Jun 27, 2024 | Relojes legendarios
El 26 de junio de 1801, Abraham-Louis Breguet patentó el Tourbillon, uno de los dispositivos relojeros más fascinantes. Hoy, Breguet celebra esta invención con el lanzamiento de una nueva interpretación de un reloj excepcional, el Classique Double Tourbillon “Quai de l’Horloge” 5345

Compuesto por 740 componentes, el Calibre 588N2 está alojado en una caja de oro rosa que mide 46 mm de diámetro y 16,8 mm de espesor, dejando al descubierto los dos tourbillons en el lado de la esfera. Los dos tourbillons independientes completan una rotación completa por minuto, accionando simultáneamente la barra del tourbillon que también sirve como manecilla de las horas. Esta barra está unida a una placa central que gira cada 12 horas, gracias a un mecanismo particularmente complejo. Cada tourbillon está equipado con su tren de engranajes independiente impulsado por su propio barrilete. Los dos mecanismos están conectados a un diferencial central que regula el ritmo del reloj y, a través de un tercer tren de engranajes, impulsa la rotación de todo el mecanismo.


Uno de los dos barriletes está equipado con una brida de fricción, similar a las que se utilizan en los relojes de cuerda automática. Esta construcción permite que el resorte se desenganche una vez enrollado, hasta que el segundo cañón esté completamente enrollado. Por último, la corona emplea un sistema de seguridad dinamométrico que evita el enrollado excesivo de los muelles. Estilizados y redondeados, los puentes cilíndricos toman la forma de la letra B. Este movimiento de cuerda manual, uno de los sistemas más complejos jamás desarrollado por la Manufactura Breguet, funciona a una frecuencia de 2,5 Hz y tiene una reserva de marcha de 50 horas. La esfera de zafiro lleva números romanos y una pista de minutos grabada. En estos intersticios se ha aplicado un barniz azul, creando la impresión de que el anillo del capítulo está suspendido sobre el mecanismo.
El flanco vertical de la caja está grabado con 12 índices horarios en números romanos. Luego se recubren con barniz negro, que representa la sombra de los números del anillo capitular. La platina giratoria de oro rosa y el puente de oro rodiado que se encuentra debajo están decorados con un flinqué radiante, un patrón guilloché que recuerda a ondas sonoras regulares. Otras decoraciones en la esfera incluyen pulido de espejo en las jaulas del tourbillon, un patrón de rayos de sol en la pista de minutos, caracoles en el puente diferencial, un acabado satinado circular en los engranajes y barriletes y veteado circular en la parte inferior de la platina principal giratoria. La parte trasera del movimiento muestra un grabado que requirió más de cien horas para crearlo. Esta obra de arte representa el lugar donde nació la marca Breguet.


La representación, grabada a mano por los artesanos de la Manufactura, presenta una vista aérea del taller de Abraham-Louis Breguet en el número 39 del Quai de l’Horloge. Se utilizaron varias técnicas para crear efectos de perspectiva en una placa de oro, incluido el grabado en bajorrelieve que implica vaciar el material. Los contrastes grises se lograron utilizando rodio blanco y negro. Estos colores también se encuentran en el tratamiento galvánico utilizado para revestir los puentes. Combinado con una correa de caucho azul medianoche con relieve Breguet, el nuevo Breguet Classique Double Tourbillon Quai de L’horloge 5345BR/1S/5XU tiene un precio de 808.500 euros.
Jun 15, 2023 | Relojes legendarios
Breguet ha presentado la nueva generación de sus icónicos relojes de aviador Type XX, esta vez en dos versiones, una de inspiración militar y la otra inspirada en los mejores modelos civiles.

Introducido a principios de la década de 1950, el Type XX fue uno de los relojes de piloto más populares producidos en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y ahora, con el espíritu de esos modelos de primera generación, Breguet infunde modernidad e impactantes avances tecnológicos a partes iguales a estas novedades.
Breguet Type 20 Chronographe 2057ST/92/3WU
El primer modelo, el Type 20 Chronographe 2057 de inspiración militar, toma como base los 1.100 relojes entregados a la Fuerza Aérea francesa entre 1955 y 1959. Su nombre aparecía como Type 20, en números arábigos, a diferencia de todos los demás, incluidos los de la Aéronautique Navale, cuyo nombre se escribió Tipo XX, en números romanos.
Su esfera negra se ha modernizado ligeramente sin dejar de ser fiel a la identidad del Type 20. Los números arábigos y el triángulo del bisel cuentan con relleno luminiscente en un tono verde menta, al igual que todas las manecillas.

