Las discusiones sobre cómo crear relojes mecánicos de gran refinamiento empiezan, por lo general, con una descripción de las extraordinarias complicaciones y del sofisticado acabado decorativo del movimiento. Igual de importante, no obstante, y no menos elaborada, es la manufactura de esferas, que representan la cara visible de un reloj. Al ser tan llamativas, son las primeras en captar la mirada del observador y, sin lugar a dudas, se convierten en la razón de muchas decisiones de compra. Glashütte Original es una de las pocas firmas de relojería del segmento del lujo que cuenta con su propia manufactura de esferas, situada en Pforzheim, una ciudad al sur de Alemania. Esto permite a Glashütte Original crear productos muy personalizados y dar un aspecto inconfundible a todos sus relojes. El ejemplo más reciente son las esferas de los nuevos relojes de buceo SeaQ y SeaQ Panorama Date, fabricados mediante diferentes características técnicas.

Los relojes de buceo se caracterizan por su llamativo aspecto. Como regla general, predominan las esferas negras con números, índices y agujas de gran visibilidad con generosos revestimientos luminosos y cajas de metal macizas con biseles giratorios para ajustar el tiempo de inmersión. Para todo ello existe, por supuesto, una buena razón. A diferencia de la mayoría de relojes de pulsera, con una gama prácticamente ilimitada de formas y colores diferentes, estos relojes deben cumplir también unos requisitos de diseño específicos. Como determina su fin principal y su uso para el buceo, resulta especialmente importante poder leer la hora de forma sencilla, tanto a la luz del día como en la oscuridad, en tierra y bajo el agua. Pero a pesar de las grandes similitudes que puede haber entre los relojes de buceo, existe una libertad de diseño suficiente como para crear un aspecto y una sensación individuales. Los diseñadores de Glashütte ya lo demostraron a finales de los 60 cuando diseñaron el primer reloj de buceo Glashütte. El aspecto que crearon en ese momento, con atractivos números arábigos y llamativas agujas, ha servido de inspiración para los nuevos relojes de buceo Glashütte Original: el SeaQ y el SeaQ Panorama Date.

Estos dos modelos se presentan en un total de cuatro versiones de esfera diferentes. De ellas, las dos del modelo SeaQ tienen 30,5 mm de diámetro y, en términos de color y diseño, están modelados en gran medida conforme a sus predecesores históricos. La pequeña diferencia entre las versiones radica en la inscripción de la esfera.

Mientras que en la edición limitada a 69 ejemplares encontramos, como en el caso de su predecesor histórico, «25 Rubis, Shockproof», el modelo de edición no limitada presenta la inscripción «Glashütte i/Sa». Las dos esferas del SeaQ Panorama Date de 33,1 mm de diámetro, producidas en versiones en negro y azul, incorporan varias características nuevas. Junto con una ventanilla más grande para la fecha panorámica a las 4, la diferencia más evidente respecto a las versiones del SeaQ más pequeñas reside en los números e índices aplicados, que confieren a la esfera en su conjunto un carácter tridimensional.

Un gran esfuerzo para obtener un resultado perfecto

Todas las esferas empiezan siendo una pieza en bruto, que se perfora a partir de una tira de metal (en este caso, de latón). Al mismo tiempo, se introducen en cada pieza en bruto dos pernos en el borde y, posteriormente, cuatro de los denominados orificios de retención, de modo que queda bloqueada en la posición correcta en las siguientes estaciones de procesamiento. En el paso siguiente se crea la ventana de fecha, que se realza posteriormente con un marco decorativo estampado. Más tarde se introduce un orificio central en el que, finalmente, darán la vuelta las agujas. En la versión SeaQ Panorama Date se taladran unos orificios adicionales prácticamente invisibles, en los que se colocan los pequeños pies de los apliques y, a continuación, se sueldan en la posición correcta en la parte posterior. Para completar estos pasos básicos, a continuación se perfora la esfera a partir de la pieza en bruto para obtener su diámetro definitivo.

En este punto da comienzo el tratamiento de la superficie. Con la ayuda de una máquina de amolado y pulido y de un líquido especial (emulsión), en primer lugar, se amolan las esferas y, a continuación, se pulen para obtener un acabado muy brillante. Este es el requisito previo necesario para la posterior aplicación del acabado rayos de sol, que se realiza empleando un cepillo de latón con rotación vertical. Es entonces cuando entra en juego el color. La galvanización confiere a las esferas su tono negro o azul, en función de la versión. Los fabricantes de esferas precisan de una amplia experiencia y una gran concentración para obtener resultados idénticos con la misma calidad elevada en toda la edición. Una vez aclaradas con agua limpia y secas las esferas, están listas para la aplicación de los números, los índices, el logotipo, la inscripción y los detalles adicionales.

El procesamiento posterior de las dos versiones de esfera sigue caminos diferentes. En el caso de los modelos SeaQ más pequeños, en primer lugar, se aplican a la esfera las líneas de los números y de los índices en un color de fondo claro. Una almohadilla de goma suave (tampón) recoge la tinta de una placa grabada (cliché) y la imprime con una precisión excepcional sobre la superficie de la esfera. Para el resto de detalles se lleva a cabo el mismo proceso, utilizando en este caso tinta de impresión blanca. En el paso final, se rellenan cuidadosamente a mano los números e índices preparados con Super-LumiNova, un material luminoso, en un color denominado «Old Radium». Mientras que en el caso del SeaQ Panorama Date el logotipo, la inscripción y el anillo de minutos se añaden también utilizando la técnica de la tampografía, los números y los índices se aplican a mano. En estos apliques también podemos encontrar una incrustación de Super-LumiNova, un revestimiento luminoso, en este caso de color verde claro o blanco (sobre esferas negras o azules respectivamente). Para completar el proceso, las esferas se someten a rigurosas pruebas de calidad antes de partir hacia Glashütte para el montaje final.