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El taller Les Cabinotiers nos presenta una una sinfonía celeste mecánica absolutamente desbordante

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication

En su 270.º aniversario, Vacheron Constantin, a través de su legendario taller Les Cabinotiers, ha creado una obra maestra sin precedentes: el Solaria Ultra Grand Complication. Este guardatiempo extraordinario se corona como el reloj de pulsera más complicado jamás creado, desbordando creatividad e innovación con 41 complicaciones distribuidas entre dos esferas. Una hazaña colosal de miniaturización que, más allá de su aspecto técnico, se presenta como una joya estética y funcional de proporciones astronómicas.

El arte de la complejidad, sin renunciar a la elegancia

La cifra impresiona: 41 complicaciones, 1521 componentes, 13 patentes, y todo ello desarrollado a lo largo de ocho años por un solo maestro relojero. Pero lo que realmente conmueve es cómo Vacheron Constantin ha sido capaz de domar semejante densidad técnica con un diseño sorprendentemente armonioso y legible. El Solaria no abruma, seduce. Desde su imponente caja de oro blanco de 18 quilates de 45 mm de diámetro y 14,99 mm de grosor, hasta su cristal de zafiro frontal, todo en él es proporción, sutileza y carácter.

La caja —tan imponente como refinada— integra ocho correctores, dos pulsadores, dos selectores y un cursor para la repetición de minutos, y no obstante, todo está tan perfectamente distribuido que la pieza nunca pierde su equilibrio visual. El trabajo de diseño revela una comprensión magistral de la ergonomía aplicada a la alta relojería.

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Presentacion

Una esfera frontal que lo dice (casi) todo

La esfera negra satinada con efecto rayos de sol se organiza en torno a cuatro subesferas, con una disposición simétrica y coherente que hace de la lectura de información algo intuitivo, a pesar de la enorme cantidad de datos que proporciona. El acabado arenado y el uso de tonos blancos, grises y negros con toques estratégicos de rojo, amarillo y verde, no sólo aportan una estética contemporánea y sofisticada, sino que ayudan activamente a identificar las funciones.

A las 12 h, domina el calendario perpetuo gregoriano con indicaciones de fecha, día de la semana, mes, año (con indicación de bisiesto), semana ISO y número del día según el mismo estándar. Toda esta información aparece en un contador escalonado cuya profundidad y legibilidad asombran. A la 3 h, la subesfera de hora mundial muestra un segundo huso horario en formato 24 horas, con un elegante indicador día/noche y un disco de ciudades que recuerda lo lejos que puede llegar un reloj desde la muñeca.

A las 6 h, se despliega la magia astronómica. Una cúpula terrestre en oro amarillo pulido sirve de eje para múltiples indicadores: declinación solar, altura del Sol, su posición en la bóveda celeste, duración del día, equinoccios, solsticios y signos zodiacales. Un anillo amarillo marca las horas de salida y puesta del Sol según la ciudad de referencia. Todo este universo simbólico se agrupa en una subesfera hipnótica que parece un planetario en miniatura.

A las 9 h, se sitúa la indicación de fases lunares astronómicas, con una luna texturizada sobre fondo estrellado, que además incluye medición de la edad de la luna, el nivel de mareas y la distinción entre mareas vivas y muertas. El detalle gráfico es exquisito, con una estética casi poética que convierte el paso del tiempo en un relato visual.

Las agujas de horas y minutos centrales, junto con los índices aplicados, están ejecutadas en oro blanco arenado, y el contraste con la esfera facilita una lectura precisa sin perder sofisticación. El conjunto ofrece una imagen majestuosa y técnica al mismo tiempo.