El totalizador de 30 minutos, ubicado a las 3 en punto, ocupa ahora más espacio que el totalizador de 60 segundos, a las 9 en punto. Se ha añadido una ventana de fecha entre las 4 y las 5 en punto.
La caja, de acero inoxidable, tiene un diámetro de 42 mm y un grosor de 14,1 mm, y va equipada con un bisel bidireccional acanalado sin grabar, al igual que los modelos entregados a las fuerzas aéreas militares en el pasado.
La corona, que refleja la forma de pera original, se puede ajustar en tres posiciones: neutral, corrección de fecha y ajuste de hora. El pulsador de las 2 en punto inicia y detiene el cronógrafo, mientras que el de las 4 en punto se usa para la función “flyback” o para resetear el cronógrafo y el totalizador de minutos.



Con la interesantísima función “flyback” podemos reiniciar el cronógrafo sin tener que detenerlo primero, lo que permite una medición de eventos consecutivos más rápida y precisa.
Breguet Type XX Chronographe 2067ST/92/3WU
El Type XX Chronographe 2067, el segundo reloj de esta nueva línea, tiene un linaje directo con los modelos civiles Type XX de las décadas de 1950 y 1960, incluida la notable edición de 1957, con el número individual 2988.
Si bien su esfera es negra como el primer modelo, el 2067 presenta algunas características distintivas. En primer lugar, la disposición de la visualización del segundero y las subesferas del cronógrafo, ya que el totalizador de 15 minutos se encuentra a las 3 en punto, el contador de 12 horas a las 6 en punto y el segundero principal a las 9 en punto. Al igual que en la versión de inspiración militar, el totalizador tiene un tamaño diferente para que la esfera sea más legible.

Los números arábigos, las agujas y el triángulo del bisel están tratados con un revestimiento luminiscente de color marfil y la ventana de fecha se sitúa entre las 4 y las 5 en punto, completando la funcionalidad.
La caja, también de acero inoxidable, tiene 42 mm de diámetro, con 14,1 mm de grosor y va equipada con un bisel estriado bidireccional, en este caso graduado. Su clásica corona recta permite el mismo ajuste en tres posiciones, neutral, una segunda para la corrección de la fecha y una tercera para el ajuste de la hora. El pulsador de las 2 en punto inicia y detiene las funciones del cronógrafo, mientras que el de las 4 en punto restablece y reinicia el cronógrafo inmediatamente, según la función flyback.



Ambos relojes montan un cristal de zafiro en el fondo de caja, permitiendo ver el movimiento, el nuevo Calibre automático 728 para el Type XX y el Calibre 7281 para el Type 20. Estos movimientos son el resultado de cuatro años de desarrollo y varias patentes técnicas, y ofrecen robustez, innovación y los últimos avances en cronometría.
Con rueda de pilares, embrague vertical, una frecuencia de 5 Hz (36.000 alternancias por hora) y un ingenioso sistema para la puesta a cero, estos movimientos utilizan el silicio para el resorte de equilibrio, la rueda de escape y otras partes para mejorar resistencia a la corrosión, resistencia al desgaste y precisión al eliminar la interferencia de los campos magnéticos.
Los sistemas de activación y puesta a cero aseguran un funcionamiento preciso y suave, distribuyendo uniformemente la presión sobre los pulsadores, mientras que el mecanismo de embrague vertical asegura un arranque inmediato sin tirones. El puente cruzado mejora el equilibrio, lo que resulta en una mayor durabilidad y precisión.

