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El bambino más puro hasta la fecha

Hablar del Orient Bambino es hablar de uno de los relojes más representativos de la relojería mecánica asequible. Durante años ha sido la puerta de entrada para muchos aficionados gracias a una fórmula sencilla pero muy bien ejecutada: estética clásica, cristal abombado, movimiento propio y un precio difícil de discutir.

Ahora, la firma japonesa da un paso que muchos entusiastas llevaban tiempo pidiendo: eliminar la ventana de fecha. Así nace el nuevo Bambino 38 sin fecha, una reinterpretación que, más allá de quitar una complicación, transforma por completo el equilibrio visual del reloj.

Un diseño más limpio y equilibrado

La caja mantiene unas proporciones muy acertadas, con 38,4 mm de diámetro, 12,5 mm de grosor y una distancia entre asas de 44 mm. En muñeca, estas medidas lo sitúan en ese punto ideal entre elegancia clásica y versatilidad moderna. Es un reloj que funciona igual de bien con traje que con un estilo más relajado.

El acero inoxidable presenta un acabado pulido que potencia su carácter formal, mientras que el bisel fino contribuye a que la esfera gane protagonismo. Pero si hay un elemento clave en el ADN del Bambino es su cristal mineral abombado, que no sólo añade volumen visual, sino que genera juegos de luz muy atractivos según el ángulo.

En mi opinión, este cristal es uno de los grandes responsables del encanto del modelo. No busca la perfección técnica del zafiro, sino una estética vintage muy lograda que encaja perfectamente con el conjunto.

La esfera: donde realmente ocurre todo

El cambio más importante se aprecia al mirar la esfera. La ausencia de fecha devuelve la simetría total al diseño, algo que se nota especialmente en un reloj de vestir.

El layout combina números romanos con índices tipo bastón, una firma muy característica del Bambino. Lejos de resultar recargado, el conjunto se percibe equilibrado gracias a una distribución muy bien pensada. El “XII” y el “VI” aportan personalidad, mientras que los índices aligeran el resto del conjunto.

Los acabados varían según el color de esfera:

  • El blanco y el marfil apuestan por una estética más clásica y luminosa
  • El verde introduce un matiz contemporáneo sin perder elegancia
  • El marrón aporta calidez y un aire más vintage
  • El gris, limitado a 3.300 unidades, resulta especialmente sofisticado y versátil

Dependiendo de la versión, las agujas adoptan tonos dorados o azulados. En el caso de las azules, el contraste con esferas claras es excelente y añade un toque más refinado; las doradas, por su parte, refuerzan el carácter cálido de las esferas más oscuras.

Las agujas centrales de horas, minutos y segundos tienen un diseño clásico, ligeramente estilizado, con una longitud bien proporcionada que alcanza con precisión la minutería perimetral. Este detalle, aunque sutil, marca la diferencia en términos de legibilidad y calidad percibida.

Sensación en muñeca y detalles constructivos

La corona, de tamaño medio, está bien integrada en la caja y ofrece un agarre correcto sin romper la estética limpia del perfil. No es un reloj pensado para manipular constantemente, pero cumple con solvencia tanto para el ajuste manual como para la cuerda.

El fondo visto permite observar el calibre automático de manufactura F6524, un movimiento con 22 rubíes que ofrece cuerda manual y parada de segundero. Su reserva de marcha ronda las 40 horas y su precisión se sitúa en parámetros habituales de la marca (+25/-15 segundos al día). No es un movimiento decorado en exceso, pero cumple con lo esencial y refuerza el atractivo mecánico del conjunto.

La resistencia al agua es de 30 metros, coherente con su enfoque como reloj de vestir.

La correa de piel, de 20 mm de ancho, mantiene el estilo clásico con acabado tipo cocodrilo y cierre de hebilla. Es cómoda desde el primer momento y, además, incorpora un sistema de cambio rápido sin herramientas, algo muy práctico para adaptar el reloj a diferentes estilos.

Nuevos colores para el bambino con fecha

Aunque el gran protagonista es el modelo sin fecha, Orient también actualiza su Bambino clásico con ventana de fecha a las 3.

En este caso, la caja crece hasta los 40,5 mm de diámetro, con 12,3 mm de grosor y 46,5 mm entre asas, ofreciendo una presencia más contundente en muñeca. El diseño de esfera opta por índices tipo bastón, más uniforme que en el modelo sin fecha.

Las nuevas configuraciones incluyen esferas en blanco y marfil, junto a opciones más modernas con degradados en verde, azul claro y púrpura. Estas variantes aportan un aire más contemporáneo sin perder la esencia del Bambino.

En su interior encontramos el calibre automático F6724, también de manufactura, con cuerda manual, parada de segundero, 22 rubíes y una reserva de marcha de aproximadamente 40 horas. La precisión se mantiene en cifras similares (+25/-15 segundos diarios).

Las versiones pueden encontrarse tanto en acero inoxidable como en acabados dorados, y montan correas de piel de 21 mm.

Referencias y precios

En la nueva serie sin fecha (serie RA-BB), el precio se mantiene en unos muy competitivos 340 euros, incluyendo la edición limitada gris.

Para los modelos con fecha (serie RA-AC), las referencias actualizadas incluyen:

  • RA-AC0032V
  • RA-AC0030L
  • RA-AC0029E
  • RA-AC0033Y
  • RA-AC0031S

El precio parte también de 340 euros para las versiones en acero, subiendo a 370 euros en las variantes con acabado dorado.

Valoración final

Este Bambino sin fecha es, probablemente, la versión más coherente y refinada de toda la colección. La eliminación de la fecha no es un simple cambio funcional, sino una mejora estética clara que potencia su carácter de reloj de vestir.

Si buscas un reloj mecánico elegante, con proporciones equilibradas, estética clásica y un movimiento propio fiable, este modelo ofrece muchísimo más de lo que su precio sugiere. Y eso, precisamente, es lo que ha hecho del Bambino un referente durante tantos años.

Jaime Civantos Capella