que no deja indiferente.
Una caja de titanio con carácter deportivo
La caja mantiene las proporciones modernas de la colección, con un diámetro de 42 mm y un grosor de 15,17 mm que evidencian la complejidad mecánica que alberga en su interior. Está fabricada íntegramente en titanio grado 5, un material que no sólo reduce el peso en muñeca, sino que aporta una resistencia excepcional y un acabado técnico muy acorde con el espíritu de competición de la pieza.
En mano, el contraste entre superficies satinadas y pulidas está muy bien resuelto: los planos cepillados dominan, aportando un aire instrumental, mientras que los cantos pulidos añaden ese punto de refinamiento que se espera en un reloj de este nivel.
Las asas, angulosas y bien definidas, refuerzan esa estética afilada y contemporánea. Pero si hay un elemento que realmente marca la diferencia es el cristal de zafiro tipo “Glassbox”, abombado y con tratamiento antirreflectante, que se integra de forma fluida con la carrura. Esta solución no sólo mejora la legibilidad desde distintos ángulos, sino que aporta una continuidad visual muy atractiva.
La disposición de los pulsadores también merece mención: los clásicos del cronógrafo a las 2 y 4 horas tienen un diseño rectangular y contundente, mientras que el pulsador adicional a las 9 horas, encargado de accionar la función rattrapante, se integra de forma más discreta pero perfectamente accesible. La corona, también en titanio, presenta un buen tamaño y un agarre firme.
El conjunto se completa con un fondo de caja de zafiro que permite contemplar el movimiento, y una estanqueidad de 30 metros, adecuada para un reloj de estas características.
Una esfera técnica, tridimensional y muy bien ejecutada
La esfera es, sin duda, uno de los grandes protagonistas de este Carrera. Se construye sobre una base de zafiro translúcido que deja entrever parte del movimiento sin caer en una esqueletización excesiva. Esto es clave: mantiene la identidad clásica del Carrera, pero añade profundidad y complejidad visual.
Las tres subesferas —minutos del cronógrafo a las 3, horas a las 9 y pequeño segundero a las 6— también están realizadas en zafiro y se sitúan en un mismo plano, creando una composición equilibrada. Los detalles en rojo en sus agujas y escalas aportan contraste y refuerzan el carácter deportivo.
El realce antracita incorpora una escala taquimétrica que sigue la curvatura del cristal, una solución inteligente que mejora la lectura y elimina prácticamente el error de paralaje. Es un detalle técnico que demuestra el nivel de atención puesto en la funcionalidad.
Los índices aplicados, rodiados, destacan sobre el fondo y se combinan con agujas de horas y minutos caladas, tratadas con Super-LumiNova blanca. La legibilidad, pese a la complejidad visual, está muy bien resuelta.
Especial protagonismo tienen las agujas centrales: la del cronógrafo, en blanco, y la del rattrapante, lacada en rojo. Cuando ambas funcionan conjuntamente, el efecto visual es espectacular y muy didáctico desde el punto de vista técnico.
En conjunto, la esfera logra algo complicado: ser moderna, técnica y visualmente rica sin perder coherencia ni funcionalidad.
El calibre TH81-01: alta frecuencia y sofisticación
En el interior late el calibre TH81-01, un movimiento automático de cronógrafo con función rattrapante desarrollado en colaboración con Vaucher Manufacture Fleurier. Se trata de una evolución directa del TH81-00, adaptada a esta nueva arquitectura.
Funciona a una frecuencia de 36.000 alternancias por hora (5 Hz), lo que permite una medición del tiempo extremadamente precisa. La reserva de marcha alcanza las 65 horas en uso estándar, reduciéndose a unas 55 horas con el cronógrafo activado.
El movimiento está compuesto por más de 350 componentes y utiliza puentes de titanio, una elección poco habitual que contribuye a reducir el peso total. Incorpora rueda de pilares y embrague vertical, dos elementos clave para garantizar un accionamiento suave y preciso de las funciones del cronógrafo.
Pero más allá de la técnica, el acabado está claramente por encima de lo habitual en TAG Heuer: bordes biselados a mano, tornillos con pulido negro y decoraciones grabadas, incluyendo el motivo de bandera a cuadros en las platinas. El rotor, con forma de escudo, presenta un acabado cepillado con un degradado en rojo que añade un toque distintivo cuando se observa a través del fondo de zafiro.
Correa y ergonomía
El reloj se entrega con una correa de caucho negro que imita un tejido técnico mediante un relieve muy bien conseguido. Los pespuntes en rojo refuerzan la coherencia cromática con la esfera.
En muñeca, la combinación de titanio y caucho resulta muy equilibrada: pese a su tamaño y grosor, el reloj no se siente excesivamente pesado. El cierre desplegable de titanio con doble pulsador de seguridad aporta solidez y facilidad de uso.
Valoración personal
Este Carrera Split-Seconds me parece uno de los lanzamientos más interesantes de TAG Heuer en los últimos años. No sólo por la incorporación de la complicación rattrapante —que ya de por sí es un hito dentro de la colección—, sino por cómo se ha integrado en el lenguaje estético del Carrera.
El equilibrio entre modernidad y legado está muy bien conseguido. La esfera translúcida aporta espectáculo sin sacrificar legibilidad, y el uso del rojo como acento cromático está perfectamente medido: suficiente para dar carácter, pero sin resultar excesivo.
La caja de titanio, con su mezcla de acabados y su arquitectura robusta, transmite calidad y deportividad. Y el movimiento, tanto por su rendimiento como por su nivel de acabado, sitúa a esta pieza en una liga claramente superior dentro de la marca.
Si tuviera que señalar un aspecto, diría que no es un reloj discreto: su presencia es notable, tanto por tamaño como por complejidad visual. Pero precisamente ahí reside gran parte de su atractivo.
Referencia y precio
Este modelo corresponde a la referencia CDD2180.FT8120 y estará disponible a partir de junio de 2026. Su precio es bajo petición, aunque se sitúa aproximadamente en torno a los 110.000 euros, posicionándolo como una de las propuestas más exclusivas y avanzadas dentro del catálogo actual de TAG Heuer.
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