Optimizando el espacio y garantizando una reserva de marcha de 60 horas, el barrilete tiene un tamaño contenido gracias a un resorte de alta densidad de energía.
Los acabados son sobresalientes, incluyendo patrones en rayos de sol, caracolado, biselado, granulado circular y un tratamiento DLC negro en la rueda de pilares para un contraste visual y mejores propiedades. Con forma de ala de avión, la masa oscilante va ennegrecida y lleva grabado el logotipo de Breguet.
Dotación, referencias y precio
Ambos cronógrafos son herméticos hasta 100 metros / 330 pies y están equipados con una correa de piel de becerro y con una correa negra adicional NATO. El sistema de intercambio rápido de correas ha sido diseñado para permitir quitarlas de forma fácil, independiente y sin herramientas.
Entregados en una caja de presentación de cuero color habana que recuerda al ala de un avión, el Breguet Type 20 Chronographe 2057 (ref. 2057ST/92/3WU) y el Type XX Chronographe 2067 (ref. 2067ST/92/3WU) tienen ambos un precio de 19.300 euros.
Mar 24, 2022 | Relojes legendarios
Una de las complicaciones más apreciadas de Breguet, el Hora Mundi, acaba de alcanzar nuevas cotas técnicas y estéticas gracias a la nueva interpretación que ofrece el recién anunciado Marine Hora Mundi 5557.

Como resultado de tres años de desarrollo, la solución Hora Mundi ha obtenido cuatro patentes que ofrecen una visualización de hora dual de cambio instantáneo de gran eficacia.
Esta hazaña técnica se logra a través del pulsador y la corona. Habiendo seleccionado la hora y la fecha de la primera ciudad, el propietario del reloj solo necesita configurar la segunda ciudad. A continuación, el mecanismo del reloj calcula la hora y la fecha mediante un sistema patentado de levas, martillos y una novedosa integración.
En ese momento, simplemente presionando el botón, puede cambiar de una ciudad a otra sin afectar al preciso funcionamiento del reloj.


Artesanía del más alto nivel para caja y esfera
Enmarcada en una caja estriada de 43,9 mm de diámetro y 13,80 mm de grosor, disponible en oro blanco o rosa, la esfera, azul con textura rayos de sol, ofrece una fascinante representación del mundo jugando con materiales y placas superpuestas. Sobre la primera base de oro, las olas, terminadas con guilloché a mano, lamen las orillas de los continentes.
Los continentes están tratados con un cepillado satinado horizontal, mientras que sus costas están sutilmente delineadas con un borde turquesa metálico. Una placa adicional de zafiro compone los meridianos metalizados. El reborde exterior sirve de soporte para los distintos elementos presentes en la esfera.

Las manecillas de las horas y los minutos, así como los números romanos, están adornados con material luminiscente para mejorar la legibilidad en condiciones de poca luz. El sol, de oro rosa, y la luna, rodiada y situada a las 4 en punto, están martillados a mano para crear un efecto realista.
La fecha, que se muestra a través de una ventana ubicada a las 12 en punto, está rodeada por una manecilla retrógrada con punta redondeada en forma de “U”.
Las ciudades correspondientes a los diferentes husos horarios se indican a las 6 horas. Un ancla metalizada que aparece sobre la ventana sirve para determinar el lugar cuya hora actual se desea consultar.


Movimiento, precio y dotación
Visible a través del fondo de caja, que monta un cristal de zafiro, el movimiento que monta este Breguet Marine Hora Mundi 5557 es el Calibre 77F1, que late a una frecuencia de 4 Hz (28.800 alternancias por hora) y ofrece una reserva de marcha de 55 horas. Este movimiento mecánico, de cuerda automática, está equipado con un escape de silicio, un material con múltiples propiedades y resistente tanto a la corrosión como al desgaste, siendo también insensible a los efectos de los campos magnéticos. Las decoraciones incluyen Côtes de Genève, guilloché y acabado caracolado.
Resistente al agua hasta una presión de 10 bar (100 metros / 330 pies), este reloj se puede combinar con una correa de cuero, una correa de caucho o un brazalete de oro.
El Breguet Marine Hora Mundi, ya sea en oro rosa (ref. 5557BR) o en oro blanco (ref. 5557BB), tiene un precio de 75.500 euros.
Nov 1, 2021 | Relojes legendarios
Breguet celebra el tourbillon con el lanzamiento del Classique Tourbillon Extra-Plat Anniversaire 5365, una edición limitada a sólo 35 piezas, la misma cantidad de relojes tourbillon fabricados durante la vida de Abraham-Louis Breguet, fundador de la Maison e inventor de esta hazaña relojera.
El 26 de junio de 1801, el Ministro del Interior francés le concedió una patente de 10 años por su “reloj que compensa todas las desigualdades que se pueden encontrar en el volante y el muelle real”.
Pensaba que era posible compensar los efectos de las fuerzas gravitacionales sobre la precisión de los relojes de bolsillo instalando el órgano regulador (volante y espiral suspendidos) y el escape dentro de un sistema móvil que realiza una rotación completa sobre su propio eje una vez por minuto.

