Seleccionar página

Hamilton vuelve a empujar los límites del diseño contemporáneo con una nueva interpretación del Ventura, quizá la línea más atrevida y emblemática de la marca. Si el Ventura siempre ha sido un icono futurista desde su debut en 1957 —primero como el primer reloj de batería puesto a la venta y más tarde como símbolo cultural gracias a Elvis Presley—, este Ventura Edge Skeleton lleva esa identidad a un territorio aún más radical. No se trata sólo de un guiño al pasado vanguardista de la firma: es una declaración de intenciones sobre lo que un reloj de pulsera puede llegar a ser cuando se combinan arquitectura, tecnología y carácter.

Un diseño que no se parece a ningún otro

El Ventura siempre ha destacado por su forma asimétrica, pero en esta nueva versión la caja adquiere un lenguaje mucho más geométrico y táctico. La caja de acero inoxidable —o acero con revestimiento de PVD negro según la versión— mide 51 x 47,1 mm, con un grosor de 13,8 mm, y está completamente arenada para lograr un acabado mate industrial muy atractivo. El diseño anguloso crea una sensación de “vehículo espacial” más que de simple reloj; líneas tensas, vértices marcados y un frontal que parece una pieza de ingeniería futurista más que un accesorio convencional. Su hermeticidad alcanza los 50 metros, más que suficiente para un uso cotidiano.

Lo primero que llama la atención es el cristal de zafiro hexagonal en forma de caja. No sólo sobresale por encima del bisel con una presencia poderosa, sino que además presenta un degradado oscuro que va aclarándose hacia el interior. Este efecto aporta profundidad, dramatiza el diseño y acentúa la sensación tridimensional del conjunto. El mismo tipo de cristal hexagonal se utiliza en el fondo visto del reloj, creando coherencia estética y permitiendo disfrutar del movimiento desde ambos lados.

Una esfera que es una escultura técnica

La esfera, o mejor dicho la ausencia de ella, es uno de los puntos más espectaculares. El Ventura Edge Skeleton deja al descubierto su arquitectura interior mediante puentes negros esqueletizados que prolongan las formas angulares de la caja. Bajo ellos se aprecia la platina redonda de latón cepillado y esqueletizado, con áreas de textura martillada sobre la platina inferior de cristal mineral. El contraste entre los tonos metálicos, las sombras generadas por los recortes y la geometría marcada produce un efecto visual que recuerda a los interiores de un bólido de ciencia ficción.

No hay índices horarios, lo que acentúa su carácter conceptual y minimalista. Las agujas, también esqueletizadas, están tratadas con filamentos verdes de Super-LumiNova que aportan buena lectura nocturna sin romper el estilo futurista. El segundero central con punta roja introduce un toque sutil de color que dinamiza la composición sin robar protagonismo al conjunto.

El corazón mecánico: Movimiento H-10-S

En el interior late el movimiento automático Hamilton H-10-S, una versión esqueletizada del conocido Powermatic 80 del Swatch Group (derivado del ETA C07.111). Ofrece una impresionante reserva de marcha de 80 horas, late a 21.600 alternancias por hora y está equipado con un espiral Nivachron, un material desarrollado para mejorar la resistencia magnética y la estabilidad térmica. El calibre cuenta con 25 rubíes y presenta parada de segundero, permitiendo un ajuste preciso.

A través del fondo de zafiro se percibe claramente su estética industrial: el rotor parcialmente calado luce el logotipo de Hamilton y deja ver partes del tren de engranajes. No es un movimiento recargado ni exuberante, sino una mecánica funcional y robusta que se integra bien con el espíritu técnico del reloj.

Comodidad y presencia en la muñeca

A pesar del tamaño y la apariencia contundente, la ergonomía está muy cuidada. La correa de caucho negra —repujada y de gran flexibilidad— se ajusta bien a la muñeca y se integra de forma fluida con la caja, manteniendo la continuidad del diseño. El ancho entre asas es de 23 mm, y la hebilla (de acero o acero PVD según el modelo) mantiene la estética sólida del conjunto.

Lo que más destaca al llevarlo puesto es su presencia escénica: no pasa desapercibido. Es un reloj para quienes disfrutan del diseño experimental, para quienes ven en un Ventura no sólo un guardatiempo, sino una pieza artística que celebra la ingeniería y la estética de vanguardia.

Mi valoración personal

Creo que el Ventura Edge Skeleton es uno de los lanzamientos recientes más coherentes con el ADN futurista de Hamilton. No intenta ser un reloj “para todos”, sino un Ventura llevado al extremo: geometrías agresivas, ausencia de índices, cristal resaltado, estructura visible y movimiento expuesto. La versión en acero transmite un aire más técnico y mecánico, mientras que la versión en PVD negro multiplica la sensación de pieza táctica, casi como un instrumento salido de un universo cinematográfico de ciencia ficción.

La ejecución del esqueletizado es atrevida pero muy cuidada; no resulta caótica, sino claramente estructurada. Las texturas martilladas, la superposición de capas y el degradado del cristal añaden riqueza visual sin caer en excesos ornamentales. Es un reloj polarizante, sí, pero profundamente interesante.

Referencias y precios

  • Hamilton Ventura Edge Skeleton Auto en acero, referencia H246353301.895 euros

  • Hamilton Ventura Edge Skeleton Auto en PVD negro, referencia H246453301.995 euros

Hamilton demuestra, una vez más, que el Ventura no es sólo un icono histórico: es un laboratorio de diseño donde el tiempo se interpreta desde una perspectiva distinta, audaz y absolutamente contemporánea.

Jaime Civantos Capella