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Una mirada renovada a un clásico con complicaciones

Longines vuelve a demostrar que su colección más clásica sigue siendo uno de los pilares silenciosos —pero esenciales— de la firma. En esta ocasión, la marca incorpora una versión en oro rosa de 18 quilates de su ya emblemático Master Collection Chronograph Moonphase, una pieza que combina tradición, elegancia y un despliegue de complicaciones que rara vez se ven en este rango de precio dentro de la relojería suiza consolidada.

A menudo, la conversación en torno a Longines gira en torno a las líneas Heritage o Spirit, cuyos diseños retro y su carácter instrumental cautivan a los entusiastas más técnicos. Sin embargo, la Master Collection, presentada por primera vez en 2005, representa otro componente fundamental de la identidad de la firma: relojería clásica, atemporal, y en muchos casos con complicaciones que evocan los códigos más tradicionales del oficio. Aunque menos mediática, es una de las gamas más vendidas de la casa y, para muchos clientes, la puerta de entrada a un reloj clásico de alta calidad, perfectamente adecuado para un uso diario elegante.

Esta nueva referencia L2.773.8.78.3 celebra el espíritu de la colección con un enfoque más lujoso y rotundo, aprovechando su 20.º aniversario de manera no oficial, ya que la marca no lo menciona explícitamente. Lo que sí hace Longines es proponer un reloj que, sin renunciar al clasicismo más puro, eleva considerablemente la presencia y el refinamiento mediante el uso de oro rosa y un calibre tecnológicamente avanzado.


Una caja clásica, impecablemente pulida y con presencia

La caja está elaborada íntegramente en oro rosa de 18 quilates, y presenta un acabado totalmente pulido que realza de inmediato su carácter elegante y formal. Es una pieza que no pretende esconder su naturaleza lujosa, pero tampoco caer en la ostentación. El diseño mantiene la suavidad y el perfil redondeado característicos de la Master Collection, con un bisel abombado igualmente pulido que contribuye a esa estética fluida y algo romántica del modelo.

Sus 42 mm de diámetro y 14,40 mm de grosor, junto con 49,50 mm de “asa a asa”, lo convierten en un reloj con presencia. Personalmente, habría agradecido un tamaño más contenido —quizá 40 mm— para acentuar su vocación clásica, pero es cierto que la construcción esbelta de las asas y la curvatura natural de la caja ayudan a que se adapte bien a la muñeca sin resultar desproporcionado. La resistencia al agua es de 30 metros, suficiente para un reloj de corte elegante que no está destinado a actividades acuáticas.

Longines Master Collection Chrono Moonphase L2.773.8.78.3 Detalle esfera

El conjunto se protege mediante un cristal de zafiro abombado con revestimiento antirreflectante, que ofrece una gran claridad de lectura desde cualquier ángulo y confiere profundidad y dinamismo a la esfera. En la trasera se utiliza también un cristal de zafiro integrado en un fondo a presión de oro rosa, que permite contemplar la arquitectura del movimiento y el rotor dorado estriado.


Esfera: complejidad clásica, encanto tradicional

Si algo distingue a esta pieza es su esfera: una composición elaborada y rica en detalles que evoca claramente la relojería tradicional europea. Está acabada en blanco plateado con un motivo de grano de cebada en relieve perfectamente ejecutado, una textura que aporta sofisticación y un juego de luces muy atractivo en directo.

Los elementos indicadores están distribuidos con la simetría típica de los calendarios completos con cronógrafo. La legibilidad no es su principal virtud —algo habitual en este tipo de configuraciones—, pero sí lo es el encanto que desprende. Las complicaciones parecen superponerse con armonía, generando esa estética de “reloj complejo” que puede resultar irresistible para quienes disfrutan de la relojería mecánica tradicional.

Los números árabes impresos en negro contrastan con claridad sobre el fondo plateado y mantienen el estilo elegante y ligeramente vintage de la colección. Las agujas de acero azulado en forma de hoja son un acierto absoluto: aportan color, profundidad y un aire clásico inconfundible. La manecilla central de la fecha —con punta en forma de luna— recorre la escala periférica de números del 1 al 31 con gran delicadeza.

A las 12 se ubica el contador de 30 minutos, acompañado por dos ventanas horizontales que muestran el día y el mes. A las 9 encontramos el pequeño segundero combinado con un indicador de 24 horas que actúa como función día/noche. Y a las 6, uno de los elementos más estéticos del reloj: el contador de 12 horas integrado con la fase lunar, representada con el toque poético característico de Longines.

Los contadores están ligeramente empotrados y texturizados, un detalle que mejora la legibilidad y aporta capas visuales adicionales. En conjunto, es una esfera clásica, elegante, y cargada de personal
idad.


Mecánica de alta categoría: el calibre L687.5

En su interior late el calibre L687.5, desarrollado en exclusiva para Longines por ETA. Se trata de una profunda modificación del conocido Valjoux 7750, pero orientada a un rendimiento superior. Uno de los cambios más importantes es la sustitución del sistema de levas típico del 7750 por una rueda de pilares azulada, lo que confiere un accionamiento del cronógrafo más suave y preciso.

El calibre incorpora un volante de oscilación libre y una espiral de silicio, que mejora la resistencia magnética y la estabilidad cronométrica. Trabaja a 28.800 alternancias por hora, cuenta con 27 rubíes, unas dimensiones de 30 mm x 7,9 mm, y ofrece una reserva de marcha de 66 horas, muy notable teniendo en cuenta la cantidad de complicaciones que gestiona.

A través de la trasera se aprecia el acabado perlado, los puentes decorados y el rotor dorado con estriado vertical, que añade un toque de distinción y hace que observar el movimiento en funcionamiento sea todo un placer visual.

Longines Master Collection Chrono Moonphase L2.773.8.78.3 Frontal


Una correa elegante y un cierre a la altura

El reloj se remata con una correa de piel de aligátor marrón, de textura pronunciada y muy bien trabajada, con pespuntes beige que enfatizan su carácter clásico. El conjunto se cierra con una hebilla de oro rosa de 18 quilates, acorde con la exclusividad del reloj y muy bien acabada, sin aristas ni elementos que interrumpan su comodidad en la muñeca.


Valoración final, disponibilidad y precio

El Longines Master Collection Chronograph Moonphase en oro rosa, referencia L2.773.8.78.3, es un reloj que combina sofisticación estética, tradición relojera y una mecánica avanzada difícil de encontrar en este segmento. No es un reloj para todos los días si uno busca discreción absoluta, pero sí una pieza ideal para quienes valoran la relojería clásica con complicaciones y desean un toque de lujo sin escalar a precios astronómicos.

Longines lo incorpora a su colección permanente y está disponible de forma inmediata. Su precio es de 26.000 euros, una cifra notablemente más elevada que la versión en acero (4.150 euros), pero coherente para un reloj con caja íntegramente en oro rosa, movimiento exclusivo y un nivel de acabados propios de una pieza de alta gama clásica.

En definitiva, un reloj que combina tradición y complejidad con una presencia elegante y atemporal, ideal para quienes buscan una pieza con historia y sustancia relojera real.

Jaime Civantos Capella