Con este invento, Breguet no sólo mejoró la precisión de los cronómetros de bolsillo, sino que también creó uno de los dispositivos relojeros más apreciados y fascinantes, Puedes leer más sobre este histórico invento, su funcionamiento, curiosidades, tipos y evolución en nuestra entrada sobre el tourbillon.
Diseño y excelencia del Breguet Classique Tourbillon Extra-Plat Anniversaire
Este nuevo modelo monta una caja de 41 mm elaborada a partir de oro rosa con la típica carrura estriada y asas soldadas con barras atornilladas.
La esfera, dorada, muestra el dominio excepcional de Breguet en el arte del torneado, también conocido como guillochage.


Esta técnica de decoración se convirtió en uno de los muchos rasgos distintivos de cada reloj Breguet desde el comienzo de la historia de la marca. El fundador, Abraham-Louis, fue el primero en introducir el grabado guilloché para las esferas de los relojes. Patrones receptivos se grabaron en la placa de la esfera utilizando un torno manual. Más que meramente decorativos, estos patrones ofrecen la ventaja de suprimir el reflejo de la luz en las placas metálicas del dial. Las superficies torneadas también están mejor protegidas de los estragos del paso del tiempo que las de acabado pulido, que son demasiado brillantes y propensas a la corrosión y los arañazos.
En el nuevo Classique Tourbillon Extra-Plat Anniversaire 5365, un patrón Clous de Paris ocupa toda la parte central del reloj. Hecho a mano con un cincel de diamante, se crea entrelazando líneas grabadas y cruzadas con un paso de sólo 0,25 milímetros. Desde una distancia de 50 cm, da la apariencia de un acabado mate, lo que facilita la lectura de las horas y los minutos, indicados por las dos agujas centrales de acero azulado, descentradas y con punta abierta. En la periferia, la pieza está decorada con un motivo de grano d’orge (o “grano de cebada”).

El tourbillon de 60 segundos destaca entre las 4 y las 6 en punto, con uno de sus ejes indicando los segundos. De una manera bastante inusual, el puente superior de la pieza está hecho de acero pavonado. El “cartouche” colocado sobre el tourbillon lleva el texto “Brevet No 157”, una referencia al número de patente otorgado en 1801.
A través de un cristal de zafiro transparente, es posible admirar la parte trasera del movimiento, con el grabado a mano “Anniversaire 1801-2021” en el cuerpo, “Brevet No 157 Du 7 Messidor An IX” en el puente inferior del tourbillon junto al número individual de cada pieza y una reproducción fiel de la placa de acuarela original utilizada por Abraham-Louis Breguet al presentar su solicitud de patente 1801 para el tourbillon regulador.
El movimiento, el Calibre 581, de cuerda automática, está equipado con un barrilete de alta energía que, en combinación con un rotor de platino periférico torneado con un motivo ondulado, garantiza una reserva de marcha de 80 horas. El muelle de equilibrio Breguet, de silicio, oscila a una frecuencia de 4 Hz (28.800 alternancias por hora).
Dotación y precio
Combinado con una correa de cuero marrón con hebilla de triple cierre, el nuevo Breguet Classique Tourbillon Extra-Plat Anniversaire ref. 5365BR/15/9WU tiene un precio de 159.900 euros.
Feb 12, 2021 | Relojes legendarios
Breguet, inventor del tourbillon, celebra este año 2021 el 220º aniversario de la creación de esta complicación relojera, la más espectacular y apreciada
En 2021 se celebra el 220o aniversario de una de las mayores complicaciones relojeras de todos los tiempos: el Tourbillon. La invención de este ingenioso mecanismo, de una complejidad sin igual, fue el centro de una verdadera aventura humana que aún hoy contribuye en gran medida a la notoriedad de su creador, Abraham-Louis Breguet, y de su Maison.