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Lifestyle

El reverso: donde el tiempo se curva

El fondo del Solaria es casi más impresionante que su cara principal. A través de un cristal de zafiro grisáceo de solo 0,6 mm de grosor, se accede a una bóveda celeste giratoria con representación de las constelaciones y la carta celeste. Aquí es donde entra en juego una primicia mundial: el seguimiento temporal de objetos celestes. Gracias al cronógrafo de fracciones de segundo, con agujas de aluminio lacadas en rojo y verde, el usuario puede determinar el tiempo exacto que una estrella o constelación tarda en cruzar el cielo. El procedimiento, anclado en el realismo astronómico, convierte al portador del Solaria en un verdadero observador del cosmos.

Este lado también aloja el contador de 60 minutos, el segundero periférico y el indicador de reserva de marcha, que se presenta en un semicírculo de 190° como si de un medidor de gasolina se tratase, con segmentos en rojo y verde que ofrecen una lectura intuitiva del estado de carga.

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Esfera

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Trasera

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Detalle

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Detalle esfera

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Correa

Una mecánica celestial: el calibre 3655

En el corazón del Solaria late el calibre 3655, desarrollado íntegramente por Vacheron Constantin. Este movimiento de cuerda manual mide 36 mm de diámetro y sólo 10,96 mm de grosor, una proeza si consideramos que alberga 204 rubíes, 1.521 componentes y funciones como repetición de minutos Westminster, cronógrafo de fracciones de segundo, tourbillon con volante de silicio y regulador de 3 Hz.

El movimiento se divide en dos secciones: una base para funciones horarias, sonería y cronógrafo; y otra superpuesta, de tan sólo 2,8 mm de grosor, dedicada exclusivamente a las complicaciones astronómicas. Esta arquitectura modular, acoplada mediante un sistema plug & play, permite un montaje y mantenimiento optimizados, con una conexión perfecta gracias a componentes de zafiro y ruedas multileva monobloque que administran las funciones solares.

Como es habitual en la alta relojería ginebrina, el movimiento ostenta el Sello de Ginebra y presenta hasta nueve tipos distintos de decoración, con un nivel de detalle casi microscópico. Basta con observar la estrella tourbillon esqueletada y sus acabados pulidos y biselados para entender el nivel de artesanía que implica esta pieza.

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Watchmaking

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Watchmaking calibre

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Watchmaking frontal

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Watchmaking trasera

Sonería celestial: repetición de minutos Westminster

La sonería del Solaria es una oda al ingenio. Incluye una repetición de minutos Westminster con cuatro martillos y cuatro timbres, sistema de doble parada de martillos, opción de sonería completa o solo horas, y bloqueo de la corona durante la activación para evitar errores. El rediseño de los martillos (más compactos, con mayor masa y en acero con detalles en oro) y su distribución a ambos lados de la platina garantizan una resonancia nítida sin comprometer el grosor.

El sistema de sonería está tan bien integrado que no genera volumen adicional perceptible. El sonido, armonioso y limpio, convierte cada toque de repetición en una experiencia casi litúrgica.

Correa, hebilla y estética global

La correa en piel de becerro técnica negra con efecto texturizado y costuras verdes es un ejercicio de sobriedad y contraste. Se ajusta mediante una elegante hebilla desplegable también en oro blanco de 18 quilates, con la cruz de Malta como firma final. El conjunto forma un equilibrio perfecto entre vanguardia y tradición, lujo y funcionalidad.

Vacheron Constantin Solaria Ultra Grand Complication Frontal

Opinión final

El Les Cabinotiers Solaria Ultra Grand Complication no es sólo el reloj de pulsera más complicado del mundo. Es una obra de arte mecánica, un microcosmos celestial encapsulado en oro blanco, una demostración inapelable del dominio absoluto que Vacheron Constantin ejerce sobre la alta relojería. A pesar de su extrema complejidad, el Solaria no abruma, sino que fascina. Es un guardatiempo que invita a la contemplación del firmamento y al disfrute de cada detalle técnico con asombro renovado. Su estética combina potencia visual y pureza de ejecución con una madurez poco frecuente en piezas tan técnicas.

Pieza única, sin precio oficial revelado, pero seguramente destinada a establecer su propia órbita dentro del firmamento de la relojería.

Jaime Civantos Capella