Breguet Tourbillon 5367BR/29/9WU
Los inventos técnicos son la expresión de una época y rara vez sobreviven al paso del tiempo, pues acaban siendo arrastrados por las olas de un progreso continuo en el que una innovación anula a la otra. Pero hay algunas excepciones…
Desarrollado hace 220 años por Abraham-Louis Breguet (1747-1823) y considerado una de las mayores complicaciones de todos los tiempos, el Tourbillon nunca había estado tan vivo en la Alta Relojería como hoy. No solo sigue desarrollándose en la Maison, su depositaria, sino que ha sido adoptado por muchas marcas relojeras, pues Breguet lo patentó en 1801… ¡y solo por diez años! También inspiró a otros investigadores a lo largo del siglo XIX, como a Bahne Bonniksen, quien a partir del mismo principio creó el Carrusel.

Breguet Tourbillon 5395BR/1S/9WU
La fascinación por el invento de Breguet se origina en la propia génesis de esta proeza: el Tourbillon no es un objeto de arte mecánico, sino el resultado de observaciones físicas precisas; una verdadera aventura humana y una epopeya industrial en sí. En este 2021 tan especial, la Maison Breguet rendirá tributo al ingenio de su fundador y a la aventura del Tourbillon con distintas iniciativas y con la celebración de una novedad el 26 de junio. Ese día se conmemora el aniversario de la obtención de la patente. Fue el 26 de junio de 1801, o 7 de mesidor del año IX, como fijaba el calendario en aquel entonces en una Francia que acababa de asistir a una revolución memorable.
LOS ORÍGENES DEL TOURBILLON
Un hombre
El Tourbillon emana del espíritu brillante de un hombre con una rica experiencia. Abraham- Louis Breguet nació en Neuchâtel, Suiza, en 1747. Allí inició su aprendizaje como relojero, que continuó en Versalles y París, donde llegó a los 15 años. En la capital francesa, resplandeciente faro para el mundo entero, el joven Breguet siguió una formación teórica en el Collège Mazarin que lo convirtió en un hombre con una cultura científica muy sólida, en particular en matemáticas y física. Un ingeniero adelantado a su tiempo. Cuando Breguet presentó su idea y solicitó una patente a las autoridades, ya tenía una larga carrera a sus espaldas, pues había instalado su propio negocio en la Ile de la Cité en 1775. Sus relojes automáticos, llamados «perpétuelles», sedujeron al rey Luis XVI y a la reina María Antonieta, y posteriormente a toda la corte de Versalles. Sus numerosas innovaciones técnicas, su sentido del diseño, sobrio y minimalista, lo convirtieron en un innovador de prestigio internacional. Su nombre fue haciéndose cada vez más conocido en las principales capitales y todos empezaron a imitarlo.
La búsqueda de la precisión
Obligado a regresar a su país natal en 1793 para protegerse de los excesos de la Revolución Francesa, Breguet vivió dos años en Suiza, concretamente en Ginebra, Neuchâtel y Le Locle. Fue un retiro saludable, un período de intenso trabajo intelectual y de intercambio con los relojeros suizos, tanto los de Ginebra como los del Jura de Neuchâtel. A su regreso, sus reflexiones contribuyeron a dar un segundo impulso, realmente deslumbrante, a su carrera.
En los cinco años posteriores a su regreso a París, que tuvo lugar en la primavera de 1795, la Maison presentó a su clientela, ya internacional y cosmopolita, productos innovadores como el reloj de tacto (que permite leer la hora mediante el tacto), el péndulo simpático (en el que un péndulo pone en hora y regula un reloj colocado en la parte superior), el reloj de suscripción (asombrosamente minimalista), un nuevo escape denominado «de fuerza constante» y un nuevo dispositivo llamado «regulador de Tourbillon».

Breguet Tourbillon 7047PT/11/9ZU
Desafiando las leyes de la física
A fuerza de reflexión y de observación, Breguet adquirió una perfecta comprensión de los elementos que pueden perturbar la precisión de los relojes, especialmente en el interior del escape. Era el único de su profesión que, por su recorrido profesional, había asimilado y sintetizado los logros de las tres naciones relojeras de aquella época (Suiza, Francia e Inglaterra, que visitó varias veces y donde frecuentó en particular a John Arnold), pero también era consciente de que por sí solo no podía resolver todos los problemas de dilatación de los metales y de estabilidad de los aceites, así que sorteó el problema para tratarlo mejor «compensando» los efectos de las leyes físicas que producen las deformaciones de los órganos vitales del reloj y alteran la regularidad de la marcha. Dicho de otra forma: como no podía cambiar las leyes de la gravedad terrestre, optó por «dominar» sus efectos.
El significado de una palabra
¿Quién más que Breguet podía proponer un proyecto como ese, científicamente sólido y al mismo tiempo un poco optimista? Toda esa coyuntura fue necesaria para que naciera el proyecto bautizado por su inventor como Tourbillon, una palabra cuyo significado es con frecuencia mal interpretado, ya que se refería a la astronomía en un sentido hoy ya olvidado. Como se recoge en los grandes diccionarios del siglo XIX, que evocaban tanto a Descartes como a la Enciclopedia, la palabra servía para designar tanto un sistema planetario y su rotación sobre un eje único como la energía que hacía girar los planetas en torno al Sol. Lejos del significado actual de «rotación violenta» o de «tormenta incontrolable», la palabra elegida por Breguet es la de un hombre de los tiempos de la Ilustración que observaba el mundo antes de imitarlo, haciéndose eco de los filósofos del siglo XVIII que veían en la relojería una representación miniaturizada del cosmos.
Y, en efecto, cómo no ver un pequeño mundo bien ordenado en este mecanismo que reúne el órgano regulador (volante espiral) y el órgano de distribución (rueda de escape y áncora) en una jaula móvil que gira con la regularidad de los planetas…
La carta al ministro y el expediente
Para obtener su patente en 1801 en una Francia (ya) acosada por una administración poderosa y procedimental, Breguet tuvo que superar el obstáculo del expediente de solicitud, ilustrado con una lámina de acuarela y precedido de una carta al ministro del Interior.
Ciudadano Ministro,
Tengo el honor de presentarle una memoria que contiene la descripción de un nuevo invento aplicable a las máquinas para medir el tiempo y que he denominado Regulador de Tourbillon (…)
Gracias a este invento, he logrado anular por compensación las anomalías debidas a las distintas posiciones de los centros de gravedad del movimiento del regulador y de los agujeros en los que se mueven sus pivotes, de modo que la lubricación de las partes en rozamiento sea siempre igual a pesar de la coagulación de los aceites y se reduzcan muchas otras causas de error que afectan a la precisión del movimiento (…)
Considerando todas estas ventajas, los medios perfeccionados de producción que dispongo, los gastos considerables en los que me he comprometido para procurarme estos medios, he decidido tomar un privilegio para fijar la fecha de mi invento y asegurarme las compensaciones
Saludo y respeto
BREGUET
Un camino tan largo
Si consideramos que el Tourbillon maduró en el espíritu de Breguet entre 1793 y 1795 (durante su estancia en Suiza), pasaron seis años entre su regreso a París y la obtención de la patente, el 26 de junio de 1801. Transcurrieron otros seis años entre la obtención de la patente y las primeras ventas, que empezaron muy lentamente. Se comprende entonces que probablemente Breguet subestimó las dificultades de puesta a punto de este nuevo tipo de regulador –otro efecto de su habitual optimismo– y que los «gastos considerables» y los «sacrificios» que mencionó en su carta al ministro del Interior no cesaron en 1801…
Abraham-Louis Breguet necesitó más de diez años para desarrollar y fiabilizar este invento extremadamente complejo. El maestro hablaba de su invento cada vez que podía y aprovechaba las exposiciones nacionales de Productos de la Industria que se llevaban a cabo en París en 1802, 1806 y 1819 para elogiar este mecanismo gracias al cual los gardetemps «conservaban la misma precisión de marcha, sea cual sea la posición, vertical o inclinada, del reloj».
Seguro de la pertinencia de su invento, que se podía incorporar en varios tipos de relojes, Breguet y sus colaboradores realizaron 40 Tourbillons entre 1796 y 1829, a los que se añadieron otras 9 piezas que nunca fueron terminadas y que figuran en los libros como pasadas a pérdidas y ganancias, desechadas o perdidas…

Breguet Tourbillon Extra plano 5367BR
Clientes célebres y uso
Un análisis completo de los archivos disponibles permite establecer con precisión la lista y la historia de cada una de esas piezas. Hay 35 relojes, de los cuales más de la mitad tienen una jaula que efectúa su rotación en 4 o 6 minutos, mientras que la patente describe una jaula que gira en un minuto. También hay otros 5 objetos únicos: un péndulo simpático y un conjunto péndulo-reloj, un modelo de demostración de gran formato, un cronómetro de marina y un péndulo de viaje…
No es sorprendente que entre los compradores figuren varios soberanos (Jorge III y Jorge IV de Inglaterra, Fernando VII de España), aristócratas rusos (príncipes Yermoloff, Gagarin, Repnin, Demidoff…) y eminentes personalidades europeas procedentes de Polonia (conde Potocki), de Prusia (príncipe Hardenberg), de Italia (conde d’Archinto, G.B. de Sommariva), de Hungría (barón Podmaniczky) y de Portugal (caballero de Brito).
Se ha destacado muy poco hasta ahora que un cuarto de estos Tourbillons tuvo con certeza un uso «naval», es decir que fueron adquiridos por armadores o marinos y empleados para la navegación en el mar y el cálculo de la longitud. Un explorador de África le dio el mismo uso. Thomas Brisbane se fue a Australia con el suyo. Algunas piezas se utilizaron durante unos cincuenta años en los mares del mundo. Además, algunas pertenecieron a preeminentes científicos.
A todas luces, y según la clasificación del mismo Breguet, el Tourbillon pertenecía a la relojería de uso científico por oposición a la relojería de uso civil. Los compradores habían comprendido la mayor precisión ofrecida por el dispositivo y se beneficiaban de ella.
Un éxito complejo
Estos Tourbillons, dotados de una caja de oro o de plata, eran obras maestras cuya estética estaba a la altura de la técnica. Considerados como puros objetos científicos, debían tener, sin embargo, un aspecto más refinado. Las esferas de los Tourbillons estaban entre las más hermosas de Breguet. Perfecta legibilidad –era la firma de la Maison– y funciones que se podían añadir sobre las esferas de oro, plata o esmalte: segunderos centrales, segunderos a demanda, reserva de marcha, a veces termómetro… Ninguna pieza era igual al resto. El dispositivo del Tourbillon se podía adaptar a varios tipos de escape y a varios tipos de reloj.
Sin embargo, la producción era muy lenta. En 1802, tras la obtención de la patente, se empezaron a producir seis relojes de Tourbillon. La realización de cada una de las piezas llevó entre 5 y 10 años. En 1809, aprovechando el auge de los negocios y las esperanzas que tenía depositadas en el mercado ruso por la apertura de una sucursal en San Petersburgo, Breguet empezó la fabricación de 15 nuevos Tourbillons, de los que la mitad no se terminó hasta 1814. El cronómetro de marina con Tourbillon fue una pieza única, al igual que el péndulo portátil, el último Tourbillon de la secuencia original. Dificultad para fabricar estas piezas, largo trabajo de desarrollo, escasez de mano de obra capaz de realizarlas…
Si bien el Tourbillon deleitaba a los fieles de Breguet, no aportó a su autor la compensación económica que merecían sus esfuerzos. La explicación está en el hecho de que Breguet se pasó toda la vida buscando soluciones para mejorar la marcha de los relojes… ¡y encontró otras más simples!
El Tourbillon, estrella fugaz en el firmamento relojero, una idea genial nacida del pensamiento del Siglo de las Luces, se desvaneció sin llegar a desaparecer del todo. Aún no había dicho su última palabra.
Un patrimonio venerado e inspirador
Precioso testimonio de un pasado fecundo, los Tourbillons de la época del inventor fascinan desde siempre a los coleccionistas, los historiadores y los grandes actores de la relojería, desde Jorge IV de Inglaterra hasta Sir David Salomons, desde George Daniels hasta Nicolas G. Hayek. Una docena de piezas se conservan en museos: tres forman parte de las colecciones del Museo Breguet, cinco se conservan en el British Museum y en otros museos de Inglaterra, otros en Italia, Jerusalén y Nueva York. Otros quince están en manos de coleccionistas privados. Recientemente se han vendido dos piezas en subastas. En total, casi 30 de las 40 piezas han sobrevivido, una proporción que dice mucho de la fascinación que suscita el Tourbillon.
Un renacimiento fulgurante
La Maison Breguet, que siempre ha mantenido con esmero las piezas producidas por su fundador, produjo en los años 20 y 50 del siglo pasado algunos nuevos relojes de bolsillo con Tourbillon. Solo unos pocos conocedores fueron informados.
A partir de ahí empezó un renacimiento tan inesperado como fulgurante. Concebido para los relojes de bolsillo, que por lo general se llevaban en posición vertical, el invento de Abraham-Louis Breguet reapareció en los años 80 en la reducida caja de los relojes de pulsera, mucho menos sensibles a la atracción terrestre. ¡Qué paradoja! Desde entonces, el éxito no ha cesado y conquista cada año nuevos territorios. Si bien el aumento de la precisión ya no es la ventaja principal del Tourbillon, el aficionado actual aprecia en él la belleza de un proceso revolucionario (en todos los sentidos) que 220 años después sigue hablando al espíritu humano.
Relojes tourbillon históricos de Breguet
B1176 Reloj Breguet Tourbillon, escape natural




Rotación: 4 mm
Regulador tourbillon, escape natural, segundero de observación, segundero ordinario, reserva de marcha, agujas Breguet de acero pavonado
Caja: oro, fondo de caja grabado con escudo de armas de la familia Potocki (Polonia)
Esfera: oro
Vendido el 12/02/1809 al Conde (Stanislas Kostka) Potocki
Precio: 4.600 Francos
Fechas de fabricación: 05/07/1802 – 12/02/1809
Diámetro: 64 mm
Colecciones del Museo Breguet
B1188 Reloj Breguet Tourbillon, escape natural




Rotación: 4 mm
Regulador tourbillon, escape natural, segundero de observación, segundero ordinario, reserva de marcha, agujas Breguet de acero pavonado
Caja: oro, fondo de caja grabado al sol
Esfera: esmalte con números turcos (reemplazado en 1841, el mecanizado original era en oro)
Vendido el 01/08/1808 al Príncipe Antonio de Borbón de España
Precio: 3.600 Francos
Fechas de fabricación: 24/08/1802 – 09/06/1807
Diámetro: 65 mm
Colecciones del Museo Breguet
B2567 Reloj Breguet Tourbillon simple



Rotación: 1 mm
Escape Tourbillon, segundero pequeño, agujas Breguet de acero pavonado
Estuche: caja de caza (hunting case, caja con tapa con bisagra para proteger el cristal) en oro
Esfera: mecanizada en plateado
Vendido el 21/03/1812 a Mr Armand-Pierre Le Bigot
Precio: 1800 Francos
Fechas de fabricación: 26/10/1809 – 31/12/1812
Diámetro: 61 mm
Colecciones del Museo Breguet
B986 Reloj Breguet Tourbillon simple


Rotación: 1 mn
Regulador Tourbillon, segundero pequeño, agujas de acero azulado, volante Guillaume, ganador del boletín de primera clase y primer premio del Observatorio de Neuchâtel
Caja: oro liso
Esfera: esmalte
Vendido el 1 de febrero de 1926 al señor Louis-Harrison Dulles
Precio: 20.000 francos
Diámetro: 56 mm
Colecciones del Museo Breguet